Pensamiento Iberoamericano
Número 5

Percepción de la innovación: cultura de la innovación y capacidad innovadora

Emilio Muñoz y María Cornejo

CSIC y CIEMAT, España

Número de páginas: 5

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Resumen: La innovación se ha convertido en un elemento fundamental para aumentar la competitividad de las empresas y de los países. Para ser innovadores, lo primero que se necesita es crear unas condiciones favorables que impulsen la innovación y, a partir de ahí, implantar un modelo propio de cultura de innovación. Esto supone, además de un esfuerzo económico y tecnológico, gestionar una serie de transformaciones políticas, culturales y organizativas que promuevan la aparición de procesos de innovación. El propósito de este trabajo es múltiple. En primer lugar, se delimita el concepto de innovación y su importancia para la economía. En segundo lugar, se plantea la necesidad del desarrollo, dentro de las organizaciones y de los países, de una cultura relacionada con la innovación, y se describen una serie de valores a tener en cuenta. Por último, se analiza la percepción social de los europeos ante la innovación a partir de los datos extraídos del Eurobarómetro 63.4.

Palabras clave: innovación, cultura de innovación, investigación y desarrollo, valores, competitividad,
percepción social de la innovación

Abstract: Innovation has become one of the most important elements to increase the competitiveness of companies and countries. For being innovators the first thing to do is to create the favourable conditions that impulse the innovation and, from there, implement and negociate its own model of culture of innovation. All of this supposes, in addition to an economic and technological effort, an effort in political, cultural and organizational transformations, for promoting innovation processes. The goals of this paper are, first of all, to delimit the concept of innovation and its economic relevance. Secondly, it is assumed that organizations and countries need to develop a culture of innovation and its values are described. Finally, we analyze the public perception of European citizens about innovation as recorded in the Eurobarometer 63.4.

Keywords: innovation, culture of innovation, research and development, values, competitiveness,

Resumo: A inovação converteu-se em um elemento fundamental para aumentar a competitividade das empresas e dos países. Para serem inovadores, necessita-se primeiramente criar umas condições favoráveis que impulsionem a inovação e, a partir daí, implantar um modelo próprio de cultura de inovação. Isto supõe, ademais de um esforço econômico e tecnológico, administrar uma série de transformações políticas, culturais e organizativas que promovam a aparição de processos de inovação. O propósito desse trabalho é múltiplo. Em primeiro lugar, delimita-se o conceito de inovação e sua importância para a economia. Em segundo lugar, aborda-se a necessidade do desenvolvimento, dentro das organizações e dos países, de uma relacionada com a inovação e descrevem-se uma série de valores para levar em conta. Por último, analisa-se a percepção social dos europeus perante a inovação a partir dos dados extraídos do Eurobarômetro. 63.4.

Palavras clave: inovação, cultura da inovação, pesquisa e desenvolvimento, valores, competitividade

I. Introducción

La unificación de los mercados y las formas productivas, la expansión internacional del capital financiero e industrial, y el gran desarrollo de las comunicaciones y telecomunicaciones, están dando lugar a un proceso de globalización sin precedentes. La economía está centrada en el conocimiento como base de la producción, hay un desarrollo tecnológico muy fuerte y se produce un rápido intercambio del conocimiento. Es la sociedad de la información.

Todos estos procesos han llevado a algunos teóricos (Drucker, 1993: 18; Cañibano Sánchez y colaboradores, 2008: 21) a considerar que los países desarrollados y emergentes estén dirigiéndose hacia una economía de carácter global basada en el conocimiento y en la innovación. Sin embargo, el concepto de innovación ha sufrido una gran evolución. De una concepción original como algo operativo, propio de los departamentos de I+D de las compañías, se pasa a concebir la innovación como un proceso estratégico, estructural, que afecta a la empresa en su conjunto, favorece la competitividad de las economías de los países e influye en toda la sociedad.

Nadie discute que actualmente se está atravesando una época de crisis económica grave, que dadas las particularidades comentadas, es de carácter mundial. Los modelos, los sistemas establecidos (y anteriormente alabados) empiezan a ser cuestionados. Paralelamente, urge plantearse cómo salir de esta situación. Muchas voces animan al cambio, a la regeneración, a la reestructuración de las economías y del sistema de mercado, incluso apuntan hacia un cambio social y de valores. Con este panorama, los gobiernos de muchos países empiezan a ver en la innovación como el "concepto clave" que solucione los problemas surgidos, como la llave que cierre definitivamente la puerta de la crisis global.

Esta creencia en el carácter estratégico de la innovación para el crecimiento económico de los países no es algo nuevo para algunos (Japón, Estados Unidos). En el entorno de la Unión Europea (UE) se ha ido un poco más despacio. El Libro Verde sobre la Innovación (1995) intentó formular una serie de propuestas de acción que permitiesen incrementar la capacidad de innovación de la Unión. En 2006, la Comisión Europea puso de manifiesto que para poder rivalizar con sus competidores, Europa debía innovar más y reaccionar mejor a las necesidades y preferencias de los consumidores (1).

Sin pecar de pesimistas, la apuesta por la innovación puede, efectivamente, ser una salida de la crisis económica que se está soportando, pero no es la panacea. Como en este artículo se plantea, impulsar una economía basada en el conocimiento y la innovación en los países no es algo que se pueda hacer en un día, sino que debe ser considerado como una estrategia a medio y largo plazo. Para fomentarla, no sólo se depende de factores tangibles, sino que hay factores intangibles que son imprescindibles potenciar y que son más difíciles de modificar. La tendencia de los gobiernos hacia la innovación debe suponer, además de una serie de cambios estructurales necesarios, antes que nada, un cambio cultural hacia una cultura de innovación en su manera de dirigir, que tenga reflejo en toda la sociedad.

II. Innovación: definición

El desarrollo humano siempre ha estado asociado a la innovación. Las personas y las organizaciones, desde las más simples a las más complejas, continuamente han innovado, si se considera la innovación como todo proceso que suponga un cambio y una evolución. Aristóteles (siglo IV a. C.), por ejemplo, fue un gran innovador en su tiempo porque sus aportaciones marcaron el pensamiento filosófico y científico durante siglos.

Originariamente, y en sentido restrictivo, el término "innovación" se relacionó únicamente con la innovación tecnológica definiéndose como el proceso que posibilita la producción de nuevos bienes y servicios aplicando las últimas técnicas conocidas.

Actualmente, y desde un punto de vista microeconómico, se opta por un concepto de innovación en sentido amplio y abierto que consiste en el cambio en uno o más factores empresariales. Se puede hablar de innovación técnica (que afecta al producto o al proceso), innovación comercial, innovación financiera o incluso de carácter institucional. En general, comprende todas las etapas necesarias para el desarrollo y comercialización con éxito de productos o servicios nuevos, o para mejorar los existentes.

El Manual de Oslo (OCDE, Tragsa, EC, pág. 56) ha tenido en cuenta la actual complejidad del proceso de innovación y la diversidad de maneras que las empresas tienen de innovar. Por ello, define la innovación como "la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores". Distingue, por tanto, la innovación en los siguientes cuatro ámbitos: en el producto, en el proceso, en la mercadotecnia y en la organización. También puede ser clasificada según la magnitud del cambio, pudiendo ser incremental o radical.

Las actividades innovadoras, siguiendo con los parámetros del Manual de Oslo, se corresponden con todas las operaciones científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales que conducen a la introducción de innovaciones. Algunas de estas innovaciones son nuevas por sí mismas, otras no, pero son necesarias para la introducción de innovaciones. Las actividades de innovación incluyen también a las de Investigación y Desarrollo (I+D), que no están directamente vinculadas a la introducción de una innovación particular.

Una característica común a todos los tipos de innovación es que deben haber sido introducidos. Así, según Oslo, se considera que un nuevo producto (o su mejora) es innovador cuando se ha introducido o lanzado en el mercado. Se dice que un proceso, un método de comercialización o de organización se ha introducido cuando ha sido usado efectivamente en el marco de las operaciones de la empresa. Dependiendo del tipo de innovación que se trate, su utilización crea un valor y provoca un beneficio a la empresa, al país o a la sociedad.

Sin embargo es importante señalar, que el mismo manual (pág. 25) reconoce que la innovación puede existir en cualquier sector de la economía, y puede no estar orientado almercado, como por ejemplo, en los servicios públicos. Existe, por tanto, una clara evolución que pasa de concebir la innovación como un suceso, a concebirla como un proceso; de ser algo operativo, puntual (único de los departamentos de I+D de las empresas) a algo estratégico, estructural (que afecta al conjunto de las organizaciones, países y sociedades). Todo este recorrido es lo que permitirá hablar de la innovación como un proceso social y cultural.

III. La importancia de la innovación

Diversos estudios han demostrado los efectos positivos que la innovación produce sobre la actividad económica de las empresas y, por ende, de los países. Solow (1957: 312-320) mostró que, en los países avanzados, la innovación tecnológica contrarresta los rendimientos decrecientes obteniendo más producción, aun con la misma cantidad de capital y trabajo. Por su parte, Chesnais (1986) ha sostenido que la actitud innovadora es, junto con el capital humano, uno de los principales factores que determinan las ventajas competitivas de las economías industriales avanzadas. En la misma dirección, Wilson (2003: 1-4), ha afirmado que la innovación resulta crucial para el crecimiento económico a largo plazo de un país, ya que estimula la productividad y la competitividad de las empresas permitiendo, así, una disminución de los precios de los bienes y servicios finales ofrecidos por dichas empresas. Además, las innovaciones realizadas en un determinado sector incrementan directa ó indirectamente la productividad de otros sectores.

En la situación económica actual, de gran dinamismo y donde el intercambio de información en los mercados es a tiempo real, las empresas se ven forzadas a innovar más rápidamente, debido a que el ciclo de vida de los productos y de las tecnologías es cada día más corto. Cobra actualidad, por tanto, la teoría de la destrucción creativa de Schumpeter (1939). De acuerdo con esta teoría (de gran cariz darwiniano), la posición competitiva de todas las empresas, incluso las que tengan poder de mercado, será siempre transitoria debido a la constante aparición de innovaciones. La competencia basada en la innovación tiende a erosionar la posición de ventaja que, eventualmente, puedan tener las empresas menos eficientes. En el largo plazo, sólo podrán mantenerse aquellas empresas que innoven de un modo regular, y siempre y cuando este proceso de innovación forme parte de la estrategia global de la empresa. Quien no innova, desaparece.

Los fundamentos teóricos de Schumpeter se basan en la percepción de que el sistema de mercado, es un entorno de naturaleza dinámica. Desde este punto de partida, el proceso de innovación puede revolucionar incluso la estructura de la industria y de los mercados desde dentro, destruyendo lo antiguo y creando continuamente elementos nuevos. Para que el proceso que genera innovaciones tuviera menos riesgos, posteriormente Schumpeter propuso que éste debe ser trabajado de forma sistemática, es decir, las empresas deben intentar crear aquellas condiciones que refuercen su capacidad de adaptación al medio dinámico y favorezcan su capacidad de innovar.

IV. El fomento de la innovación y la cultura de innovación

Los primeros estudios sobre el fomento de la innovación se han fundamentado en el incremento de los recursos económicos destinados a la innovación. Las empresas conmayores recursos financieros serían las que más podrían invertir en innovación. Históricamente las políticas públicas de fomento de la innovación (a través de subvenciones, desgravaciones fiscales, etc.), y la mayoría de las estrategias empresariales de innovación se han basado en corregir el déficit en innovación aumentando sus presupuestos en I+D (Morcillo, 2007: 7).

Se llega a la conclusión, de que los países y empresas más innovadores son los que mayores medios financieros y productivos dedican a la I+D. Como bien apunta Morcillo, existe una correlación entre estos recursos tangibles e innovación, puesto que los 5 países que más gastan en I+D con respecto a su PIB a nivel mundial son, también, los 5 primeros clasificados en función del número de patentes registradas por millón de habitantes (Suecia, Finlandia, Japón, EEUU y Alemania). Como ejemplo contrario estaría el caso de la economía española. A lo largo de su historia, diversos indicadores (Muñoz, 2001 y 2008: 1) han mostrado que se han dedicado escasos recursos financieros a la I+D. Esto ha producido un retraso en la capacidad tecnológica instalada, en comparación con otros países.

Sin embargo, existen casos que matizan la importancia del factor económico como único motor de la innovación. Por un lado, hay países que han innovado con escasos recursos o, por otro lado, existen países que, ante un incremento en sus presupuestos de I+D+i, no obtuvieron los resultados esperados en innovación. Así, por ejemplo, el gran desarrollo de la industria de Japón después de la II Guerra Mundial, se debió principalmente, según muchos teóricos, a una nueva forma de entender la gestión del conocimiento por las empresas (Nonaka y Taskeushi 1995: 5). Cabe también destacar en España, el desarrollo económico de las Islas Baleares (Muñoz 2000: 17) que contando con una alta renta per cápita, se ha caracterizado por una inversión en I+D relativamente baja. O, desde un punto de vista empresarial, es interesante preguntarse cómo una pequeña compañía textil de batas llamada Goa de La Coruña, dentro de un entorno poco desarrollado, ha podido convertirse en el imperio textil mundial llamado Inditex.


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