Pensamiento Iberoamericano

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Presentación del nº 2 de Pensamiento Iberoamericano

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2008-07-09
El pasado martes 8 de julio a las 19,30 h, se presentó en la Sala Bolívar de la Casa de América, en Madrid, el número 2 de la revista Pensamiento Iberoamericano, dedicado al tema "(In)Seguridad y violencia en América Latina: un reto para la democracia", coordinado por Francisco Rojas (FLACSO) y Manuela Mesa (CEIPAZ).

En el acto, moderado por Montserrat Boix (RTVE), intervenieron Juan Pablo de Laiglesia (director de la AECID), Francisco Rojas (FLACSO), Carmen de la Cruz (Consejo de Cooperación), y Teresita Gaviria (Asociación Madres de la Candelaria).

A partir del 1 de septiembre estarán ya disponibles los artículos que integran este número.




Fallece Juan Muñoz, uno de los impulsores de Pensamiento Iberoamericano

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2008-06-06
Diario El País, lunes 12 de mayo de 2008
J.A.


El domingo 11 de mayo nos abandonó Juan Muñoz García. Lo hizo casi un mes después de cumplir 72 años y tras más de dos meses de encadenadas y desafortunadas complicaciones de lo que, en un principio, parecían menores efectos secundarios de una más grave enfermedad que previamente había logrado superar.

"El del poder de la banca", como le conocían muchos, no pudo llegar a culminar su última investigación sobre la concentración de riqueza de los principales grupos de poder económico en la España actual, investigación a la que dedicó incluso sus últimos días, extremadamente menguado de fuerzas, ingresado ya en el hospital.

Era Catedrático de Estructura Económica en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, en la que aún ejercía en calidad de profesor emérito. Había iniciado su actividad docente a principios de la década de 1960 en dicha universidad. También enseñó en la primera mitad de la década de 1970 en la Universidad de Santiago de Compostela.

Era Juan Muñoz un profesor provocador y sugerente, de los que invitan al cultivo del pensar y de la crítica. Sin embargo, su faceta académica más característica era sin duda la de investigador.Quienes le conocimos le recordaremos siempre manipulando con sus tijeras sobre la ingente cantidad de fichas y documentos de los que estaba permanentemente rodeado en su despacho. Gozaba de excelentes talentos para esta tarea y disponía de una afinada intuición para detectar perspectivas que aparecían comúnmente sombreadas a otros ojos.

Buena parte de esta actividad investigadora la realizó conjuntamente con Santiago Roldán y José Luis García Delgado, bajo el seudónimo colectivo Arturo López Muñoz. Con este nombre publicarían en las páginas de Triunfo multitud de artículos críticos con el modelo económico de la dictadura franquista. Más tarde, se uniría al grupo Ángel Serrano. Sus trabajos constituyen hoy en día una referencia inexcusable para los estudiosos del proceso de formación de la sociedad capitalista en España.

A pesar de la prolífica obra que desarrolló en equipo, el trabajo que mejor muestra la inquietud clave que subyace en la labor investigadora de Juan Muñoz fue "El poder de la banca en España", publicado en solitario en 1970. En esta investigación, que tuvo un gran impacto académico y político, se desvelaba el ingente poder financiero e industrial que habían logrado concentrar los principales bancos y banqueros españoles al amparo de la dictadura de Franco. Desde ese momento, el poder, y en especial el poder económico, iba a ser su principal, e incluso obsesivo, tema de estudio.

Otra importante faceta relacionada con la investigación la desarrollaría en el viejo Instituto de Cultura Hispánica, al que se incorporó en la década de los sesenta. Desde allí, en el rebautizado Instituto de Cooperación Iberoamericana, impulsó, a finales de los setenta, diversas investigaciones sobre las relaciones económicas entre España y América Latina en las que se forjaron buena parte de los más relevantes estudiosos españoles actuales de la especialidad.

En esa época, Juan Muñoz jugó un papel clave en la creación de la revista Pensamiento Iberoamericano, un proyecto conjunto del ICI y la CEPAL. Ya en plena década de 1990, siendo director del Centro Español de Estudios de América Latina, Juan Muñoz García auspició un programa pionero en la formación de cooperadores y fundó asimismo la revista Situación Latinoamericana.

La actividad política constituyó el tercer pilar en el que asentó su vida profesional. Fue diputado socialista por Segovia desde 1982 hasta 1995 y en esa etapa fue portavoz y posterior Presidente de la Comisión de Defensa y, más tarde, vicepresidente primero del Congreso de los Diputados. Finalmente, entre 2002 y 2006 fue consejero del Banco de España.

Juan era de esas personas que siembran la semilla del aprecio a su paso. Era de esas personas que no extreman sus intereses, que siempre tienen en cuenta al otro. Era de una generosidad excepcional tanto en lo profesional como en lo personal. Fuimos muchos los que contamos con su ayuda y apoyo en multitud de ocasiones. Por todo lo que nos donaste, gracias, maestro. Muchas gracias, amigo.



Entrevista a Francisco Rojas, co-coordinador del número 2 de la revista

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2008-05-20
"(IN) SEGURIDAD Y VIOLENCIA EN AMÉRICA LATINA: UN RETO PARA LA DEMOCRACIA"

La violencia inhibe el desarrollo humano.

Pregunta.- ¿Por qué dedicar un número de la revista Pensamiento Iberoamericano al tema de la violencia?

Francisco Rojas Aravena.- Porque la violencia está inhibiendo los procesos de desarrollo humano en América Latina. La violencia es un obstáculo para el crecimiento y limita las oportunidades para construir sociedades en donde la libertad posibilite una plena y efectiva legitimidad democrática. La violencia limita, disminuye y reduce las opciones para una vida mejor, aspecto central en el desarrollo humano. Las tasas de homicidios son una de las más altas del mundo y generan gastos importantes en todos los países. La violencia constituye una flagrante violación a los derechos humanos y a la aspiración democrática de construir sociedades libres de temor y necesidades.

P.- ¿Cuáles son los factores que están incidiendo en el crecimiento de la violencia en la región?

F.R.A.- Son diversos los factores y están interrelacionados: la inequidad y polarización económico-social; la urbanización; la pobreza y marginación; la informalidad y el desempleo; la ausencia del Estado y la debilidad de sus instituciones; las políticas represivas que criminalizan a la pobreza y a los jóvenes; la falta de integración y cohesión social, en especial de poblaciones nativas. Junto a estos factores, nuevos actores armados se están haciendo presentes, enfrentándose a las policías y las Fuerzas Armadas, en particular en zonas en las cuales la presencia estatal es débil. Entre estos actores destacan: vigilantes, guardianes, paramilitares, guerrillas, narcos y sicarios, crimen organizado, maras. Junto a ellos crece el número de policías privados. Estos nuevos actores buscan imponer un "orden" por medio de la violencia, fuera del marco del imperio de la ley. Todo esto se ve favorecido y acelerado por el tráfico de armas livianas y el narcotráfico; así como de las actividades del crimen organizado.

P.- ¿Cuáles son las principales consecuencias de la violencia?

F.R.A.- Los impactos de la violencia se manifiestan en diversas áreas. Por un lado, la violencia afecta la calidad de vida, al aumentar el temor y provocar el abandono de los espacios públicos. Por otro lado, lesiona a la convivencia democrática, propiciando la desafección hacia las instituciones; y también afecta a las inversiones privadas, que se retraen. La violencia provoca el aumento del gasto público y privado en seguridad. En el campo de las políticas públicas, incrementa las complejidades de la gestión y los diseños institucionales y afecta al proceso de toma de decisiones, generando un sentido de urgencia y de carencia de efectividad. En definitiva, los costos de la violencia reducen las oportunidades de desarrollo, en especial del desarrollo humano y sustentable. Una de las consecuencias más graves es que debilita el estado de Derecho y erosiona la democracia. Dado el alto impacto de la violencia aparecen propuestas de "mano dura y super mano dura" que en definitiva atentan contra la gobernabilidad democrática.

P.- ¿Cuál es el origen de tanta violencia?

F.R.A.- La violencia es el reflejo de problemas profundos de las sociedades y sistemas políticos latinoamericanos. De una cultura que propicia la violencia en el hogar y que desde allí permea a la sociedad. Nuestros sistemas son altamente polarizados e inequitativos, poseen bajos niveles de inclusión social y política. Ello se expresa, entre otros, en la falta de reconocimiento de derechos a los pueblos indígenas, en las dificultades para incorporar a los jóvenes y en la ausencia de políticas para proteger a los más vulnerables, niños, mujeres y tercera edad. Todo ello se manifiesta en diversas formas de violencia. Esta se ve facilitada y tiene un efecto mutiplicador con la circulación de armas livianas y la propensión al delito de quienes han enfermado por el crac o la heroína. Sin reducir de manera drástica la polarización y sin más y mejor inclusión y cohesión social la violencia continuará y posiblemente aumente. Sin rehabilitación aparecerá en nuestros barrios. Sin control de las armas, aumentarán los homicidios.

P.- ¿Cómo se puede avanzar para hacer frente a la lacra de la violencia?

F.R.A.- Si no se resuelven los temas esenciales para la vida de las personas, la educación, la salud, la vivienda y el trabajo decente; la polarización continuará y con ella se reproducirán las condiciones para el desarrollo de una cultura de exclusión. Ésta, en el contexto de sociedades cada vez mas inequitativas y segmentadas, facilitan expresiones de violencia; con ello se truncan las oportunidades para el desarrollo humano. El tráfico de drogas, el crimen organizado y el fácil acceso a las armas livianas, entre otros, requieren de medidas específicas. Sin lo anterior, en vez de potenciar a las personas se les reducen sus capacidades. En vez de limitar los riesgos, los aumenta. En vez de fomentar la cooperación, incrementa la desconfianza. Para reducir la violencia las soluciones pasan por concertar políticas públicas nacionales e internacionales que permitan sociedades más inclusivas y democráticas. También por procesos de reformas a los sistemas de seguridad. Una seguridad pública eficiente permitirá enfrentar al crimen organizado. Debemos construir perspectivas integradoras desde diferentes áreas, desde la prevención a la represión del delito, pasando por la rehabilitación.

En Boletín C, abril 2008, Fundación Carolina


Abierto el Foro de Debate sobre los artículos del Nº 0 de Pensamiento Iberoamericano Iberoamericano.

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Esta iniciativa de la Universidad Autónoma de Barcelona consiste en Foros de discusión, que tienen como propósito profundizar la reflexión con relación a temas claves para el Desarrollo Iberoamericano. En estos foros participan como ponentes cada uno los autores de la publicación, como comentaristas diversos expertos así como también jóvenes investigadores y estudiantes de postgrado, todos los cuales serán coordinados por moderadores que tienen la responsabilidad de organizar y motivar el debate. También han sido habilitados todos aquellos estudiantes de postgrado o investigadores interesados en estos temas.

A través de la webhttp://www.e-cofi.net se ofrece un interesante espacio virtual para compartir reflexiones y debatir en torno a la Agenda de Desarrollo. Estos artículos abren la discusión en relación a temas claves como: Género, Cohesión, Desigualdad, Pobreza, Crecimiento Económico, Energía, Seguridad Ciudadana, Democracia, Regionalismo, Migración, entre tantos otros que sería imposible enumerar.

Los foros han sido programados semanalmente para facilitar el debate, por lo tanto a los largo de estas 5 semanas discutiremos 2 artículos por semana. Para más información contacta al equipo Cofi (para descargar el calendario pulse aquí).

Os invitamos cordialmente a participar o seguir este debate on line el cual permanecerá abierto hasta el 16 de Marzo del 2008.


Presentación del número 1 en Casa de América, lunes 11 de febrero a las 11,00 h.

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El número 1 de la revista Pensamiento Iberoamericano está dedicado al tema "Cohesión Social en Iberoamérica: algunas asignaturas pendientes" y tuvo su presentación oficial en Santiago de Chile con motivo de la XVII Cumbre Iberoamericana.

La presentación en Madrid tuvo lugar el lunes 11 de febrero a las 11,00 h. en la Sala Bolívar de Casa de América (Pº de Recoletos, 2)

Participaron en el acto:
Leire Pajín, Secretaria de Estado de Cooperación Internacional
José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la CEPAL
Francisco Rojas, Secretario General de FLACSO
Soledad Gallego, Subdirectora del diario El País



Discurso de José Luis Machinea, secretario ejecutivo de la CEPAL, en la presentación del número 1 de Pensamiento Iberoamericano

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PALABRAS DEL SR. JOSÉ LUIS MACHINEA, SECRETARIO EJECUTIVO DE LA CEPAL, EN LA PRESENTACIÓN DEL NÚMERO 1 DE LA REVISTA PENSAMIENTO IBEROAMERICANO "COHESIÓN SOCIAL EN IBEROAMÉRICA: ALGUNAS ASIGNATURAS PENDIENTES"

CEPAL, Santiago de Chile, 7 de noviembre de 2007

Señora Leire Pajín, Secretaria de Estado de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España,
Señor Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano,
Señor José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA,
Señora Rosa Conde, Directora de la Fundación Carolina de España,
Señora Rebeca Grynspan, Directora Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
Estimados colaboradores de este número que hoy presentamos,
Señoras y Señores,


Creo que es realmente oportuno lanzar este número de la revista Pensamiento Iberoamericano en sintonía con la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y de Jefes de Estado en marcha, convocada en torno a la cohesión social.

Iberoamérica encara diferentes desafíos en este ámbito, y este número de la revista promueve un intercambio de ideas sobre algunas dimensiones, con la participación de autores latinoamericanos y españoles.

Desde la transición a la democracia, y a partir del logro de importantes consensos sociales y políticos, del desarrollo de un Estado de bienestar, y del apoyo de la Unión Europea, España ha dado pasos fundamentales hacia la cohesión social, de cuyas lecciones tenemos mucho que aprender. España es hoy un país próspero y más justo, así como lo es Portugal.

Sin embargo, producto también de sus éxitos y de las transformaciones en el nivel mundial, se plantean nuevos desafíos para la península ibérica en el terreno de la cohesión, los que abarcan desde las migraciones masivas a cuestiones de seguridad.

En América Latina y el Caribe el desarrollo ha sido volátil e insuficiente. Afortunadamente en los últimos cinco años se ha afirmado el crecimiento. Los datos de disminución del desempleo y la pobreza, que difundiremos la próxima semana, generan nuevas esperanzas. Sin embargo, la gran desigualdad social, asociada con las características de los mercados laborales, con las segmentaciones de los sistemas de protección social y con arraigadas y diversas formas de discriminación obstaculizan disminuir más fuertemente la pobreza y encarar a fondo la exclusión. En parte, como consecuencia de ello, es relativamente baja la satisfacción con el funcionamiento de la democracia y con su eficacia para responder a las demandas de la población.También ha disminudio la confianza en instituciones como el parlamento, el poder judicial y los partidos políticos.

Estamos todavía lejos de un orden social y económico que permita la seguridad de ingresos provenientes del empleo, que provea certidumbres en la enfermedad, en la invalidez, en la vejez; un orden en el que las posiciones de las personas en la jerarquía social, sus múltiples identidades de clase, de género, étnica o religiosa no signifiquen un obstáculo casi inexpugnable para su plena realización.

CEPAL enfatiza que la cohesión social se refiere tanto a la eficacia de los mecanismos instituidos de inclusión social, como a los comportamientos y las valoraciones de los sujetos e individuos respecto de la sociedad.

Los mecanismos comprenden, entre otros, el empleo, los sistemas educacionales, la titularidad de derechos y las políticas a favor de la equidad, del bienestar y de la protección social. Los comportamientos y las valoraciones de las personas abarcan espacios tan diversos como la confianza en las instituciones, el capital social, el sentido de pertenencia y solidaridad, la aceptación de normas de convivencia, y la disposición a participar en espacios de deliberación y en proyectos colectivos.

Apelar a la cohesión social democrática es apelar a la esperanza. Pero con un sentido realista, ya que solo será posible lograrla con recursos financieros y acuerdos sociopolíticos. Para que el mundo no se fragmente en un mosaico de diásporas étnicas y religiosas o de otro tipo, para que disfruten sus derechos ciudadanos quienes hoy están despojados de ellos, reconozcámoslo claramente, es necesario un gran esfuerzo. En esta combinación específica de diferencia e identidad que llamamos sociedad, la cohesión social democrática tiene como horizonte construir un nosotros, que parte de respetar y valorar las diferencias.

El ámbito público está llamado precisamente a sustentar un proyecto social compartido, un sentido de pertenencia.

El contrato de cohesión social, precisamente, busca comprender y plantear el papel y los deberes del Estado y de los miembros de la sociedad respecto de una cohesión social democrática, y apela al cumplimiento de tales deberes. Apela a legitimarla como objeto de las políticas públicas y a designar el papel de las instituciones que son pertinentes para promoverla. Requiere sinergias entre interacciones políticas, disponibilidad de recursos económicos, y de un entramado institucional.

La solvencia fiscal que experimentan la mayoría de los países abre espacios para ello en la región. Sin embargo, la bonanza fiscal en muchos casos se basa en altos precios de las materias primas exportadas. Si bien esa bonanza puede mantenerse en el mediano plazo y más allá de la turbulencia de los mercados financieros de nuestros días, son indispensables reformas tributarias que en el mediano plazo aseguren la inversión en capital humano porque, aunque heterogénea, la presión tributaria es baja en la región. Si bien la competencia global impone ciertas restricciones a las capacidades tributarias de los Estados, debe reconocerse que, en general, hay margen para aumentar los recursos sin afectar la competitividad.

La cohesión social también debe ser considerada, como ha comenzado a serlo, por las empresas que operan en Iberoamérica. Ellas, naturalmente, requieren certidumbres jurídicas y reglas del juego claras. Pero es fundamental su contribución con sus inversiones y sus aportes fiscales, con tarifas de los servicios públicos razonables, con la participación de los trabajadores en las ganancias de productividad, y con iniciativas de responsabilidad social. Es crucial su sometimiento a regulaciones y normas públicas transparentes, que velen por relaciones efectivas de competencia, por la protección al usuario, y por servicios de buena calidad. Así, la mirada se desplazaría positivamente desde la "clasificación de riesgo" de nuestros países, al complementarse con la óptica de la cohesión social.

Cabe recordar que la cohesión social, al igual que las ideas de igualdad y de justicia con las que dialoga, ha estado ausente de la perspectiva de los organismos que parcialmente norman las relaciones económicas internacionales y que hoy, además, se denotan frágiles para encarar el dinamismo de la economía global y para equilibrar la dinámica de las empresas multinacionales y el crecimiento de las economías emergentes. Considerar la cohesión social en este plano contribuiría también a encarar las vastas asimetrías del comercio internacional.

Irresponsable y demagógico sería plantear que es fácil el camino hacia la inclusión social, el camino hacia esa sensación que logra que la gente se sienta "como en casa", en medio de las incertidumbres con que se ha abierto el milenio.

Las cenizas y los rescoldos de muchas experiencias históricas, pasadas y, contemporáneas, muchas de ellas cruentas, indican, de manera dramática y fehaciente, lo contrario.

Este número de Pensamiento Iberoamericano, que me ha tocado coordinar con María Ángeles Durán, reúne una variedad de perspectivas sobre el tema, que exploran diversas dimensiones en las cuales cabe actuar. Variables de tipo político en la región son abordadas en los artículos de Grynspan y López Calva, y de Ottone y Sojo, y por Espina sobre España. Los fundamentos de la cohesión social son analizados por Tironi y Sorj, y por Pérez Díaz. El financiamiento de estas políticas es tratado por Gómez Sabaini y Cetrángolo. Las jerarquías sociales del espacio físico son analizadas por Kaztman y por Salas. Costa se hace cargo de las políticas de equidad racial en Brasil, Gallego de las de equidad de género en Europa, y Serrano de la erosión de la política mexicana por el narcotráfico. Cardoso trata los riesgos políticos y económicos acarreados por las debilidades de la arquitectura financiera internacional. Los coordinadores del número aportan una visión sinóptica de las asignaturas pendientes. Como el lector pronto podrá apreciar, emerge un amplio cuerpo de debates en las materias.

La cohesión social debe asentarse en valores y en prácticas democráticas. Es decir, en el perfeccionamiento de los sistemas políticos democráticos y de los Estados de derecho, que se someten al principio de igualdad y a los derechos fundamentales. La dimensión sustancial de la democracia y del Estado constitucional de derecho implica que todos los ciudadanos disfruten de los derechos políticos, los derechos civiles, los derechos de libertad y los derechos sociales y alude, por tanto, a la ciudadanía entera, más que al mismo principio de mayoría.

Parafraseando a Marshall, la inclusión es una tarea estratégica, a construir con cautela, en la medida en que el sentido de pertenencia es un complejo punto de intersección de la construcción democrática, que debe enraizarse fuertemente en la indivisibilidad de los derechos civiles, políticos y sociales.

El objetivo de la cohesión social ha sido el detonante de las contribuciones de este número de Pensamiento Iberoamericano. Desde nuestro punto de vista, hablar de cohesión social no es una moda o un cambio de rótulos; es una aproximación que permite atrapar los hechos objetivos y subjetivos, las desigualdades y el sentido de pertenencia. El tiempo dirá si llega a ser una propuesta política fecunda, capaz de dar nuevos bríos al desarrollo de América Latina y el Caribe.



Presentación número 1 en Santiago de Chile

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El día 7 de noviembre, se presentó en la sede de CEPAL en Santiago de Chile, el número 1 de la revista Pensamiento Iberoamericano dedicado al tema "Cohesión social en Iberoamérica: algunas asignaturas pendientes".

En el acto participaron la Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, el Secretario Ejecutivo de CEPAL y co-coordinador del número, José Luis Machinea, el Secretario General Iberoamericano Enrique Iglesias, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, la directora de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del PNUD, Rebeca Grynspan y la directora de la Fundación Carolina, Rosa Conde.

Los contenidos de este número estarán disponibles en la página web a partir del mes de Enero del 2008.


Presentación de Pensamiento Iberoamericano en República Dominicana

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Ignacio Soleto
durante su intervención


El pasado martes 29 de mayo, se presentó, en el Centro Cultural de la Cooperación Española en Santo Domingo, el número 0 de la nueva época de "Pensamiento Iberoamericano"

En el acto intervinieron la Embajadora de España, doña Almudena Mazarrasa, la Subsecretaria de Estado de Cooperación Internacional de la Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo de la República Dominicana, doña América Bastidas, el director del Centro Cultural, don Javier Aiguabella y el director del CeALCI y secretario de redacción de la revista, don Ignacio Soleto.

El acto, al que asistieron representantes de la vida económica, política y académica del país, así como de organismos de cooperación, sirvió para presentar los distintos artículos que integraba este número piloto de la revista y dar a conocer los esfuerzos y repercusiones, para la mejora de la calidad de la ayuda al desarrollo, de la Declaración de París.


Entrevista a Otilia Lux de Cotí, Foro Indígena de la ONU

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Otilia Lux de Cotí
miembro del Consejo Asesor


P. De cara a la III Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de América que se celebrará en marzo en Guatemala, ¿cuáles son los temas más importantes y los mayores retos a los que se enfrentan hoy las poblaciones indígenas de América Latina?

R. Desde mi punto de vista, considero que los temas prioritarios son: derechos de los pueblos indígenas; la tierra, recursos naturales y territorio; desarrollo desde la perspectiva indígena; agenda de las mujeres y de la juventud; acceso a la justicia, participación política de los pueblos indígenas; organismos bilaterales y multilaterales; propiedad intelectual, estrategias de alianzas y globalización.

P. En un contexto de incremento de la participación de representantes indígenas en los gobiernos de América Latina, ¿qué opina de la candidatura de Rigoberta Menchú?

R. Rigoberta Menchú es para los pueblos indígenas un símbolo, un icono. Su candidatura significa un acto de justicia, de cambio, de transformación. Es la alternativa para reencauzar líneas y acciones que pueden dar a Guatemala el bienestar a sus ciudadanos y ciudadanas, especialmente a la juventud. Además de representar a los mayas de Guatemala y Mesoamérica, a los pueblos indígenas, es un símbolo para nosotras las mujeres. Es una mujer de principios e ideales, luchadora y convencida por la justicia y la paz. Es una mujer valerosa, emprendedora, llena de energía. Tenemos mucha esperanza en Rigoberta Menchú, ella será la respuesta anhelada, ella será la inclusión de todos los grupos humanos, de los pueblos,de las comunidades, de las personas que conforman Guatemala. Es la síntesis de la cohesión social que tanto espera nuestro país.

P. ¿Cuando fue ministra encontró muchas resistencias internas en el avance del respeto de las identidades propias y de la libertad cultural? ¿cuál fue el mayor avance en el que participó?

R. Guatemala es un país de mucha belleza física. Cuenta con una biodiversidad extraordinaria, su composición es culturalmente diversa, es el centro de la cultura maya milenaria, tiene mucha juventud, su gente es emprendedora. Sin embargo, hay algunas lacras que la distorsionan, como las desigualdades, la discriminación, el racismo, y el machismo que alimenta la persistencia de las desigualdades.
Este contexto, permitió la resistencia en cuanto a la aceptabilidad de mi persona como ministra de Estado. Logré vencer prejuicios, obstáculos, estereotipos. Por medio de procesos participativos, incluyentes, coloqué estrategias de trabajo colectivo donde hubiesen mayas y ladinos, programé una campaña de sensibilización sobre la cohesión social y formulé políticas multiculturales e interculturales, implementé programas y proyectos con base a las políticas, producto de 660 personas que me facilitaron los lineamientos generales de las políticas. Para mí fue una experiencia exitosa y novedosa, logré la cohesión del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

P. ¿Qué relación existe actualmente entre los movimientos sociales indígenas y el gobierno guatemalteco?

R. La relación es muy relativa, yo la califico de regular. No la valoro como puente que puede resolver problemas por medio del diálogo.

P. ¿Y en la agenda internacional de desarrollo? ¿Se están tomando en cuenta las cuestiones indígenas y están siendo tratadas de forma adecuada?

R. Hay un debate sobre lo que es el desarrollo desde la visión indígena. En el nuevo orden programático del desarrollo se incluye el capital cultural y el enfoque del desarrollo sostenible y la relación entre la cultura y la erradicación de la pobreza. El rol de la cosmovisión indígena en la erradicación de la pobreza y la preservación de la cultura. Con toda razón se dice que no habrá desarrollo sostenible si ese desarrollo no es culturalmente sostenible.
No se están tomando en cuenta las cuestiones indígenas ni están tratándose en forma adecuada. Dentro del paradigma del desarrollo humano habría que hacer una reflexión sobre las formas de vida de los pueblos indígenas, su visión del mundo y en relación a los derechos colectivos que le asisten como pueblos y no solo desde la visión occidental. El modelo del desarrollo, desde la visión indígena, lo colocamos desde la perspectiva humana, desde las personas como sujetos y beneficiarios del desarrollo y con pertinencia cultural. Esto nos hace suma la necesidad de construir sociedades inclusivas, el que éstas sean respetuosas de las identidades locales y el reconocimiento de la diversidad.

P. España acaba de ratificar el convenio 169 de la OIT que reconoce el derecho de propiedad de los pueblos originarios sobre sus tierras, ¿cómo valora la cooperación española con las poblaciones indígenas?

R. España es un país amigo, un país identificado con América Latina, especialmente con sus necesidades. Éste es un indicador que ha permitido a la cooperación española ser solidaria. Es cierto que ha apoyado a los pueblos indígenas, pero como somos un poco más de 40 millones de indígenas en América, considero que se requiere de mayor visibilización de la cooperación. Apoyando más a los indígenas organizados para que se logre mayor impacto social, cultural y económico. Para el desarrollo de las capacidades deseamos que la cooperación apoye con becas para la niñez y juventud indígena. Necesitamos desarrollar capacidades de alta gerencia. En conclusión, necesitamos el apoyo para el desarrollo social y económico desde lo planteado de la concepción del desarrollo con visión compartida.


Entrevista a Francisco Rojas Aravena, secretario general de FLACSO

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Francisco Rojas
miembro del Consejo Asesor


P.¿Existen nuevas estrategias integradoras en el ámbito latinoamericano, en todas o algunas de sus dimensiones subregionales, globales, etc.?

R. Desde los primeros años de este nuevo siglo se han impulsado y desarrollado diversas iniciativas de integración regional; sin embargo ninguna de ellas ha logrado consolidarse y transformarse en el punto focal en torno a la cual se congreguen los diversos esfuerzos integradores.
En América Latina y el Caribe la idea de la integración ha sido parte de su desarrollo histórico desde el momento mismo de la independencia. También ha sido fuente de frustración por los pocos resultados alcanzados a lo largo de todo este recorrido de vida independiente
Un énfasis central ha sido tener al ámbito comercial y económico como eje de los procesos; con ello los temas referidos al marco institucional de carácter político vinculante y los mecanismos de resolución de conflictos no han tenido la atención debida; lo que en muchos casos ha significado importantes retrocesos en los procesos desarrollados.
Entre las principales iniciativas impulsadas en los últimos años se destacan: la Comunidad Sudamericana de Naciones, que congrega a los 12 países sudamericanos; la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que agrupa a 4 países; el Plan Puebla Panamá, que congrega a los países de Mesoamérica y a los que se busca incorporar a Colombia. Junto a estas iniciativas continúan los esfuerzos subregionales: en el Caribe, el CARICOM y la Asociación de Estados del Caribe (AEC); el Sistema de Integración Centroamericana, (SICA); la Comunidad Andina de Naciones, (CAN); el Mercado Común del Sur, (MERCOSUR). Adicionalmente se debe señalar al ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, iniciativa que quedó frustrada y no alcanzó las metas señaladas para el año 2005, constituir una zona de libre comercio del ártico a la antártica.
Ninguna iniciativa en curso se propone en forma consistente cohesionar al conjunto de los países latinoamericanos de México al Cono Sur.

P. ¿Se consolidan o se fragmentan los arreglos subregionales?

R. En esta materia es necesario diferenciar lo político de lo económico. En lo político se constata una importante retórica integracionista que se desarrolla en forma paralela con acciones fragmentadoras, e incluso un escalamiento de las tensiones bilaterales y regionales. En lo económico se evidencia un incremento del comercio interregional, pero con una menor integración, entendida esta en un sentido amplio. De forma igual forma, es posible verificar un mayor crecimiento económico, aunque la desigualdad se mantiene, la brecha entre los ricos y los pobres, en algunos casos se ha incrementado. Estas son algunas de las paradojas de los procesos de integración latinoamericanos y caribeños.
Para cambiar estas ecuaciones, y avanzar a un proceso de integración efectivo, es fundamental que exista transferencia efectiva de soberanía. Se trata de ceder soberanía para ganar soberanía sobre la base de la asociación y la cooperación. Ello significa reconocer la necesidad de concordar normas y articular políticas para enfrentar los desafíos de la globalización y avanzar en la construcción de bienes públicos internacionales que contribuyan a superar las vulnerabilidades nacionales y los problemas que comparte la región.

P. ¿Existe algún mecanismo de integración en la región que esté incorporando satisfactoriamente en su proceso integrador la dimensión social, entendida como lucha contra la exclusión y la disminución de la desigualdad?

R. Cabe destacar que en la región el 40% de su población es pobre. Esto significa que una cifra superior a los 200 millones de personas vive en la pobreza. De allí que en el discurso de todos los países y de sus liderazgos ésta sea la prioridad primera. Sin embargo, los mecanismos efectivos para resolver los problemas sociales y en especial la superación de pobreza son débiles y los mecanismos operativos poseen baja eficiencia.
La región, en el 2007, tendrá un crecimiento del PIB, por quinto año consecutivo, en una cifra superior al 4.5%, sin embargo la inequidad se mantiene y en algunos países se incrementa. Los procesos de integración pueden contribuir a desarrollar estrategias económicas y comerciales compatibles con la búsqueda de una mayor cohesión social y una mayor equidad en el acceso al crecimiento, en forma concomitante con una mayor y mejor estabilidad político democrática.
Un factor que determinará el éxito o fracaso de los procesos integradores estará dado por el grado de convergencia entre los aspectos económico-comerciales, con los factores sociales y la institucionalidad eficaz, en el contexto de un proceso caracterizado por lo multidimensional.
Las diferentes agendas propuestas en los diversos procesos de integración evidencian las complejidades de éstos y las formas en las que se están desarrollando, por un lado; y por el otro; muestran la necesidad de producir un proceso de convergencia que sitúe los temas de superación de la pobreza, como factores críticos para el desarrollo democrático de América Latina y la cohesión social.


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