Pensamiento Iberoamericano
Número 3

Jóvenes en España a las puertas de la participación social y económica. Estrategias individuales y respuestas políticas.

Andreu López Blasco

AREA, EGRIS, Valencia

Número de páginas: 1
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Resumen: La situación de los/las jóvenes en España se caracteriza porque los procesos de transición a la vida adulta se retrasan, se interrumpen, ya no son lineales, esto es, ya no es suficiente haber obtenido unas calificaciones académicas determinadas, porque el mercado laboral además demanda otras cualificaciones y habilidades, e incluso unas actitudes personales de “corresponsabilidad” con la empresa que los ha contratado, hasta llegar incluso a esperar que estén dispuestos a “arrimar el hombro”, cuando sin embargo el puesto de trabajo no es indefinido y lo pueden perder mañana. Las transiciones son reversibles, son transiciones “yo-yo”, lo que representamos en el presente artículo con la idea de “estar a la puertas”. Basamos la contextualización de la situación de las personas jóvenes en España en la presentación de sus rasgos fundamentales: la reducción de su presencia demográfica, el alargamiento de los periodos de formación, los requisitos cada vez más elevados para independizarse, el trabajo precario y las relaciones de pareja inestables obligan a que las familias los continúen apoyando durante más tiempo. Los/las jóvenes devienen estrategas y pragmáticos: para alcanzar sus objetivos están dispuestos a pactar sus comportamientos con los padres. La investigación sociológica sobre la juventud necesita dedicar más esfuerzos al proceso de globalización y sus repercusiones en el ámbito educativo y laboral, en los modelos culturales, de consumo y estilos de vida, así como en los jóvenes inmigrantes.

Palabras clave: demografía, independencia, individualización, sociedad de riesgo, estrategia juvenil, red familiar, globalización, abandono escolar prematuro, nivel educativo post-obligatorio, mercado laboral segmentado, posponer gratificaciones

Abstract: The situation of young people in Spain is characterized by the delay and interruption of transition
processes to adulthood. Transitions are no longer linear, that is, achieving certain academic qualifications is not enough to cope with the demands of the labour market. Different qualifications and abilities are needed, even a personal attitude of “co-responsibility” towards the company that hires them, which means they may be asked to “lend a hand”. However, indefinite term contracts are rare, and young people can lose their employment anytime. Transitions are reversible, so-called “yo-yo” transitions, and this article refers to this fact as “about to get there”. The contextualization of the situation of young people in Spain is based on a resentation of their fundamental characteristics: lower demographic presence, longer duration of training, higher requirements to become independent; precarious employment and unstable relationships force families to keep supporting young people for longer periods of time. Young people develop strategic and pragmatic
ways of thinking: in order to achieve their goals young people are willing to make agreements with their parents regarding their behaviour. Sociological research about youth needs to put more efforts into studying the process of globalization, and the consequences on education, labour, cultural models, consumption, life styles, and also on young immigrants.

Keywords: demography, independence, individualization, risk society, youth strategies, family networks, globalization, early school leaving, post-compulsory education levels, segmented labour market, postpone gratification

Resumo: A situação dos jovens na Espanha caracteriza-se porque os processos de transição a vida adulta se retrasam, se interrompem, já não são mais lineares, isto é, já não é suficiente ter obtido umas qualificações acadêmicas determinadas, porque o mercado de trabalho ademais demanda outras qualificações e habilidades, e inclusive umas atitudes pessoais de “co-responsabilidade” com a empresa que os há contratado, até chegar inclusive a esperar que estejam dispostos a “suar a camisa”, quando, no entanto o posto de trabalho não é indefinido e podem perdê-lo amanhá. As transições são reversíveis, são transições “io-io”, o que representamos no presente artigo com a idéia de “estar na iminência”. Baseamos a contextualização da situação das pessoas jovens na Espanha na apresentação de seus rasgos fundamentais: a redução de sua presença demográfica, o alargamento dos períodos de formação, os quesitos cada vez mais elevados para se independizar, o trabalho precário e as relações de casais inestáveis obrigam a que as famílias os continuem apoiando durante mais tempo. Os jovens convertem-se em estrategistas e pragmáticos: para alcançar seus objetivos estão dispostos a pautar seus comportamentos com os pais. A investigação sociológica sobre a juventude necessita dedicar mais esforços ao processo de globalização e suas repercussões no âmbito educativo e laboral, nos modelos culturais, de consumo e estilos de vida, assim como nos jovens imigrantes.

Palavras clave: demografia, independência, individualização, sociedade de risco, estratégia juvenil, rede familiar, globalização, abandono escolar prematuro, nível educativo post-obrigatório, mercado laboral segmentado, postergar gratificações

I. Contextualización

En los trabajos de investigación sobre juventud que estamos realizando insistimos en la necesidad de superar la mera descripción de la situaciones en las que viven los/las jóvenes, y preguntarnos por las causas y factores que favorecen o dificultan la participación social y económica de los jóvenes adultos en la sociedad [1]. Para poder centrar este debate, que es el objetivo del presente artículo, consideramos necesario hacer referencia a: las transformaciones demográficas, la presencia de jóvenes inmigrantes (no se puede hablar de jóvenes en España sin tenerlos en cuenta), el alargamiento de la estancia de los/las jóvenes en casa de sus padres, el nivel educativo y la inserción laboral.

Previamente nos referiremos, de forma breve, al debate internacional sobre la movilidad de la juventud desde una perspectiva global. En este sentido Hans y Peter Blossfeld en el proyecto Globallife hablan de "los jóvenes como los perdedores de la globalización" y Ulrich Beck los denomina "generación de las prácticas o generación precaria" (2007).

1. Una juventud que crece en una sociedad envejecida

El Informe Juventud en España 2000 se hacía eco de que el peso de la población comprendida entre los quince y los veintinueve años se estimaba en un 22,7% de la población total. En aquel momento el dato ya empezaba a dar cuenta del inicio del decrecimiento de la curva demográfica en la base piramidal de la población española debido al descenso de natalidad experimentado a mediados y finales de los años ochenta. En el año 2004 continuó la pérdida de peso de este colectivo poblacional, representando un 21,48%.

En la Europa de los veinticinco había setenta y ocho millones de jóvenes menores de quince años y un poco más de sesenta y dos millones de entre quince y veinticuatro años. El 28,6% de los jóvenes son menores de veinticinco años.

En 2006, en Irlanda los menores de quince años representaban el 20,5% del total, seguidos de Dinamarca, con el 18,7% y Luxemburgo con el 18,6%... En España representaban el 14,5%. (Porcentajes inferiores a los de España registraban Bulgaria, con el 13,6%, y Alemania e Italia, con el 14,1%).

La población de quince a veinticuatro años en la UE-27 representaba el 12,7%. Polonia tiene el porcentaje más alto, con el 16,2%, y le sigue Eslovaquia, con el15,9%. En España el 11,9% de la población tiene entre quince y veinticuatro años (Eurostat 2007).

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En el año 2007, según los datos de estimación intercensal que utiliza el Instituto Nacional de Estadística, estaríamos ante una población de unos 8.922.393 de jóvenes, lo que supone un peso poblacional respecto del conjunto de la población del 19,74% (por vez primera inferior al 20%). Este dato refleja igualmente que hemos perdido un 3,41% de población joven con respecto al año 2000.

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Si a la ola del "baby boom", le unimos que una gran parte de los jóvenes inmigrantes tienen en la actualidad edades comprendidas entre los veinticinco y los treinta y seis años, resulta que los/las jóvenes entre veinticinco y veintinueve años están hiper-representados en la estructura juvenil actual. Ahora bien, si observamos el número de los/las jóvenes que en la actualidad tienen menos de veinticuatro años, el descenso es constante y preocupante. Por ejemplo en el grupo de edad que tiene ahora nueve años son menos de la mitad de personas de los que se encuentran en la cohorte de los treinta años.

Es importante, en las investigaciones sobre juventud, tener en cuenta la diferencia de efectivos jóvenes entre los dos polos de edad, que enmarcan o definen la fase "acordada" de la juventud, como son los quince y los veintinueve años. Si observamos el cuadro anterior podemos comprobar que para el año 2008 el número de jóvenes que integran la edad de los quince años (438.307 jóvenes) suponen, en comparación con los que en la actualidad tienen veintinueve años (786.182 jóvenes), un 44,2% de jóvenes menos. Igualmente podemos comprobar que esta diferencia ha ido aumentando (creciendo) paulatinamente durante los últimos años.

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El envejecimiento de la población y las necesidades urgentes que van unidas a esta realidad, nos lleva a preguntarnos:

• ¿Cómo se va sentir o a resituar la juventud en una sociedad con un porcentaje tan alto de jubilados?

• ¿Cómo va a soportar la generación actual, que tarda más en entrar en la vida laboral que las generaciones anteriores, el hacerse cargo de las aportaciones sociales para los mayores y posteriormente para ellos mismos?

• ¿A quién le interesa la juventud si hay problemas más urgentes?

Ante esta nueva situación, la política se encuentra fuertemente presionada para solucionar exigencias existenciales, que se dan en varios ámbitos: el Estado y la sociedad están más preocupados por la seguridad del sistema social, por asegurar la asistencia sanitaria y la financiación del cuidado de las personas mayores, por cubrir los costes del paro, por reducir los perjuicios que sufre el medioambiente, por reducir los costes energéticos, por la lucha antiterrorista... Las políticas se ocupan prioritariamente de ordenar el marco de las condiciones existenciales.

Por otra parte, observamos que la población extranjera comprendida entre los quince y los veintinueve años ha experimentado un proceso evolutivo creciente, puesto que ha pasado de ser de 125.573 jóvenes (23,19% del total de inmigrantes) en 1996, a ser de 1.342.830 en 2007, lo que representa un 29,71%. Aproximadamente un tercio de la población inmigrante son (lo forman) jóvenes.

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2. Retrasar la salida del hogar es una forma de aumentar el capital social

Alargar la permanencia de los jóvenes en casa de los padres ha sido, en los últimos años, uno de los temas "casi específicos" cuando en las investigaciones comparadas en la Unión Europea se hablaba de los países del sur de Europa. Tras las investigaciones en las que sólo se han descrito las respuestas a la pregunta: "¿dónde vives habitualmente la mayor parte del año?", contrastan los resultados de las nuevas investigaciones que han correlacionado la respuesta con otras muchas variables, como género, edad, estudios, situación económica y laboral, llegando a conclusiones muy diferentes. La investigación que sustenta el Informe Juventud en España 2004 y el de 2008 (INJUVE) constata que los/las jóvenes, retrasando su salida de casa de los padres, están tomando una decisión estratégica: esperar a que las circunstancias sean las más favorables [2].

El análisis del sondeo realizado en octubre/ noviembre de 2007 también refleja la respuesta a la misma pregunta, "¿dónde viven habitualmente los/las jóvenes?", y la respuesta continúa siendo alta en relación con los países del entorno de España: un 63% de los jóvenes entre quince y veintinueve años no ha salido del hogar familiar. Sin embargo si se analiza este dato según el grupo de edad de los que tienen entre veinticinco y veintinueve años, y según la actividad, constatamos que un 39% de los varones y un 29% de las mujeres que tienen un empleo, viven todavía en casa de sus padres. Este dato vuelve a corroborar la interpretación del alargamiento de la estancia en casa de los padres: a pesar de tener un empleo, permanecen en casa de sus padres a la espera de una salida del hogar en el momento que crean más oportuno.

Las generaciones jóvenes se encuentran, desde un punto de vista existencial, entre varios niveles de condicionamiento: la vida moderna independiente es cara; para muchos jóvenes, el proceso de encontrar un trabajo y formarse se prolonga durante largos periodos de tiempo, sobre todo cuando no se basa en claras opciones personales, sino más bien en unas habilidades que les sitúan en la media o por debajo de la media. Las perspectivas de encontrar la estabilidad con la pareja y en el trabajo son muchas veces poco seguras (Bauman, 2004).

Entre los factores que influyen o facilitan el alargamiento de la permanencia en el hogar familiar, hay que nombrar los cambios que se han dado en la familia en España [3] y, como decíamos anteriormente, la actitud de los/las jóvenes de no independizarse hasta que las condiciones no sean las más propicias.

El análisis que hemos realizado de los datos del "Sondeo de opinión y situación de la gente joven" (4ª encuesta de 2007), realizado por el INJUVE-CIS, corrobora los estudios anteriormente citados sobre los cambios que se han dado en las relaciones familiares.

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De las correlaciones que hemos realizado la que más nos ha llamado la atención es la existente entre las posibilidades de coincidir en opiniones y actitudes, y el nivel de estudios de los padres y de los hijos [4]. Las decisiones en la familia se orientan más al compromiso y a las expectativas de las personas jóvenes. Porcentualmente, este ambiente de compromiso y de tomar juntos las decisiones, padres e hijos, aumenta cuando el padre tiene titulaciones más altas.

El porcentaje mayor de toma de decisiones, "como un compromiso", se da en las familias en las que el padre tiene estudios del nivel de secundaria o superiores. Cuanto menor es el nivel de estudios mayor es el porcentaje de los que afirman que el padre es quien decide.

El porcentaje de la toma de decisiones como resultado de un compromiso es alto en todos los niveles educativos. Además, si tenemos en cuenta el nivel de estudios de los hijos, también constatamos que su influencia es mayor en las decisiones que se toman en casa.

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En las familias se habla "bastante" del trabajo y de los estudios de sus hijos. El porcentaje relacionado con la categoría "mucha frecuencia" es más elevado cuando el nivel educativo del padre es medio-alto.

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Finalmente me gustaría completar esta breve descripción con dos citas de una joven de veinticinco años que después de estudiar cinco años en Madrid vuelve a casa de sus padres para preparar la independencia definitiva [5]:

"Hombre, no sé, quieras que no mientras estás en casa tienes unos gastos pagados y te ves respaldada en el sentido de decir ‘mira, no voy a trabajar este año, voy a dedicarme a... hacer un curso de tal', y siempre vas a tener el respaldo de estar viviendo en casa y de tener las necesidades mínimas cubiertas. Pues como estuve el año pasado que estuve la mayor parte del año lo que es estudiando, y los fines de semana pues trabajaba en una tienda para sacarme un dinero para poder pagarme yo mis gastos. Entonces, sí que tienes ese respaldo, que sí que es una gran ventaja porque hay mucha gente que no lo puede tener y llega un momento en que dice ‘pues me tengo que poner a trabajar de lo que salga porque sino no voy a poder pagar ni la comida, ni una cosa ni otra'. Entonces, sí que creo que cuento con una gran ventaja, y en todo momento. Si el año que viene yo quiero hacer un master o lo que sea sé que voy a tener ese respaldo por parte de mi familia, que no es que esté trabajando ahora porque quiera, pero que sí que tendría la posibilidad de decir ‘pues dejo de trabajar y hago otras cosas'. No sé" (Entr. 1: 558-567).

"La verdad es que llevamos todas una trayectoria muy similar. Ninguna se ha independizado ni tiene intenciones hasta el momento. Sí que nos planteamos todas buscarnos una VPO [*] porque nuestra economía no nos permite otra cosa. Y en cuanto a situación laboral todas estamos más o menos parecido, hay una que está estudiando oposiciones, otras dos en búsqueda de trabajo porque no... de momento no han encontrado nada y..., sí que el resto están trabajando pero no en el trabajo que ellas creen... que es el trabajo de su vida, ¡vaya! pues en un trabajo... de lo que sale" (Entr. 1: 689-693).

II. Jóvenes adultos en la antecámara de las ocupaciones estables

Cuando a lo largo de años se repiten investigaciones sobre la situación y el comportamiento de los jóvenes y de los jóvenes adultos, se espera que las condiciones de actuación y los recursos, las dificultades y los retos cambien, y que esto influya en sus oportunidades y decisiones. Las informaciones que se pueden adquirir a través de estudios de este tipo dependen en gran medida de los supuestos que se tienen sobre las posibilidades de transformar las condiciones materiales de vida y sobre los efectos en las actuaciones y decisiones de los jóvenes.

Los supuestos que tenemos al llevar a cabo un determinado estudio también condicionan en gran parte las informaciones que se podrán extraer del mismo. Si se intentaran producir resultados comparables, aunque utilizáramos preguntas siempre iguales, el sentido de las respuestas podría ser distinto, ya que el contexto de las condiciones de vida es cambiante.

Quien quiera informarse sobre los resultados de una investigación sobre la situación vital, y la configuración y la planificación de la vida que se espera, no puede basarse sólo en informaciones sobre algunos datos aislados del contexto social, como por ejemplo, en las titulaciones educativas conseguidas o en la edad de los jóvenes cuando abandonan el hogar familiar. Es importante saber bajo qué condicionamientos diferentes se han alcanzado estas transiciones y qué significado tienen en el contexto social.

La integración de los jóvenes con cualificaciones profesionales bajas, de aquellos que muestran pocas aspiraciones, o de los que tienen poca confianza en su rendimiento y poca resistencia para, en momentos determinados, "arrimar el hombro", es motivo de una gran preocupación para muchos países. Esta falta de integración significa que una gran parte del potencial de las generaciones jóvenes, en el ámbito social y económico, permanece inactivo y un porcentaje significativo de jóvenes tiene que ser mantenido, a través de redes sociales y mediante transferencias públicas.

Desde el punto de vista socioeconómico, las desventajas que observamos en la sociedad son mayores cuanto mayor es la proporción de personas de una cierta edad que, bien por jubilación o pre-jubilación, ya no están disponibles para el proceso productivo, y cuya asistencia también tiene que ser garantizada a través de los ingresos de las generaciones jóvenes. Los investigadores y los políticos hablan de la "debilidad de la tasa de reemplazo demográfico" y cuando lo hacen, no se refieren sólo al descenso de nacimientos, sino también al capital productivo de las generaciones jóvenes, que retrasa su disponibilidad para entrar en el mercado laboral.

Un número considerable de jóvenes que se encuentran en formación es mantenido total o parcialmente por el hogar familiar o a través de transferencias desde el mismo. Los largos periodos de formación, las largas fases de transición hacia una ocupación estable, los requisitos más elevados y los costes necesarios para mantener un hogar (vivienda, electrodomésticos, ocio), las relaciones de pareja inestables, etc., han contribuido o incluso hecho necesario un periodo de asistencia económica más largo a través de la familia.

Extraña que las sociedades que tienen que enfrentarse al envejecimiento de su población no hagan más esfuerzos para que los jóvenes tengan un lugar en la sociedad, dando al mayor número de ellos un grado de cualificación mínimo, y apoyando y fomentando las cualificaciones y transiciones hacia el empleo, de forma que el capital de las generaciones jóvenes sea utilizable antes y de un modo más eficaz.

Cuando se habla de "juventud" en círculos políticos o científicos, se está hablando casi siempre de jóvenes de hasta treinta años. Se trata de la fase de entrada de los jóvenes adultos en el empleo y, a través de cursos de formación, de su preparación hacia ocupaciones que requieren mayor cualificación.

Las rutas formativas se han hecho más largas, y en no pocos casos tienen que abandonarse para comenzar otras nuevas. Las cualificaciones profesionales tienen que adaptarse a condiciones cambiantes, y, junto a los requisitos institucionales para las rutas formativas y ocupacionales, todavía tienen un papel más relevante el asesoramiento y las orientaciones para aumentar las capacidades que se necesitan para adaptarse a la sociedad del conocimiento. La importancia que, en la sociedad de riesgo, tienen cada vez más las decisiones individuales que deben tomar los jóvenes así como su capacidad para tomarlas, evitando no equivocarse, hace que éstos dependan de instancias externas, del asesoramiento y de ayudas de las familias y/o del Estado.

El peligro de caer en la marginación que sufre un gran número de jóvenes, mencionado anteriormente, hay que tomárselo en serio, ya que la marginación que se inicia al comienzo de la vida puede prolongarse durante toda ella. Más allá de las consecuencias que tiene para la existencia personal y las cargas que supone para la familia de origen, la marginación de un gran número de jóvenes tiene otras consecuencias graves para la sociedad.

Además, el que se dé la marginación de los jóvenes en sociedades con un alto porcentaje de personas mayores, en las que los jóvenes no acceden al capital productivo, dificulta el recambio generacional con las consecuencias que acarrea, principalmente, el aumento de los costes de la seguridad social para las generaciones mayores: los sistemas sociales dependen de las generaciones jóvenes, que a su vez crean unos costes adicionales para el sistema a través de la marginación.

Investigadores, representantes sociales e instituciones políticas de muchos países (países europeos, Canadá, Australia...) se quejan de que un gran número de jóvenes son marginados o fracasan en sus intentos de posicionarse social o profesionalmente en la sociedad. Muchas investigaciones se han ocupado de fenómenos como la larga estancia de los jóvenes en el hogar de los padres, el largo periodo hasta la independencia económica y la creación tardía de un hogar propio o de una relación de pareja que conduzca a la formación de una familia. Algunos informes científicos indican que el retraso en la creación de un hogar propio no puede interpretarse por sí mismo como un problema, mientras no se puedan probar las consecuencias sociales negativas evidentes vinculadas a este hecho.

En los países industriales y socioeconómicos muy desarrollados se necesita cada vez menos fuerza laboral poco o nada cualificada. Además, se obliga en mayor medida a los desempleados a aceptar trabajos ocasionales y temporales mal remunerados. Al mismo tiempo, aumenta la competencia entre los trabajadores cualificados, con nuevas y mayores demandas de cualificación profesional, competencias sociales y disposición a la movilidad regional. En muchos casos, los sistemas sociales y de formación no se han adaptado todavía a estas demandas, resultantes de las nuevas condiciones en el mercado laboral. Por otra parte, estos sistemas no disponen, la mayoría de las veces, de los medios y las estrategias políticas y económicas necesarias para reformarse a sí mismos.

Mientras un gran número de los trabajadores/ as de más edad queda libre a causa de los cambios en el ámbito de la producción (quiebra de empresas, fusiones, cambio de localización, racionalización), y sin alternativas de ocupación, los jóvenes que buscan un trabajo son empleados en las "antecámaras" de la ocupación cualificada y estable, después de un ya de por sí largo periodo de formación: en actividades alejadas de su ámbito de formación, en prácticas, trabajos ocasionales o temporales, o puestos de trabajo limitados a un tiempo o a una actividad con caducidad. Ante esta situación de temporalidad o flexibilidad en los puestos de trabajo, los/las jóvenes intentan conseguir, cuanto antes, un trabajo que les asegure unos ingresos seguros, lo cual les está llevando a buscar un trabajo como "funcionario", aunque tengan que dedicar mucho tiempo y esfuerzos a preparar unas oposiciones.

Mientras la situación de un gran número de jóvenes en las "antecámaras" de una ocupación estable representa un fenómeno muy extendido, algunos países se ven además confrontados con una proporción relativamente alta de jóvenes y jóvenes adultos desempleados.

La competencia por conseguir un puesto de trabajo por un lado, y su vinculación en muchos casos con la exigencia de que sea el mismo trabajador el que pague una seguridad social privada (no financiada por el Estado sino por el empleador) y se ocupe de aportar resortes económicos para la jubilación, aumenta la urgencia que tienen los jóvenes de obtener unos ingresos suficientes y seguridad temprana.

En la situación actual son cada vez más perceptibles los costes que tienen que soportar las familias, las redes sociales y los contribuyentes para cubrir al menos las necesidades existenciales de las personas jóvenes, mientras que no se tiene en cuenta el capital social que se pierde al no facilitarles su participación social y económica. No hay que perder de vista que el retraso de los jóvenes en participar en la vida social y económica aumenta el peligro de que la gente joven entre y permanezca en las zonas de la marginación social y que esta situación sea una carga para la red social.

Los jefes de Estado y gobierno de la UE y la Comisión Europea, impulsaron el "Pacto Europeo por la Juventud" (octubre de 2005) con el objetivo declarado de "colocar a los jóvenes y jóvenes adultos en el centro de la estrategia europea para el crecimiento y la ocupación" [6]. Con este programa político debería mejorarse la ocupación, la integración y el ascenso social de los jóvenes, su formación, su formación profesional, su movilidad y fomentar la conciliación de la familia y el trabajo.

Los objetivos centrales de las políticas de la Comisión Europea fueron concebidos como reacción ante la gravedad de las desigualdades específicas detectadas entre los jóvenes, como por ejemplo la proporción todavía alta de desempleo entre los jóvenes/jóvenes adultos, el porcentaje elevado de jóvenes con títulos educativos bajos, reducidos a la educación obligatoria, con una formación y una preparación insuficiente que los lleva a optar por una vida laboral en la que predominan los trabajos precarios con pocas expectativas de futuro.

¿Dónde se encuentran las generaciones jóvenes en su camino hacia una vida autónoma? ¿Cómo se configura el acceso y la evolución de las rutas formativas en su relación con la cualificación profesional? ¿Qué accesos encuentran los jóvenes a posiciones dentro del proceso productivo de la economía? ¿Cómo se configuran las relaciones de pareja, la autonomía económica y las tareas y necesidades del hogar? ¿Qué influencia tienen los diversos recursos, las condiciones de partida y las experiencias sobre las decisiones de formar una familia propia?

Las preguntas sobre cómo se configura el camino de los jóvenes desde sus familias a la vida independiente, a un puesto autónomo en la vida social y económica, han adquirido una relevancia especial debido a las transformaciones demográficas, políticas, económicas y sociales.

Finalmente nos gustaría llamar la atención sobre la necesidad de ampliar el debate sociológico y político haciendo referencia a la situación de la gente joven en el proceso de globalización

1. ¿Qué significa el proceso de globalización para la generación joven?

Sin querer entrar en el debate sobre qué se entiende por globalización (Giddens, 2007; Beck, 2006), nos referimos aquí al término globalización cuando hablamos de unos acontecimientos que provocan una transformación sustancial en las condiciones y formas de actuación de las instituciones y de los actores individuales. Este proceso se forma y se refleja en los flujos de información transnacional y de know-how ( saber hacer), de transferencias de tecnología transnacional, en los flujos de capital, mercados laborales y producción de bienes, de flujos de exportación en la expansión transnacional de modelos de consumo y de estilos de vida, y en el establecimiento de agencias políticas transnacionales y de identidades políticas multinacionales.

La globalización abre un marco de interacción sobre oportunidades y riesgos, participación y exclusión. Tiene lugar sobre la base y en el contexto de las estructuras económicas y sociales nacionales, que también influyen como posiciones de partida en las oportunidades y los riesgos de las actuaciones, y aunque la globalización se aceptó y fomentó políticamente a través del establecimiento de agencias políticas y económicas transnacionales, no puede dirigir ni configurar el proceso político puesto que tiene, en gran medida, una dinámica técnica y económica.

Constatamos que desde hace cierto tiempo en los países occidentales democráticos (después del final de la revolución del año sesenta y ocho) se ha producido una relación más estrecha de los jóvenes con sus padres. Han desaparecido lo que se denomina conflictos intergeneracionales. Una gran parte de los jóvenes tiene una buena relación con sus padres (INJUVE-CIS, Sondeo 2007). Sólo un número reducido de los jóvenes dan como motivo para abandonar el hogar familiar la mala relación con los padres.

La imagen de los empleos de la generación de los padres ya no es suficiente para la mayoría de los jóvenes. Pocas ramas de la economía y sólo algunas empresas continúan teniendo una estructura laboral que se base en la continuidad de las generaciones. Haciendo referencia a las diferentes exigencias laborales se pide a las nuevas generaciones que sean "trabajadores abstractos" (Hornstein, 2007: 2), inteligentes y comprometidos, competentes, flexibles y con un perfil personal atractivo.

En el transcurso de las últimas cuatro décadas, una mayor proporción de jóvenes en muchos países europeos ha alcanzado niveles educativos más elevados, y las mujeres en mayor medida que los hombres. De todas formas, se pueden constatar tres cosas:

• Un número considerable de jóvenes abandona la escuela sin título y/o sin formación profesional.

• Una parte importante de los jóvenes que por decisión propia y/o apoyados por sus padres han seguido en la educación con la esperanza de mejores oportunidades laborales, no han conseguido sacar provecho al mayor tiempo dedicado a la formación, debido a unos rendimientos insuficientes, a la falta de motivación, a no tener claros los objetivos, o a la falta de perseverancia.

• Junto a los perdedores del sistema educativo se sitúa el grupo de los ganadores, que muestran unas habilidades específicas más desarrolladas, unos perfiles más claros, mejores condiciones en el campo de la socialización familiar y en el entorno social (Blossfeld, H.-P., 2006).

El Estado necesita a las generaciones siguientes para pagar los impuestos y para asegurar la asistencia social. Sin embargo, desde el punto de vista educativo y laboral, se está debilitando el marco nacional y la obligación que se sobreentiende en los países de la Unión Europea, el llamado pacto generacional (los trabajadores actuales pagan con sus aportaciones las jubilaciones de los mayores y esperan que la generación siguiente hagan lo mismo con ellos y ellas). En el proceso de globalización se debilitan estos lazos intergeneracionales.

"El marco nacional se convierte en un marco global, es decir, la planificación laboral y social de las siguientes generaciones ya no es abarcable desde un punto de vista nacional... La necesidad de situarse globalmente significa que es necesario adaptarse a una evolución difícilmente previsible. La globalización tiene como consecuencia que se amplía el marco de referencia para la planificación laboral y requiere del individuo un mayor grado de capacidad de actuación individualizada" (Hornstein, W.: 21 [7]).

En las sociedades europeas occidentales con una gran proporción de personas mayores se reduce el peso político de las generaciones jóvenes en los procesos democráticos de la representación de intereses. Sus intereses son descuidados (lo que supone una desventaja para la sociedad en su conjunto y para los jóvenes especialmente) en la medida en que la sociedad se enfrenta a exigencias mayores: limitación del gasto del Estado, protección de los sistemas sociales y de los recursos energéticos, lucha contra el terrorismo, reducción de las cargas para el medioambiente, fomento de la cooperación política multinacional, etc.

En todo caso, son reconocibles los siguientes efectos del proceso de globalización sobre las generaciones jóvenes:

• Una apertura de las referencias generacionales nacionales desde el punto de vista educativo y laboral; como consecuencia, se produce una marginación persistente de los jóvenes con niveles educativos bajos y sin formación profesional, unas exigencias demasiado elevadas para los jóvenes que siguen su educación pero tienen unas habilidades por debajo de la media, y una orientación insuficiente a la hora de alcanzar nuevos objetivos.

• La participación abierta y transnacional en la comunicación virtual, en los modelos de consumo y en los diversos estilos de vida.

• Apoyo de la familia de origen, que permite una determinada forma de vida individual y ofrece asistencia material en el marco de unas interacciones sin conflictos.

III. Respuestas políticas: Políticas de transición integradas

El paradigma que mejor describe a la sociedad actual, tal y como la analizan Beck, Giddens, Bauman, es el de individualización. Individualización hace referencia a la demanda social y a la oportunidad individual para desarrollar las competencias que pueden llevar al sujeto a participar como actor en la sociedad. La individualización implica que las personas de esta sociedad pueden liberarse de muchas presiones sociales, de muchos condicionamientos del medio social y pueden desarrollar sus propios estilos de vida, sin preguntar al vecino lo que le parece, ni a sus mayores, ni al colectivo en el que se incluyen.

Libertad, singularidad y aumento de formas de vida son las oportunidades que nos ofrece la sociedad de la segunda modernidad. Pero al mismo tiempo, de ahí una vez más su ambivalencia, el individuo ya no puede recurrir al exterior, a la sociedad, la familia o al medio social para recabar ayudas, orientación de vida y ejemplos para su situación individual. Las normas sociales, los estilos de vida comunes, los vínculos religiosos y/o morales pierden su plausibilidad, su legitimidad y su influencia. El pacto de progreso que caracterizó en décadas anteriores a la sociedad industrial ha dejado de funcionar.

El individuo tiene que inventarse su propia vida, escribir su propia biografía. Con el concepto de individualización se expresa que las personas están "obligadas" a elegir, a tomar decisiones, y que los vínculos tradicionales no tienen vigencia: no tenemos unos vínculos en los que apoyarnos y, por tanto, tenemos que construir nuevas formas de relación, nuevas redes sociales.

"En pocas palabras, la ‘individualización' consiste en transformar la ‘identidad' humana de algo ‘dado' en una ‘tarea', y en hacer responsables a los actores de la realización de esta tarea y de las consecuencias (así como de los efectos colaterales) de su desempeño" (Bauman, 2004a: 37.)

Los jóvenes no son meros sujetos determinados por la sociedad, o simples "objetos" de la "socialización", sino que son verdaderos actores que manejan, o como mínimo influyen, en las condiciones de sus vidas.

Las respuestas políticas tendrían que tener en cuenta que los individuos son los actores, que están "obligados" a tomar decisiones, a escribir sus propias biografías, y que las transiciones a la vida adulta están interrelacionadas.

Mientras la perspectiva institucional se centra en las transiciones de la escuela al empleo, hay otras que también tienen lugar, como las que se refieren al tránsito de la familia de origen a la independencia, la pareja y la sexualidad, del grupo de iguales y la cultura juvenil a estilos de vida individuales, de la infancia a la ciudadanía, y así sucesivamente.

Las administraciones públicas, por lo general, al planificar o proponer medidas políticas entienden que las interrelaciones entre los diferentes departamentos es positiva y que además es una forma de sumar sinergias, pero ya es más difícil tener en cuenta que el objetivo de las políticas debe ser reforzar las habilidades de las personas para que éstas puedan tomar decisiones. Por este motivo, al proponer "políticas de transición integradas" llamamos la atención sobre una mayor cooperación entre las áreas de educación y formación, empleo, bienestar y políticas de juventud, con el objetivo de un acercamiento más holístico a las biografías individuales.

La individualización de las transiciones implica que la subjetividad de los jóvenes adquiere mayor importancia, pues deben tomar decisiones generadoras de modelos sociales consistentes, que se adecuen a sus situaciones y experiencias vitales. La prolongación y diversificación de las trayectorias ha desarticulado el carácter lineal de las transiciones de los jóvenes.

La red europea EGRIS, después de cuatro años de investigación en los que llevó a cabo la evaluación de las "políticas de empleo" aprobadas por los países de la Unión Europea como consecuencia del Acuerdo de Luxemburgo (1997), considera que las llamadas "buenas prácticas" que se habían realizado en ochos países [8] resumen las "políticas integradas de transición" en cuatro principios positivos [9]:

La perspectiva biográfica: La perspectiva principal que se debe aplicar debe poder responder a la pregunta: ¿qué necesita un hombre o una mujer joven para construir una biografía (incluyendo una carrera profesional/ laboral) que sea exitosa y satisfactoria? ¿Qué es lo que tiene "sentido" para él o para ella? Las políticas que sean incapaces de incluir aspectos relevantes subjetivos de la persona difícilmente pueden conducir al éxito.

El principio de contextualización: Está íntimamente relacionado con la biografía individual, pero también con las condiciones locales, regionales o nacionales que representan la configuración de las transiciones. Las políticas de transición integradas tienen que proveerse de instrumentos flexibles que se adapten a las distintas necesidades, contextos y situaciones.

La flexibilidad y seguridad equilibradas: Las políticas de transición integradas deben equilibrar cuidadosamente la compleja relación entre flexibilidad y seguridad. Esto es: flexibilidad definida desde la perspectiva biográfica de los jóvenes (antes que desde una perspectiva económica de desregulación) con un mayor acceso al empleo, a la educación o la formación. Al mismo tiempo deben tener la capacidad de estructurar los acuerdos/contratos de trabajo y los cursos de formación de acuerdo con las propias orientaciones, las necesidades diarias, las obligaciones familiares, etc. De la misma forma, el acceso individual a la seguridad social es importante para preparar un terreno seguro en el contexto de unas transiciones flexibilizadas.

La participación activa: Ésta es una dimensión clave que permite a jóvenes hombres y mujeres con posiciones de salida diferentes tomar decisiones autónomas sobre los diferentes caminos de sus transiciones, garantizadas por derechos de negociación, espacios de negociación y recursos de negociación; esto es, políticas de bienestar y seguridad para los jóvenes. La participación tiene que ser algo más que un aspecto retórico de las políticas.

Después de la evaluación de la "buenas prácticas" en ocho países de la Unión Europea (Alemania, Dinamarca, España, Irlanda, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido), podemos hacer una clasificación desde la perspectiva de cómo se va reaccionando ante la nueva situación:

• Hay unos países que desde una perspectiva institucional se centran en las transiciones de la escuela al empleo, restringiendo la integración social a la integración en el mercado laboral.

• Otros países suelen dar prioridad a la educación

• Otros países centran sus políticas en el sujeto: aumentando los programas de asesoramiento y reconociendo el papel crucial de la motivación intrínseca. El asesoramiento y el apoyo están estructurados atendiendo a los estándares educativos y de trabajo social, a través de propuestas individuales para facilitar la entrada al mercado laboral. Todos los jóvenes reciben financiación del Estado si están registrados en el sistema público. Existe el llamado "ingreso básico" para los/las jóvenes, facilitando la permeabilidad entre las diferentes rutas educativas.

Las políticas educativas y de empleo se realizan desde estas perspectivas flexibilizando las entradas y salidas en el sistema educativo y reconociendo el aprendizaje no formal.

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Notas:

  • [1]. Andreu López Blasco es miembro de AREA. AREA es un Grupo de investigación (Valencia), que participa desde 1996 en proyectos de ámbito local/regional y europeo. Miembro cofundador del European Group for Integrated Social Research (EGRIS): htpp://www.iris-egris.de.
  • [2]. El debate a nivel de estudios comparados está un poco adormecido y da señales de un cierto cansancio. Los Informes de Juventud del INJUVE (2004 y 2008), los Informes de Juventud de IARD (Milán), los Informes del proyecto europeo FATE y más recientemente el Informe Shell (2006), coinciden en explicar este fenómeno como estrategia o pragmatismo de los/las jóvenes. El Informe Shell ha constatado que en Alemania, casi el 50% de los jóvenes menores de veintitres años todavía viven en casa de sus padres. Las razones de este comportamiento son las mismas que aducen los jóvenes españoles o italianos.
  • [3]. La familia se esfuerza para que en las relaciones con los/las jóvenes adultos - a la edad de estos hijos/hijas sus padres ya habían sido padres/madres- domine la armonía y se evite cualquier tipo de conflicto; se acomodan a lo que Beck llama "economía de conflicto". El hijo o la hija, sopesa ventajas y desventajas, aceptando algún que otro control por parte de los padres (López-Blasco, 2004 y 2006).
  • [4]. En el Informe de Juventud en España 2008 (en prensa) uno de los indicadores, entre otros, que más influye en las relaciones familiares, en la toma de decisiones y en las relaciones laborales es el nivel educativo. Resultados que todavía no se pueden utilizar por no ser públicos.
  • [5]. En el Informe Juventud en España 2008 (INJUVE, Ministerio de Igualdad, Gobierno de España) se pueden leer en el capítulo 3 ("Jóvenes y sociedad: interpretaciones subjetivas de los/las jóvenes"), los relatos biográficos de seis jóvenes: tres mujeres y tres varones.
  • [*]. Vivienda de protección oficial (nota de los editores).
  • [6]. Se trata de garantizar a los jóvenes un trato justo. Los gobiernos europeos y la Comisión renuevan sus esfuerzos para reducir las desigualdades de los jóvenes, incluyendo luchar contra el desempleo. En: "Social Agenda 2006: European Year to promote worker' s mobility", Issue nº 12, pp. 22-24.
  • [7]. Hornstein, Walter: "Jóvenes y políticas de juventud en el proceso de globalización". Conferencia en el marco del simposio del DJI: "Juventud, investigación de juventud y políticas de juventud en el mundo global" (mayo 2007). Munich.
  • [8]. Las reflexiones que se aportan en este apartado se basan en los resultados de una investigación (1998-2001) en la que he participado junto con investigadores de ocho países, en el 4º programa marco de la Comisión Europea. Co-autor de la publicación "Misleading Trajectories". Se puede encontrar más información sobre respuestas políticas en el ámbito de la UE en: "Políticas de Juventud en Europa". Revista de Estudios de Juventud, nº 65, en "Jóvenes y constelaciones de desventaja en Europa" Revista de Estudios de Juventud, nº 77 (INJUVE), y en López Blasco, A., McNeish y Walther A. (2003).
  • [9]. Du Bois-Reymond, Cuconato, Lenzi, López Blasco, Stauber y Walther (2002), p. 155.

Pensamiento Iberoamericano

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