Pensamiento Iberoamericano

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Presentación de Pensamiento Iberoamericano en República Dominicana

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Ignacio Soleto
durante su intervención


El pasado martes 29 de mayo, se presentó, en el Centro Cultural de la Cooperación Española en Santo Domingo, el número 0 de la nueva época de "Pensamiento Iberoamericano"

En el acto intervinieron la Embajadora de España, doña Almudena Mazarrasa, la Subsecretaria de Estado de Cooperación Internacional de la Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo de la República Dominicana, doña América Bastidas, el director del Centro Cultural, don Javier Aiguabella y el director del CeALCI y secretario de redacción de la revista, don Ignacio Soleto.

El acto, al que asistieron representantes de la vida económica, política y académica del país, así como de organismos de cooperación, sirvió para presentar los distintos artículos que integraba este número piloto de la revista y dar a conocer los esfuerzos y repercusiones, para la mejora de la calidad de la ayuda al desarrollo, de la Declaración de París.


Entrevista a Otilia Lux de Cotí, Foro Indígena de la ONU

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Otilia Lux de Cotí
miembro del Consejo Asesor


P. De cara a la III Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de América que se celebrará en marzo en Guatemala, ¿cuáles son los temas más importantes y los mayores retos a los que se enfrentan hoy las poblaciones indígenas de América Latina?

R. Desde mi punto de vista, considero que los temas prioritarios son: derechos de los pueblos indígenas; la tierra, recursos naturales y territorio; desarrollo desde la perspectiva indígena; agenda de las mujeres y de la juventud; acceso a la justicia, participación política de los pueblos indígenas; organismos bilaterales y multilaterales; propiedad intelectual, estrategias de alianzas y globalización.

P. En un contexto de incremento de la participación de representantes indígenas en los gobiernos de América Latina, ¿qué opina de la candidatura de Rigoberta Menchú?

R. Rigoberta Menchú es para los pueblos indígenas un símbolo, un icono. Su candidatura significa un acto de justicia, de cambio, de transformación. Es la alternativa para reencauzar líneas y acciones que pueden dar a Guatemala el bienestar a sus ciudadanos y ciudadanas, especialmente a la juventud. Además de representar a los mayas de Guatemala y Mesoamérica, a los pueblos indígenas, es un símbolo para nosotras las mujeres. Es una mujer de principios e ideales, luchadora y convencida por la justicia y la paz. Es una mujer valerosa, emprendedora, llena de energía. Tenemos mucha esperanza en Rigoberta Menchú, ella será la respuesta anhelada, ella será la inclusión de todos los grupos humanos, de los pueblos,de las comunidades, de las personas que conforman Guatemala. Es la síntesis de la cohesión social que tanto espera nuestro país.

P. ¿Cuando fue ministra encontró muchas resistencias internas en el avance del respeto de las identidades propias y de la libertad cultural? ¿cuál fue el mayor avance en el que participó?

R. Guatemala es un país de mucha belleza física. Cuenta con una biodiversidad extraordinaria, su composición es culturalmente diversa, es el centro de la cultura maya milenaria, tiene mucha juventud, su gente es emprendedora. Sin embargo, hay algunas lacras que la distorsionan, como las desigualdades, la discriminación, el racismo, y el machismo que alimenta la persistencia de las desigualdades.
Este contexto, permitió la resistencia en cuanto a la aceptabilidad de mi persona como ministra de Estado. Logré vencer prejuicios, obstáculos, estereotipos. Por medio de procesos participativos, incluyentes, coloqué estrategias de trabajo colectivo donde hubiesen mayas y ladinos, programé una campaña de sensibilización sobre la cohesión social y formulé políticas multiculturales e interculturales, implementé programas y proyectos con base a las políticas, producto de 660 personas que me facilitaron los lineamientos generales de las políticas. Para mí fue una experiencia exitosa y novedosa, logré la cohesión del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

P. ¿Qué relación existe actualmente entre los movimientos sociales indígenas y el gobierno guatemalteco?

R. La relación es muy relativa, yo la califico de regular. No la valoro como puente que puede resolver problemas por medio del diálogo.

P. ¿Y en la agenda internacional de desarrollo? ¿Se están tomando en cuenta las cuestiones indígenas y están siendo tratadas de forma adecuada?

R. Hay un debate sobre lo que es el desarrollo desde la visión indígena. En el nuevo orden programático del desarrollo se incluye el capital cultural y el enfoque del desarrollo sostenible y la relación entre la cultura y la erradicación de la pobreza. El rol de la cosmovisión indígena en la erradicación de la pobreza y la preservación de la cultura. Con toda razón se dice que no habrá desarrollo sostenible si ese desarrollo no es culturalmente sostenible.
No se están tomando en cuenta las cuestiones indígenas ni están tratándose en forma adecuada. Dentro del paradigma del desarrollo humano habría que hacer una reflexión sobre las formas de vida de los pueblos indígenas, su visión del mundo y en relación a los derechos colectivos que le asisten como pueblos y no solo desde la visión occidental. El modelo del desarrollo, desde la visión indígena, lo colocamos desde la perspectiva humana, desde las personas como sujetos y beneficiarios del desarrollo y con pertinencia cultural. Esto nos hace suma la necesidad de construir sociedades inclusivas, el que éstas sean respetuosas de las identidades locales y el reconocimiento de la diversidad.

P. España acaba de ratificar el convenio 169 de la OIT que reconoce el derecho de propiedad de los pueblos originarios sobre sus tierras, ¿cómo valora la cooperación española con las poblaciones indígenas?

R. España es un país amigo, un país identificado con América Latina, especialmente con sus necesidades. Éste es un indicador que ha permitido a la cooperación española ser solidaria. Es cierto que ha apoyado a los pueblos indígenas, pero como somos un poco más de 40 millones de indígenas en América, considero que se requiere de mayor visibilización de la cooperación. Apoyando más a los indígenas organizados para que se logre mayor impacto social, cultural y económico. Para el desarrollo de las capacidades deseamos que la cooperación apoye con becas para la niñez y juventud indígena. Necesitamos desarrollar capacidades de alta gerencia. En conclusión, necesitamos el apoyo para el desarrollo social y económico desde lo planteado de la concepción del desarrollo con visión compartida.


Entrevista a Francisco Rojas Aravena, secretario general de FLACSO

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Francisco Rojas
miembro del Consejo Asesor


P.¿Existen nuevas estrategias integradoras en el ámbito latinoamericano, en todas o algunas de sus dimensiones subregionales, globales, etc.?

R. Desde los primeros años de este nuevo siglo se han impulsado y desarrollado diversas iniciativas de integración regional; sin embargo ninguna de ellas ha logrado consolidarse y transformarse en el punto focal en torno a la cual se congreguen los diversos esfuerzos integradores.
En América Latina y el Caribe la idea de la integración ha sido parte de su desarrollo histórico desde el momento mismo de la independencia. También ha sido fuente de frustración por los pocos resultados alcanzados a lo largo de todo este recorrido de vida independiente
Un énfasis central ha sido tener al ámbito comercial y económico como eje de los procesos; con ello los temas referidos al marco institucional de carácter político vinculante y los mecanismos de resolución de conflictos no han tenido la atención debida; lo que en muchos casos ha significado importantes retrocesos en los procesos desarrollados.
Entre las principales iniciativas impulsadas en los últimos años se destacan: la Comunidad Sudamericana de Naciones, que congrega a los 12 países sudamericanos; la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que agrupa a 4 países; el Plan Puebla Panamá, que congrega a los países de Mesoamérica y a los que se busca incorporar a Colombia. Junto a estas iniciativas continúan los esfuerzos subregionales: en el Caribe, el CARICOM y la Asociación de Estados del Caribe (AEC); el Sistema de Integración Centroamericana, (SICA); la Comunidad Andina de Naciones, (CAN); el Mercado Común del Sur, (MERCOSUR). Adicionalmente se debe señalar al ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, iniciativa que quedó frustrada y no alcanzó las metas señaladas para el año 2005, constituir una zona de libre comercio del ártico a la antártica.
Ninguna iniciativa en curso se propone en forma consistente cohesionar al conjunto de los países latinoamericanos de México al Cono Sur.

P. ¿Se consolidan o se fragmentan los arreglos subregionales?

R. En esta materia es necesario diferenciar lo político de lo económico. En lo político se constata una importante retórica integracionista que se desarrolla en forma paralela con acciones fragmentadoras, e incluso un escalamiento de las tensiones bilaterales y regionales. En lo económico se evidencia un incremento del comercio interregional, pero con una menor integración, entendida esta en un sentido amplio. De forma igual forma, es posible verificar un mayor crecimiento económico, aunque la desigualdad se mantiene, la brecha entre los ricos y los pobres, en algunos casos se ha incrementado. Estas son algunas de las paradojas de los procesos de integración latinoamericanos y caribeños.
Para cambiar estas ecuaciones, y avanzar a un proceso de integración efectivo, es fundamental que exista transferencia efectiva de soberanía. Se trata de ceder soberanía para ganar soberanía sobre la base de la asociación y la cooperación. Ello significa reconocer la necesidad de concordar normas y articular políticas para enfrentar los desafíos de la globalización y avanzar en la construcción de bienes públicos internacionales que contribuyan a superar las vulnerabilidades nacionales y los problemas que comparte la región.

P. ¿Existe algún mecanismo de integración en la región que esté incorporando satisfactoriamente en su proceso integrador la dimensión social, entendida como lucha contra la exclusión y la disminución de la desigualdad?

R. Cabe destacar que en la región el 40% de su población es pobre. Esto significa que una cifra superior a los 200 millones de personas vive en la pobreza. De allí que en el discurso de todos los países y de sus liderazgos ésta sea la prioridad primera. Sin embargo, los mecanismos efectivos para resolver los problemas sociales y en especial la superación de pobreza son débiles y los mecanismos operativos poseen baja eficiencia.
La región, en el 2007, tendrá un crecimiento del PIB, por quinto año consecutivo, en una cifra superior al 4.5%, sin embargo la inequidad se mantiene y en algunos países se incrementa. Los procesos de integración pueden contribuir a desarrollar estrategias económicas y comerciales compatibles con la búsqueda de una mayor cohesión social y una mayor equidad en el acceso al crecimiento, en forma concomitante con una mayor y mejor estabilidad político democrática.
Un factor que determinará el éxito o fracaso de los procesos integradores estará dado por el grado de convergencia entre los aspectos económico-comerciales, con los factores sociales y la institucionalidad eficaz, en el contexto de un proceso caracterizado por lo multidimensional.
Las diferentes agendas propuestas en los diversos procesos de integración evidencian las complejidades de éstos y las formas en las que se están desarrollando, por un lado; y por el otro; muestran la necesidad de producir un proceso de convergencia que sitúe los temas de superación de la pobreza, como factores críticos para el desarrollo democrático de América Latina y la cohesión social.


Intervención de Ugo Pipitone en el acto de presentación en Madrid

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Ugo Pipitone


Intervención en el acto de presentación de Pensamiento Iberoamericano, número cero (Lo dicho y lo no-dicho).

Ugo Pipitone



Quien escribe tuvo el placer y el honor de ser coeditor del número inicial de la nueva época de la revista Pensamiento Iberoamericano que, entre 1982 y 1998, fue una referencia virtualmente ineludible en el debate latinoamericano. Registro aquí lo dicho y lo no-dicho (en cursiva) por quien escribe durante la presentación del número cero de la revista el 20 de febrero 2007 en la Casa de América de Madrid.



Gracias por estar aquí.
Como en el D.F., en esta ciudad de Madrid es endiabladamente dificultoso moverse, así que conozco el costo de estar aquí.

Dejemos de lado la infortunada circunstancia machista por la que dos hombres hayan coordinado este número inicial de Pensamiento Iberoamericano (2ª época). Pero debajo de las malas apariencias, más de la mitad de las colaboraciones de este número vienen de mujeres y, sin ritualismos innecesarios, algunas de las mejores ideas.


Muchas gracias a Rosa Conde, a Juan Pablo de Laiglesia, a Ignacio Soleto y a Alfonso Gamo por la lucidez y la audacia de promover esta empresa.

Con voces como las de Esther del Campo, José Luis Machinea, Anna Ayuso y otras, este número tal vez merecía una menor indefinición numérica que la de un número cero. Sin embargo, al mismo tiempo, el cero tiene, en nuestro caso, el valor de admitir una apuesta en gestación y de establecer un arquetipo transitorio de lo que podría ser PI en su nueva época. El cero como declaración de posibilidades abiertas.

Cuando nace una nueva criatura no se puede sino que desearle una existencia larga y fructífera. Nosotros tenemos confianza en el futuro inmediato de esta nueva empresa por dos razones. Porque esta revista es necesaria en un tiempo de aceleración de la historia cuando se puede contar menos sobre las inercias virtuosas. Y porque tenemos un antecedente de gran dignidad intelectual, Pensamiento Iberoamericano, en su primera época.

A pesar de lo anterior, no estamos condenados al éxito: el reto intelectual de la actualidad es enorme. Han pasado los tiempos en que incluso un conservador como Richard Nixon podía decir: ahora somos todos keynesianos. Estamos condenados a ser originales para entender y enfrentar retos inéditos.

Uno de ellos es ese Lejano Occidente que denominamos América Latina y que no termina por encontrar un camino propio fuera del atraso, como ha ocurrido y está ocurriendo en nuestro tiempo en varias partes de Asia oriental. América Latina parecería condenada a crecer mal (sin integración social) o a no crecer: ésta, en pocas palabras, es la historia de gran parte de nuestro siglo XX. ¿Cómo se sale (¿es posible salir?) de esta jaula?

A José Antonio Sanahuja (a quien corresponde el mayor mérito por la calidad de este número inicial de PI) y a mí se nos pidió que reuniéramos algunos de los análisis más lúcidos y documentados sobre varios temas de la actualidad regional. Tenemos aquí un registro fidedigno de los procesos y las decisiones de una América Latina que no ha resuelto eficazmente los retos del pasado y se ve obligada hoy a enfrentar los retos inéditos de esta aceleración histórica que llamamos globalización.

De ahí se deriva el tono positivo del título de esta primera entrega: "La nueva agenda de desarrollo de América Latina".

La inteligencia es nuestra principal brújula en momentos de decisiones complejas. Y el reto es obvio: reconocer rutas que permitan navegar en las corrientes de la globalización reforzando al mismo tiempo aquella integración social sin la cual un país es una unidad más declarativa y retórica que real.

La corriente global de mayores interdependencias es un dato de nuestra historia que no puede ser exorcizado; es un viento que sopla a nuestras espaldas obligándonos a tomar decisiones complejas en un contexto poblado de rocas: el terrorismo, el calentamiento planetario, la explosión demográfica que en las siguientes dos generaciones pondrá en el mundo casi tres mil millones de seres humanos cuya gran mayoría nacerá pobre. Habrá que encontrar rutas de navegación confiables en medio de estas rocas y otras que aún no afloran. Y sin garantías de éxito.

Dicho de otra manera: si hubo un tiempo en que se podía confiar en que el futuro resolvería los problemas que las generaciones presentes generosamente le heredaban, este tiempo se ha ido junto con la confianza sobre el destino inevitable del Progreso. Y es así como de pronto nos vemos obligados a depender como nunca antes de nuestra inteligencia. Lo que, legítimamente, puede producir en cada uno una mezcla de sentido de responsabilidad y angustia.

Este primer número de Pensamiento Iberoamericano tiene esta ambición: ser un registro de lo que hemos entendido sobre ese universo latinoamericano que -a pesar de sus avances en muchos terrenos- sigue debatiéndose en lo que alguna vez se llamó subdesarrollo. ¿Qué entendemos con eso? Digámoslo brutalmente: una mezcla viva de tres componentes esenciales en precario y persistente equilibrio: mala calidad institucional, baja productividad y pobreza extendida. ¿Cómo se sale (¿es posible salir?) de esta jaula en que se encierran las perspectivas de vida de centenares de millones de personas? Siguiendo diversas rutas, a esta pregunta subyacente se dirigen los ensayos de este primer número.

Una cosa podemos decir desde ahora. Ni el administrador delegado (o el político con mentalidad de manager) ni el líder populista (para simplificar las opciones del presente latinoamericano) presentan rasgos que alimenten esperanzas fundadas sobre el futuro cercano.

Con esta primera entrega de Pensamiento Iberoamericano tratamos de mirar al escenario sin caer ni en la lógica de los informes trimestrales de rendimiento ni en los mensajes luminosos que ven la justicia social como un tema ético más que como expresión de grandes -responsables y audaces en un equilibrio nunca fácil- opciones colectivas. Entre los rendimientos bursátiles y los mesianismos más o menos iluminados, queda un estrecho e incierto camino para una inteligencia laica capaz de señalar obstáculos y perspectivas.

Hemos intentado movernos en este espacio (con el éxito que vosotros juzgaréis) con esta primera entrega de Pensamiento Iberoamericano. Muchas gracias.






Presentación en Madrid de la nueva época de la revista

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El auditorio durante
la presentación


El pasado, 20 de febrero, a las 19 horas, se presentó en el Auditorio "Gabriela Mistral" de la Casa de América de Madrid (Recoletos, 2), la revista Pensamiento Iberoamericano, que tras ocho años de silencio, inicia una nueva etapa. La cabecera nació hace veinticinco años (en 1982) y será reeditada por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y la Fundación Carolina con el objetivo de abordar los asuntos más trascendentes del desarrollo en el espacio iberoamericano.

En el acto de presentación participaron la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín; el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias; el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL), José Luis Machinea y la directora del Buró Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Rebeca Grynspan.

El número cero de la nueva etapa aborda la agenda de desarrollo de América Latina desde una perspectiva de política económica y social, y desde los problemas del crecimiento, la reducción de la pobreza, la desigualdad, la integración regional y el medio ambiente. También tendrá presentes cuestiones emergentes como la promoción del desarrollo humano sostenible, la seguridad ciudadana, los flujos migratorios, o la geopolítica de la energía. Una agenda donde persisten temas antiguos -integración regional, financiación internacional, pobreza o desigualdad- pero aparecen con fuerza otros temas nuevos, como las migraciones, las instituciones o la cuestión energética. En este número cero, que han coordinado Ugo Pipitone del CIDE (México) y José Antonio Sanahuja, de la UCM (España) han colaborado Anna Ayuso, Susana Beltrán, Fernando Carrillo-Flórez, Esther del Campo, Carlos Fredes, Marta Lamas, José Luis Machinea, Érika Ruiz, Marianne Schaper, Lia Valls y Esther Zapater.

A partir de ahora, la revista Pensamiento Iberoamericano estará codirigida por el secretario general de la AECI, Juan Pablo de Laiglesia, y por Rosa Conde, directora de la Fundación Carolina, y contará con un Consejo de Redacción y un Consejo Asesor integrados por expertos en temas de desarrollo. Entre otros, participan en el Consejo Asesor, Fernando H. Cardoso, ex presidente de Brasil, Joaquín Estefanía, de la Universidad Autónoma de Madrid, Otilia Lux de Coti, del Foro Indígena de la Organización de la ONU; Ricardo Lagos, ex presidente de Chile; José Antonio Ocampo, vicesecretario general de la ONU, Francisco Rojas Aravena, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales; o Virginia Vargas de la Fundación Flora Tristán de Perú.


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