TAMAÑO LETRA
En el año 1982 apareció la revista Pensamiento Iberoamericano para tratar la actualidad de América Latina desde una perspectiva de economía política, tarea que se realizó durante quince años. Ahora, dos décadas y media después del nacimiento de su cabecera y tras ocho de silencio, vuelve a editarse Pensamiento Iberoamericano con el objetivo de abordar los asuntos más trascendentes del desarrollo a un lado y otro del Atlántico, esta vez desde una visión de economía política complementada por otras perspectivas de análisis, que entendemos demandan los tiempos que vivimos actualmente.
El primer número de la revista se tituló "El retorno de la ortodoxia" y el tema era significativo del momento que estaba viviendo entonces América Latina. Se acababa el ciclo expansivo del crédito internacional, los años del dinero barato y abundante llegando a la región, y era el primer momento de la crisis de la deuda, que marcó la década de los ochenta. Se entraba en una etapa de austeridad económica y ajustes en los aparatos públicos de países sobreendeudados y que habían vivido, dadas las facilidades ofrecidas por el desordenado mercado del crédito privado, años de abundancia de financiación internacional.
Los años ochenta transcurrieron a la búsqueda de la ortodoxia que Pensamiento Iberoamericano esbozaba en su primer número, en una situación que bordeaba la depresión económica y que llevó a hablar de la década perdida del desarrollo. Al final de los ochenta se había alcanzado la meta de una macroeconomía más sana, pero se vivieron años también de estancamiento económico, aumento de la pobreza y una sensible disminución en la provisión de servicios públicos. Época esta en la que se produjo una sobresaliente transferencia neta de capital hacia el exterior que desfinanció a América Latina, pero no redujo la magnitud del endeudamiento exterior, que se duplicó. En los ochenta se concedió, además, una especial prioridad a la reducción de los aparatos estatales y administrativos, tras lo que se entendió como una etapa de hipertrofia, y se dio un fuerte impulso a la inserción de América Latina en la economía global, promoviendo la liberalización financiera, cambiaria y comercial.
El balance de la década, negativo pese a la estabilización, planteaba la cuestión de la posible compatibilidad entre ajuste, apertura externa, austeridad fiscal y reducción del tamaño del estado, por un lado, y crecimiento económico y desarrollo social por otro. Por su parte, la CEPAL, coeditora de la revista durante la mayor parte de su andadura, lanzó su propuesta de transformación productiva con equidad. Ya en la década del noventa, resultó relevante la aparición del primer Informe sobre Desarrollo Humano, elaborado por el PNUD, y que planteaba con la mayor claridad la importancia de hacer compatibles el crecimiento económico con mayores cotas de desarrollo social.
Desde un punto de vista estrictamente económico, la gestión de las relaciones con los mercados internacionales pasó en los noventa a un primer plano, y la inversión extranjera directa fue entendida como el factor clave para el desarrollo. El retorno de un ciclo alto de la economía global trajo de nuevo recursos a la región, esta vez en forma preferente de inversión extranjera, pero también de crédito, y de manera mucho más selectiva y concentrada geográficamente.
Hasta el último tercio de la década no comenzaron a ser claros los síntomas de agotamiento de ese nuevo ciclo de financiación internacional, y para entonces la dependencia de los mismos ya era notable en los países de América Latina. Aparecieron también los primeros avisos en forma de crisis de los problemas que la alta volatilidad de los modernizados mercados de capitales iba a traer a la región. México, igual que sucediera en 1982 con la crisis de la deuda, dio el primer aviso en 1994.
La revista dejó de aparecer en 1998, cuando las perspectivas económicas seguían siendo positivas, pese a los riesgos de las crisis financieras. Pensamiento Iberoamericano editó un último volumen extraordinario en 1998, recogiendo las conferencias y comentarios de la Conferencia del Banco Interamericano de Desarrollo de aquel año, titulado "América Latina después de las reformas". El número realiza una revisión de los resultados alcanzados por las reformas económicas acometidas en la región desde los años ochenta, ofreciendo un balance desigual, con una recuperación del crecimiento económico que, sin embargo, era menor que elde otras regiones e insuficiente para permitir alcanzar las necesarias metas sociales de reducción de la pobreza y la desigualdad. Unos resultados que se tratan también analizando qué habría pasado sin las reformas, con la conclusión principal de que la situación habría sido peor aún.
Desde 1998 muchas cosas han sucedido. Notables cambios políticos y también acontecimientos económicos muy relevantes. Desde entonces, la región pasó por su más profundo ciclo de transferencias netas negativas del crédito internacional. Los ciclos parecen haberse acortado sensiblemente, y tras una fase de declive entre 1997 y 2002, en las que se vivieron entre otras las crisis financieras de Brasil, Uruguay, Ecuador o Argentina, desde 2003 hasta la actualidad hay un nuevo ciclo de bonanza económica relativa que en 2006 parecería estar llegando a su fin, a falta de conocer con claridad, entre otras cosas, las perspectivas del mercado energético en la región y en el mundo. Un ciclo que, nuevamente, no ha venido acompañado de logros tangibles en términos de reducción de la pobreza o de la desigualdad.
En estos años han avanzado las negociaciones de liberalización comercial sin resultados demasiado alentadores. Desde el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), hoy postergado, pasando por el acuerdo para Centro y Norteamérica (CAFTA) suscrito en 2005, o los tratados de libre comercio bilaterales suscritos o en negociación por algunos países con los EEUU o la UE. Además, un factor económico ha entrado en juego con redoblada fuerza: la llegada de remesas a la región, que desde 1998 hasta el presente casi se han triplicado, superando ya los 42.000 millones de dólares. Un aumento derivado de las crecientes migraciones latinoamericanas, que se han dirigido significativamente a España, además de su tradicional destino de los EEUU, y de los lazos de dependencia familiares, más fuertes en etapas de incertidumbre como la actual.
Pero desde un punto de vista político, el malestar instalado de manera mayoritaria en las sociedades latinoamericanas por el funcionamiento de sus democracias y por el limitado alcance, en términos de cambio social, de las fases de progreso económico, ha dado lugar a un nuevo escenario. Los partidos tradicionales han dilapidado la confianza popular, y el continente está viviendo un giro a la izquierda, a veces desde plataformas políticas más tradicionales, y otras, desde movimientos sin estructuras de partido o a partir únicamente de liderazgos personales.
En el mencionado número de Pensamiento Iberoamericano de 1998 ya se señalaba la importancia de fortalecer las instituciones, en el sentido de Douglas North, para alcanzar logros en materia de desarrollo y hacer compatibles el crecimiento económico con el progreso social. Ese elemento, que no fue considerado parte del Consenso de Washington, es hoy elemento central en los diagnósticos y recomendaciones del propio Banco Interamericano de Desarrollo, que le ha dedicado su informe anual de 2006, o del Banco Mundial. También en 1998 se hacía referencia en Pensamiento Iberoamericano a la capital importancia de la educación, por una parte, y de las políticas fiscales por otra, elementos que no han perdido, ni mucho menos, actualidad.
Una de las conclusiones más claras que pueden extraerse es que hay una extendida preocupación por la superación de la pobreza y la reducción de la desigualdad como piedras angulares de un desarrollo económico y social tanto tiempo postergado en la región, y que es necesario entonces alcanzar mayores cotas de crecimiento económico y una mejor distribución de la riqueza.
Ello invita a que la nueva etapa que ahora se abre en Pensamiento Iberoamericano mantenga su énfasis en la economía política, pero pretenda incorporar otras perspectivas de análisis de la realidad, sociológicas y culturales. Parece conveniente que el primer ejercicio que se proponga la revista en su nueva época sea revisar la agenda de desarrollo de la región en el presente, transcurridos estos años. Una agenda donde persisten temas antiguos -integración regional, financiación internacional, pobreza o desigualdad- pero aparecen con fuerza otros nuevos, como las migraciones, las instituciones o la cuestión energética.
Desde hoy Pensamiento Iberoamericano será una revista de la Agencia Española de Cooperación Internacional editada desde la Fundación Carolina. Será codirigida, en consecuencia, por el Secretario General de la AECI, Juan Pablo de Laiglesia, y por Rosa Conde, directora de la Fundación Carolina. Y contará con un Consejo de Redacción y un Consejo Asesor integrados por personas de reconocido prestigio que nos permitan abordar los temas del desarrollo en Iberoamérica desde diferentes disciplinas y perspectivas.
Confiamos en que, con el esfuerzo de todos, Pensamiento Iberoamericano se constituya de nuevo en un foro de análisis y pensamiento creativo para entender mejor la realidad iberoamericana y plantear las propuestas y discusiones más pertinentes para la necesaria transformación económica y social de la región.
http://www.pensamientoiberoamericano.org/articulos/0/20/0/presentacion.html


Imprimir
Descargar PDF