Pensamiento Iberoamericano
Número 3

La dimensión joven de la conectividad en América Latina: brechas, contextos y políticas

César Cristancho, Massiel Guerra y Daniela Ortega

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Resumen: El artículo describe los patrones con que la juventud latinoamericana accede y utiliza las tecnologías de información y comunicación (TIC), en base a información de las encuestas de hogares de algunos países de la región. Los datos ilustran sobre rezagos y avances en este sentido, examinando los ritmos de penetración de tecnologías tales como el computador y la telefonía móvil. Se exploran luego distintas brechas de acceso y uso de las TIC por jóvenes según subgrupos de edad, ingresos de los hogares y nivel educativo. En este punto se destaca el rol de las escuelas para cubrir parte de tales brechas. Luego se sintetizan patrones de uso y sentido que la juventud latinoamericana imprime a las TIC, y cómo emergen nuevos escenarios y aplicaciones que reconfiguran los espacios tradicionales de desarrollo juvenil. Finalmente al artículo examina cómo los gobiernos latinoamericanos enfrentan el desarrollo conjunto de las TIC y la juventud, lo que permite destacar criterios comunes y desafíos pendientes.

Palabras clave: tecnologías de la información y la comunicación, conectividad juvenil, brecha digital, acceso y uso de las TIC

Abstract: The article describes main patterns of access and use of Information and Communication Technologies (ICTs) by Latin American Youth, based on household surveys of selected countries within the Region. Data illustrates lacks and progress that become evident when assessing penetration rates and rhythms of technologies such as computers and mobile telephones. Gaps in youth access and use of ICTs are explored according to age sub-groups among youngsters, household incomes, and educational level. The role of schools in narrowing this gap appears to be essential. The articles goes on describing the diverse contexts and functions of ICTs use among Latin American youngsters, and how new scenarios and applications recreate traditional spheres of youth development. Finally a synthesis of how Latin American public policy is linking ICTs diffusion and youth development is provided, highlighting shared criteria and pending challenges.

Keywords: information and communication technologies, youth connectivity, digital gap, access and use of ICTs

Resumo: O artigo descreve os padrões com que a juventude latino-americana acessa y utiliza as tecnologias de informação e comunicação (TIC), com base na informação das pesquisas de lares de alguns países da região. Os dados ilustram sobre retrocessos e avanços neste sentido, examinando os ritmos de penetração de tecnologias tais como o computador e a telefonia móvel. Então se exploram distintas brechas de acesso e uso das TIC por jovens conforme sub-grupos de idade, renda familiar e nível educativo. Neste ponto destaca-se o rol das escolas para cobrir parte de tais brechas. A seguir se sintetizam padrões de uso e sentido que a juventude latino-americana imprime as TIC, e como emergem novos cenários e aplicações que reconfiguram os espaços tradicionais do desenvolvimento juvenil. Finalmente o artigo examina como os governos latino-americanos enfrentam o desenvolvimento conjunto das TIC e a juventude, o que permite destacar critérios comuns e desafios pendentes.

Palavras clave: tecnologias da informação e da comunicação, conectividade juvenil, brecha digital, aceso e uso das TIC

La transversalidad con que las tecnologías de la información (TIC) permean y recrean la sociedad se hace especialmente evidente entre los jóvenes [1], quienes las incorporan con mayor intensidad, fluidez y diversidad de usos, y auguran constituir un rol protagónico en el desarrollo hacia la sociedad de la información. Así, los jóvenes tienen una especificidad propia que merece el interés de toda la sociedad. Son ellos los que posiblemente emprenderán no sólo cambios productivos y organizacionales, sino también de comunicación y cultura, donde la apropiación y uso de las TIC, además de dato instrumental, entraña cambios de sentido.

En este marco se explora a continuación la relación entre la juventud latinoamericana y las tecnologías de información y comunicación (TIC), con base en indicadores de acceso y uso a dichas tecnologías por parte de la población joven. El análisis se basa en los datos recolectados de encuestas de hogares realizadas por oficinas nacionales de estadística de países de América Latina. Avances y rezagos en conectividad, brechas entre los propios jóvenes, contextos y sentidos del uso, y presencia del tema en la política pública son los puntos a abordar en las páginas siguientes.

I. Jóvenes y conectividad

La relación entre los jóvenes y las TIC ha sido explorada desde la perspectiva cualitativa y en relación a cambios productivos y culturales, pero en el caso latinoamericano la actualización cuantitativa es todavía incipiente en los diagnósticos [2]. A continuación se muestra (gráfico 1) el acceso de los jóvenes a computadores en ocho países de la región, en según tres subgrupos de edad (15-19 años, 20-24 años y 25-29 años).

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Si bien estos índices probablemente representan progresos significativos respecto a fines de la década pasada, en general se observa que los niveles de acceso en los hogares no superan el 40% para los jóvenes entre quince y veintinueve años en los países considerados. Además, es notoria la brecha entre países, con una situación desfavorecida en El Salvador, Paraguay y Venezuela. Llama la atención el hecho de que no exista una correlación lineal entre el nivel medio de ingresos de los países y la penetración en el uso de computadores por jóvenes. Costa Rica, con un ingreso medio más cercano a Brasil y bastante por debajo de Chile y Uruguay, ostenta accesos de los jóvenes a computadores bastante altos, probablemente porque fue el país pionero en crear un programa de amplia cobertura de acceso en el sistema escolar. Venezuela muestra niveles casi tan bajos como El Salvador, en circunstancias en las que el ingreso medio nacional es claramente superior.

A pesar de que los períodos que se muestran abarcan en su mayoría un lapso de sólo dos años, aun así es posible apreciar una leve tendencia al incremento en los niveles de acceso por parte de los jóvenes. Esto se hace más evidente cuando se dispone de datos para periodos de tiempo más largos, como en el caso de México y Chile. Patrones similares se registran para el caso de acceso a internet, aunque la conectividad (como el acceso a internet) obviamente es menor que el simple acceso al computador, sobre todo cuando la conectividad se entiende como uso frecuente de la comunicación interactiva a distancia.

Las interrogantes que surgen cuando los datos muestran que el acceso a internet por los jóvenes no puede homologarse con el acceso a computadores, son múltiples: ¿son muy altos los costes de conectividad, falta mayor difusión de conectividad en las escuelas pese a la creciente dotación de infraestructura, los equipos son de rápida obsolescencia y no se actualizan según los requerimientos cambiantes de conectividad?

Otro indicador importante en la sociedad de la información es el acceso a telefonía móvil. No sólo porque dicho acceso supone una comunicación donde la ubicuidad está tanto del lado del emisor como del receptor, y dónde la individualización sustituye al concepto más de familia o de trabajo del teléfono fijo. Sino también porque el teléfono móvil tiene cada vez más funciones, y muy asociadas a la conectividad y los nuevos alfabetos digitales. A continuación, el gráfico 2 muestra qué sucede con el acceso a telefonía por parte de los jóvenes en algunos países de América Latina. Se hace evidente con la información a la vista que la telefonía móvil entre los jóvenes presenta mayores niveles de acceso en comparación a otras tecnologías, llegando a superar el 90% en el caso de Chile, seguido por Brasil y México. Nuevamente se observan brechas fuertes entre países, con una penetración que en El Salvador (aunque solamente con datos del 2004) no llega al 30%.

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En general hay un aumento persistente en el tiempo, medido por años muy recientes, en todos los países estudiados, con la excepción de Venezuela que muestra incluso un leve descenso entre el año 2004 y 2005. Entre los subgrupos de edades (15-19, 20-24 y 25-29 años) se observa una relativa homogeneidad, con ligera ventaja para el grupo intermedio de veinte a veinticuatro años. En este caso se hace evidente los incrementos en acceso de los jóvenes, y al mismo tiempo una persistencia de desigualdades entre países. Llama la atención, por último, que ya en el tramote quince a diecinueve años más de la mitad de los adolescentes en cinco de los siete países considerados contaba con acceso a telefonía móvil, lo que indica que por esta vía el recambio generacional es intensivo en saltos de conectividad.

II. Brechas múltiples

América Latina es rica en desigualdades, por decirlo de manera paradójica. Por otro lado, como la incorporación de gran parte de la tecnología se hace sin una base endógena de investigación y desarrollo, la difusión depende de la adopción de tecnologías exógenas, a un ritmo y patrón que varía entre países. A esto se suman estructuras productivas, educativas, de ingresos, adscriptivas y de distribución geográfica que se superponen y refuerzan unas a otras, lo que incide en cómo se distribuye el acceso a la conectividad a lo ancho de la sociedad. A modo de ilustración, el gráfico 3 muestra, por grupos de edad (plano horizontal en el gráfico) y niveles de ingreso (en profundidad en el gráfico, del quintil uno al quintil cinco), esta segmentación en usuarios de internet para cinco países seleccionados de la región: Brasil, Costa Rica, Chile, México y Paraguay.

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Los países que se seleccionaron en el gráfico 3 poseen niveles distintos de desarrollo del producto, y también de penetración de las TIC y usos de internet. Contrasta el caso de Paraguay, país que a nivel agregado no alcanza en promedio el 10% de usuarios de internet, comparado con Brasil, que sobrepasa el 25%, y Chile, que podría llegar al 40% de usuarios. No obstante, el patrón común que se observa en todos ellos es que los jóvenes toman ventaja en la utilización de internet respecto a todo el resto de los grupos etarios, y dentro de este grupo, sobresale especialmente el mayor uso que se realiza en el segmento entre quince y diecinueve años, que en el caso de Chile alcanza el 74% de uso promedio.

La brecha generacional para ciertas tecnologías es una perspectiva interesante que ha llevado a acuñar ciertos términos como "infantilización de las redes" (Gordo López y Cavia, 2003, citado en Gordo y Mejías, 2006). Las tecnologías de la comunicación, sobre todo internet, resultan más apropiables y recreables, al parecer, para los más jóvenes entre los jóvenes. Este no es sólo un detalle meramente incidental o instrumental, porque la forma en que los adolescentes se apropian de internet conlleva resignificaciones de sentido, de lenguaje y de simbolización, entre otras. De hecho, como se observa en el gráfico 3, la intensidad de uso de internet es seguida muy de cerca por la población comprendida entre los diez y los catorce años, lo que lleva a reflexionar respecto de cómo será esta dinámica de uso en los años futuros. Más aún si consideramos que la velocidad de los cambios tecnológicos y su asimilación comprime radicalmente la duración de una generación (cinco años de edad podrían ser suficientes para establecer una marcada división en función de los usos y aplicaciones). De lo anterior podría inferirse que la brecha generacional entre jóvenes y adultos (y entre más y menos jóvenes) se exacerbe por esta compresión de los ritmos, pero se mitigue a medida que los jóvenes de hoy, familiarizados con las TIC, se conviertan en los adultos de mañana.

Si la segmentación por edad en conectividad en los países de América Latina es muy fuerte (baste contrastar en el gráfico 3 la intensidad entre los mayores de cuarenta y cinco años con la de los de diez a diecinueve años), también es importante la segmentación por niveles de ingresos. El gráfico 3 segrega a los usuarios de internet según el quintil de ingresos (de adelante hacia atrás, del primer quintil al quinto), y no sorprende que a mayor nivel de ingreso, más conectividad entre jóvenes y también entre no jóvenes. Esta situación se explica por el coste que significa la conexión a internet sobre el ingreso per cápita del hogar para los países de la región (OSILAC, 2007).

Sin embargo, cabe destacar que la brecha de conectividad por ingresos no es homogénea. Las brechas por ingreso son claramente menores a medida que aumenta el promedio general de conectividad, como en el caso de Chile, donde aun en el primer quintil más de la mitad de la población de quince a diecinueve años son usuarios de internet. Los contrastes en términos relativos por grupo de ingreso crecen conforme disminuye la conectividad promedio del país, como es el caso de Paraguay, donde el uso de internet en bajos ingresos para todas las edades es muy bajo. Incluso Costa Rica, que entre los países analizados es el que tiene la mejor distribución del ingreso, tiene contrastes muy fuertes en porcentaje de usuarios de internet por quintil de ingreso, incluso entre los jóvenes (con intensidad seis o siete veces mayor en el quinto quintil en relación al primer quintil).

Desde el punto de vista de la relación entre sociedad de la información e igualdad de oportunidades, estas brechas por ingreso plantean fuertes dudas sobre la posibilidad de que la conectividad compense desigualdades de ingreso y otros activos. Pareciera que es necesario concentrar esfuerzos complementarios en democratizar el acceso a internet y simultáneamente elevar el acceso promedio, pues éste influye positivamente en aquél. Por otro lado, el siguiente gráfico (gráfico 4) muestra, respecto del lugar de uso de internet, que entre los jóvenes más pobres (de quince a diecinueve años) el colegio es el lugar preferencial, y a medida que sube el nivel de ingresos gana protagonismo el hogar. La importancia relativa del establecimiento educativo se revierte a favor del hogar sólo en el quinto quintil, aunque en el caso de Brasil éste cambio ocurre ya en el cuarto quintil. Esto se explica claramente por el hecho de que en hogares pobres no hay computadores, y ratifica la importancia de compensar desigualdades de origen con dotación de conectividad en el sistema escolar (aunque una vez más, hay menor presencia escolar en los últimos años de secundaria de jóvenes de hogares con menores ingresos). El caso chileno es elocuente, tratándose de un país en que el "Programa Enlaces" ha universalizado prácticamente el acceso en las escuelas secundarias públicas del país. Así, las políticas educativas que incorporan el componente tecnológico han jugado un importante rol en atender las desigualdades de origen, lo que ha contribuido con certeza a aminorar una dimensión de la brecha digital: el acceso.

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Sin embargo una nueva duda sobre la democratización de internet surge al considerar que la frecuencia e intensidad de uso es siempre menor en la escuela que en el hogar. Todavía en América Latina el número de alumnos por computador es muy alto, y los computadores no están en las salas de clases sino en laboratorios. En el hogar, en cambio, el joven usuario tiene un uso diario y prolongado, que marca una diferencia tanto cualitativa como cuantitativa.

Además, hay una correlación fuerte entre nivel educativo y uso de TIC, lo cual marca otra brecha que además tiende a coincidir bastante con la de ingresos (pues en América Latina el nivel educativo está segregado en relación bastante directa con el nivel de ingresos de los hogares de los educandos). Para ilustrar esta brecha por educación puede tomarse el uso de la telefonía móvil. En Costa Rica por ejemplo, los jóvenes entre veinte y veinticuatro años que sólo cuentan con educación primaria (primer ciclo), están más de veinte puntos porcentuales por debajo en uso de telefonía móvil de quienes poseen educación secundaria (o bien segundo ciclo de la educación primaria) [3]. En tanto quienes poseen educación post-secundaria alcanzan un nivel de uso del teléfono móvil de 71%, marcando diferencias de casi veintiocho puntos respecto a la categoría educacional que le antecede (educación secundaria completa).

Para el caso de internet la tendencia se mantiene, si bien el uso decrece con la edad, cosa que no necesariamente ocurre con la telefonía móvil. En otras palabras, un joven que posee (o curse) educación terciaria y se encuentre en el tramo etario entre veinticinco y veintinueve años, usa menos internet que otra persona con similar nivel académico, pero perteneciente al tramo entre veinte y veinticuatro años. Un patrón similar se observa en México para el caso del uso del computador. Así, a pesar que la brecha generacional, sigue persistiendo, incluso dentro de los subgrupos juveniles, las diferencias para tecnologías como los computadores e internet. Las diferencias suelen ser menores en la medida que la persona adquiera mayor nivel de educación, es decir, la edad como determinante de uso se vuelve menos relevante cuando las personas cuentan con mayor acumulación de capital humano.

III. Contextos de uso

1. Lugares y actividades

En los países de la región, el lugar donde los jóvenes se conectan a internet varía por país y por subgrupo de edad. A continuación se distinguen los lugares de uso de internet según la edad de la persona en Brasil, Chile, Costa Rica, México y Paraguay (ver gráfico 5).

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Como se observa en el gráfico, mientras la mayor proporción de jóvenes de Costa Rica y México acceden a internet en locales comerciales, en el resto de los países las condiciones o preferencias entre uno u otro lugar no resultan tan marcadas. Adicionalmente, a medida que aumenta la edad, los jóvenes se conectan con mayor frecuencia en el hogar y en el trabajo, en contraposición a los jóvenes entre quince y diecinueve años, que lo hacen preferentemente desde el establecimiento educativo o en un local comercial. En el uso en el hogar, en países como Chile y México las diferencias por rango de edad son más marcadas (más fuerte el uso en el subgrupo 15-19 años) que en Costa Rica, Paraguay y Brasil. La mayor conectividad de subgrupos mayores en el trabajo es casi tautológica, pues su presencia en el empleo también es mucho mayor, como también es redundante que en los jóvenes de quince a diecinueve años la presencia de la escuela sea mucho mayor como lugar de conexión a internet.

Un aspecto importante a mencionar es el posicionamiento de los locales comerciales como lugares frecuentes de conectividad juvenil, sobre todo en países como Costa Rica, México y Paraguay, y de forma especial en los jóvenes de quince a diecinueve años. Tal situación muestra claramente el contexto de los espacios compartidos como parte de los espacios juveniles (locales comerciales o establecimientos educacionales), versus los espacios personales (como el acceso al hogar). Pareciera que al aumentar la edad los jóvenes se posicionan como usuarios de internet desde espacios privados, lo que podría relacionarse con su mayor capacidad adquisitiva, producto del mismo acceso al mercado laboral o de la consolidación económica en sus hogares de origen. En este escenario, los conocidos cibercafés y cabinas de internet han sido una contribución para reducir las brechas de acceso, toda vez que sus tarifas decrecen a medida que aumenta la penetración nacional y se aprovechan las economías de escala.

2. Usos y sentidos de uso

La juventud, en sus primeras etapas, se desarrolla tradicionalmente en dos espacios, el de la educación y el del ocio o la recreación [4]. Las tecnologías forman parte de ambos espacios, aunque en diferentes formas. Se ha visto que las políticas educativas cubren diferencias de acceso a las TIC, especialmente en los jóvenes, mientras que el ocio ha sido el espacio preferencial que poseen los jóvenes para hacer uso de sus aplicaciones. Este espacio se ha reconfigurado en relación a su imagen tradicional: de ser un contexto asociado a entretenimiento y esparcimiento, las TIC han permitido introducir elementos tales como la comunicación, la adquisición indirecta de habilidades, la creatividad y el aprendizaje, entre otros. De hecho, la diferencia entre ocio y educación, como ámbitos asociados respectivamente al esparcimiento y al aprendizaje, se vuelve menos nítida en presencia de las TIC.

Con la irrupción de internet se ha reconfigurado el escenario de las relaciones sociales de los jóvenes respecto a un par de décadas atrás, representando ésta una fuente potenciadora en la socialización, a raíz de la interacción de dos componentes altamente dinámicos en sí mismos: los jóvenes y las TIC. Así, los mensajes de texto, chat, blogs, facebooks y comunidades virtuales en general representan determinadas formas de "hacer las cosas", recreando la noción misma de sociabilidad. Las TIC motivan reagrupaciones de individuos donde se borran las categorías de unidad de espacio y continuidad de tiempo: todo converge en el aquí y ahora. Además, el proceso mismo de uso se desliga de una relación convencional de transmisión de destrezas y conocimientos, pues el usuario, sobre todo si es joven, aprende usando y recrea usando. Un salto cualitativo se da en la autonomía para acceder a la información, conocimiento e interlocución por este mismo expediente.

Como forma de entender los ámbitos en que los jóvenes se relacionan con la tecnología, el gráfico 6 muestra los principales usos de internet para el caso específico de Brasil. Los indicadores se encuentran reflejados en categorías tales como: banca electrónica, compras, interacción con oficinas de gobierno, comunicación, educación y entretenimiento [5], que a su vez se encuentran separados por quintiles de ingreso y tramos de edad. El gráfico muestra que el uso en actividades como banca, compra y gobierno, presentan bajas tasas de participación con respecto al uso en actividades de comunicación, educación y entretenimiento, lo que guarda relación nuevamente con los espacios propios de la juventud. Asimismo, el grupo conformado por los usos en banca, compra y gobierno muestra tasas de participación crecientes en el grupo de jóvenes de mayor edad (de veinticinco a veintinueve años), en comparación con comunicación, educación y entretenimiento, si bien en todos los segmentos de edad (15-19, 20-24 y 25-29 años) es mucho más intensivo el uso en estas últimas tres categorías, para todos los quintiles de ingreso. El patrón brasileño es muy similar a países como Costa Rica y Chile [6]. Al parecer, la relación con las TIC se vuelve más funcional en la medida que se avanza en tramos de edad, lo cual nuevamente es bastante tautológico, por las nuevas esferas de ocupación y responsabilidad que se van adquiriendo al acercarse a la vida adulta.

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Si bien los usos educativos figuran entre los de mayor intensidad, el uso de las TIC en las escuelas todavía es incipiente en muchos países, y están muy poco incorporadas a la sala de clases y la pedagogía. Entre los principales factores limitantes destaca la deficiente alfabetización digital docente, el mantenimiento inadecuado, la baja calidad de los equipos y conexiones, y el mayor sesgo hacia la tecnología que hacia la pedagogía y la didáctica (Fundación Santillana, 2008). Con todo, el caso de Brasil ayuda a entender cómo los jóvenes se relacionan con la tecnología, y el peso que los componentes comunicativos, educativos y recreativos tienen en el uso de internet entre los jóvenes. Además, las comunidades virtuales y la comunicación en internet brinda a la juventud voz y visibilidad políticas, lo que puede ser una señal auspiciosa que contrasta con la idea de que la juventud no se involucra ni se compromete con asuntos de interés público.

Galcerán y Domínguez (1997) señalan que lo relevante no es el cómo se utilicen las tecnologías, sino más bien, en qué se convierten éstas como resultado de los diferentes usos posibles. En países como Brasil, con un altísimo índice de violencia y victimización de jóvenes, la intensidad del entretenimiento en el uso de internet, especialmente en el grupo de edad entre quince y diecinueve años, puede modificar sustancialmente los espacios del ocio juvenil, contribuyendo a mitigar las conductas de riesgo, la sociabilidad en la violencia y el aislamiento social.

En Chile la encuesta de hogares (CASEN, 2006) revela que alrededor de un 60% de los jóvenes entre quince y diecinueve años señalan la comunicación y el entretenimiento como uno de los principales usos de internet [7]. Si bien es cierto que los usos de las tecnologías en la educación aparecen a menudo como la forma más loable de alternativa cultural y la mejor manera de sacar provecho a las TIC, esta idea está construida mirando el futuro por el espejo retrovisor. La educación, bajo el paradigma digital, es distinta en temporalidad, formas y conceptos, y la separación tajante entre tiempo de aprendizaje y tiempo de recreación se hace más borrosa a medida que en el ocio penetran las TIC. En las encuestas de uso, bajo lo que hoy denominamos "entretención" pueden darse muchas aplicaciones que implican desarrollo de destrezas cognitivas, procesamiento de información y construcción de conocimientos. Se dan dinámicas continuas de traducción de tecnología en conocimiento y de conocimiento en tecnología. Nuevos programas surgen de la interacción al interior de las comunidades, de modo tal que el conocimiento cristaliza en programas que a su vez son "síntesis de conocimientos" construidos colectivamente por redes de jóvenes.

Además, existen nuevas aplicaciones del tipo "web 2.0" (e incluso 3.0) o "web de las personas" en internet. En ellas hay un desplazamiento desde la idea de tecnología a la lógica de plataformas tecnológicas, donde distintas tecnologías convergen, y donde el usuario puede, entre otras cosas, administrar sus contenidos, darles una orientación específica dentro de la red y a su vez personalizar portales. Así, los que construyen el modelo web 2.0 son los usuarios. Ejemplos concretos de ello son: Wikipedia, YouTube, Facebook, Second Life, Myspace, etc., aplicaciones que establecen cómo y dónde fluye la comunicación. Es posible que se trate de una nueva "episteme", o una nueva estructura práctico-cognitiva que se impone en todos los ámbitos (personal, laboral/ profesional, empresarial o educativo) moviendo a la sociedad hacia un punto incierto de convergencia (Fumero y Roca, 2007). España es el país de Europa con mayor porcentaje de usuarios de internet que utilizan las tecnologías web 2.0, y especialmente los internautas entre quince y veinticuatro años valoran más este tipo de web que los mayores de veinticinco (Novartis' NetObserver, 2007). Así, las alternativas que ofrece la red apelan a la creatividad e interacción entre los grupos sociales y pone a la juventud en un lugar de protagonismo tanto o más fuerte que en los "gloriosos" años sesenta.

IV. Jóvenes, TIC y políticas públicas

Las TIC son consideradas como una herramienta decisiva para el desarrollo [8], lo que lleva a los gobiernos a incluirlas como materia de política pública. Los jóvenes, por otro lado, también ganan presencia en la agenda pública como un grupo específico que requiere de políticas diferenciadas, tal como se manifiesta en las leyes de juventud y en la creación en todos los países de institutos o secretarías nacionales de juventud. Si a esto agregamos lo que reflejan los datos, vale decir, el mayor protagonismo juvenil en acceso a las TIC, y en intensidad y plasticidad de uso de las mismas, el corolario es inexorable: es decisivo lo que pueda hacerse en materia de conectividad juvenil desde ámbitos de la política pública.

Por cierto, algo hacen los gobiernos, y no todos hacen lo mismo en América Latina. Varía por factores de contexto, si bien una mirada a los sitios web oficiales de cada gobierno arroja tanto patrones comunes como puntos de divergencia. En cuanto a los patrones comunes, en la mayoría de los países de la región no existe una política tecnológica específica para jóvenes y, por ende, la combinación jóvenes-TIC se desprende de una política general o de planes nacionales que no diferencian entre grupos etarios, pese a que en el discurso público muchos de los países destacan el papel de los jóvenes en la incorporación de tecnologías. Otro factor común es que priman las políticas de innovación, generalmente enmarcadas en planes nacionales de ciencia y tecnología. Éstas se desarrollan a través de proyectos de investigación, capacitación y creación de capital humano avanzado, lo que se expresa sobre todo en facilidades para que la población -pero sobre todo para los jóvenes con más de veinte años de edad- puedan acceder a mayores niveles de estudios mediante el otorgamiento de becas. La idea de fondo es que la adquisición de habilidades y herramientas puedan otorgar una plataforma de conocimientos científicos, que se traduzcan en investigaciones que contribuyan al desarrollo. Tal situación permite pensar que las políticas que inciden en la relación entre los jóvenes y las TIC sólo lo hacen indirectamente, y no promoviendo explícitamente aplicaciones a través de las TIC en los espacios, contextos y sentidos de su uso por los jóvenes.

En los puntos de divergencia entre agendas públicas cabe mencionar los marcos que sustentan a estas políticas. En países como El Salvador, Uruguay y Venezuela el marco que sustentan las iniciativas en esta área responden a un Plan Nacional de Desarrollo, mientras que en México y Paraguay responden a una Ley General y en Cuba u Honduras a los lineamientos generales de los ministerios encargados de la coordinación de las iniciativas.

El escenario plantea desafíos de interés. En primer lugar, explicitar una zona de agenda pública en el cruce entre los jóvenes y las TIC, a fin de orientar en alguna medida la apropiación de las TIC por parte de los jóvenes (no en lógica regulatoria, sino promocional), a fin de potenciar su dimensión formativa (¿aunque cómo marcar la línea divisoria entre lo formativo y lo no formativo en el uso juvenil de las TIC?). Por otro lado, contar con un criterio de democratización del acceso, para procurar mayor igualdad en formación de capacidades y oportunidades. El criterio no puede centrarse en la innovación en la frontera del conocimiento, pues a esa zona sólo llegan jóvenes de alto capital educativo que rara vez vienen de hogares de menores ingresos, quedando fuera los segmentos más jóvenes entre los jóvenes.

Hay, no obstante, países que sí han buscado intervenir en la intersección entre las TIC y la juventud. En Cuba, por ejemplo, existe el proyecto Joven Club que tiene como objetivo socializar la enseñanza de computación en jóvenes. También destacan la creación de info-centros para jóvenes en todo Chile, la feria de experimentación científica infantil y juvenil de Honduras, el programa "Aprender Haciendo" de Colombia e incluso a nivel Iberoamericano. De manera que se puede.

V. A modo de conclusión

Los jóvenes son protagonistas en la sociedad de la información y la comunicación. Corren con ventaja en el uso y apropiación de las tecnologías; incluso en América Latina, donde el desarrollo digital está rezagado respecto del mundo industrializado y del sudeste asiático. Están mucho más conectados que los adultos, y lo hacen con más versatilidad, agilidad, capacidad de innovación y desarrollo cotidiano de destrezas.

Esta ventaja juvenil, como se vio, está segmentada en brechas diversas, sobre todo de ingresos y de educación. Pero también por distribución geográfica y por etnia, colocando a jóvenes rurales, indígenas y afro-descendientes en una situación de desventaja relativa. Para revertir estas brechas no basta con crecer económicamente y distribuir frutos: es necesario impulsar con más energías políticas de alto impacto la "democratización digital". Para ello, parece que las políticas de conectividad en el sistema educacional son la vía más directa y más coste-efectiva para llegar en menor tiempo a un mayor número de beneficiarios. Pero para eso hay que enfocarse tanto en los cambios pedagógicos como en dotación de infraestructura; en la actualización de equipos tanto como en su instalación; en la sala de clases tanto como en el laboratorio; en la capacitación docente tanto como en el acceso de los alumnos; en las dinámicas de producción de conocimientos tanto como en la oferta de conocimientos ya constituidos. Finalmente, si bien la escuela es el lugar privilegiado de intervención, dadas las formas de sociabilidad y el uso del espacio de los jóvenes, también hay que pensar en la dotación de acceso en otros espacios públicos -info-centros, cabinas de internet, locales públicos de uso gratuito o subvencionado, masificación del "modelo Negroponte" de computador básico-.

La conectividad juvenil no sólo es cuestión de tecnología sino también del sentido que éstas van adquiriendo al calor de sus múltiples usos por los jóvenes. Éstos se comunican, interactúan, buscan información, trabajan y se desarrollan a través de las TIC. En este sentido, no sólo es cosa de contar con espacios de conectividad, sino de prepararse a que esa conectividad transforme radicalmente los espacios.

Referencias bibliográficas

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GALCERÁN M. y DOMÍNGUEZ M. (1997). Innovación tecnológica y sociedad de masas. Madrid. Síntesis.

GORDO A. y MEJÍAS I. (2006). Jóvenes y la cultura messenger; tecnología de la información y comunicación en la sociedad interactiva. FAD.

INE (Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay). Utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones en el Uruguay (marzo de 2007).

INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática de Perú). Las tecnologías de la información y comunicación en los hogares (septiembre de 2007).

NETOBSERVER EUROPA (2007). "Conclusión oleada 14 estudio NetObserver® Europa: diferencias en el uso y la percepción de la web entre generaciones de internautas". Conocer todo sobre los internautas. Comunicado de prensa. París (marzo 2007). En línea:http://www.marketingdirecto.com/estudios/ jovenes_abr07.pdf.

OSILAC (2007). "Avances y estado actual del desarrollo de las Sociedades de la Información en América Latina y el Caribe". Monitoreo del eLAC 2007. En línea:http://www.cepal.org/cgibin/ getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/5/299 45/P29945.xml&xsl=/ddpe/tpl/p9f.xsl&base=/so ciinfo/tpl/top-bottom.xsl.

OSILAC (2005). "Indicadores clave de las tecnologías de la información y de las comunicaciones".http://www.eclac.org/socinfo/noticias/document osdetrabajo/7/23117/Indicadores.pdf.

TELEFÓNICA (2007). "Informe enter sobre Inhibidores del uso de las TIC en la sociedad española". Madrid.Red.es.


Notas:

  • [1]. Sólo en aras de hacer más fluida la prosa se utiliza el genérico masculino para denotar tanto a los, como a las, jóvenes. Para efectos de este artículo se toma el tramo 15-29 años como población joven.
  • [2]. No obstante, se puede hacerse referencia a algunos estudios que han encontrado y analizado una fuerte asociación entre la edad y el uso de internet en particular. Entre ellos se pueden destacar: "Informe enter sobre Inhibidores del uso de las TIC en la sociedad española", elaborado por Telefónica (2007); Las tecnologías de las información y comunicación en los hogares, realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Perú (2007); y Utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones en el Uruguay, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay (2007).
  • [3]. OSILAC, 2008. Información extraída del procesamiento de la encuesta de hogar del país, año 2005.
  • [4]. Podrían distinguirse cuatro elementos que se sitúan como "fenómenos significantes en la cultura juvenil": el ocio, la dualización o disociación del tiempo y los espacios, las relaciones grupales y los consumos (FAD, 2005).
  • [5]. Dentro de la lista de indicadores clave recomendados por el partnership para la medición del desarrollo (OSILAC, 2005), hay que tener en cuenta que dentro de las actividades de entretenimiento se incluyen el uso/descarga de videojuegos o juegos para computadora; la descarga de películas, música o programas informáticos; la lectura/descarga de revistas, libros o periódicos electrónicos; y otras actividades de entretenimiento. Así, el entretenimiento incluye sub-categorías que pueden o no estar asociadas a fines de investigación como la lectura/descarga de revistas, de la misma manera a la utilización dentro del trabajo o del estudio, como la descarga de programas informáticos.
  • [6]. Solo en el caso de uso de internet para educación, Chile es distinto al resto de los países porque las preguntas están orientadas sólo a la educación formal y a los cursos de capacitación. Por lo tanto, las tasas de participación son
  • [7]. Estas cifras han sido obtenidas de las encuestas de hogares de los respectivos países (Brasil, 2005 y Chile, 2006). Los porcentajes se encuentran en relación al total de usuarios en cada tramo de edad. Cabe señalar que estas cifras
  • [8]. "Las TIC pueden contribuir al esfuerzo que los países de la región hacen para elevar el ritmo de crecimiento, mejorar la equidad y el bienestar de las personas, profundizar la democracia y aumentar la transparencia del sector público" (Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, 2006).

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