Pensamiento Iberoamericano
Número 5

Sistemas de innovación e inclusión social

Rodrigo Arocena y Judith Sutz

U. de la República, Uruguay

Número de páginas: 4

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Este tipo de desigualdad en el acceso a oportunidades de salud convoca muy especialmente esfuerzos de investigación original, especialmente en países en desarrollo, pues de lo que se trata es de obtener un tipo especial de innovaciones, “innovaciones inclusivas”, es decir, innovaciones pensadas para incluir. Ello implica encontrar heurísticas de búsqueda de soluciones diferentes de aquellas seguidas para encontrar las soluciones existentes. Mencionaremos dos ejemplos de “innovaciones inclusivas” que ilustran la diferenciación en las heurísticas de búsqueda.

Las vacunas tienen costos de producción relativamente altos –dejando de lado los costos de desarrollo, que pueden ser exorbitantes– debido a que el método seguido para su manufactura está basado en cultivos biológicos. Para la enfermedad producida por la bacteria Haemophilus Influenza type b, que fue causa muy importante de muerte en niños menores de cinco años en los países desarrollados y lo sigue siendo en los países en desarrollo, se encontró una vacuna, biológica, en 1991. Cuando uno de estos últimos países, en este caso Cuba, se planteó acceder a una vacuna a partir de sus propios esfuerzos, quedó claro desde el principio que debía buscarse una estrategia que hiciera compatibles los costos de producción con los recursos a disposición de la política pública en salud. Ello llevó a una heurística de búsqueda de la solución que logró apartarse de la producción biológica, dando lugar a la primera vacuna sintética, puramente química, del mundo (Vérez-Bencomo, 2004). No fue sencillo, pues llevó casi quince años de investigación. Esa estrategia de búsqueda no había sido seguida antes porque la capacidad de afrontar financieramente las metodologías existentes, sumada a la enorme dificultad científica involucrada en la síntesis química como metodología alternativa, la desestimaban. Sólo cuando una sociedad para la cual la solución existente resultaba excluyente se propuso encontrar una solución inclusiva, el impulso hacia una heurística alternativa permitió saltar la barrera de la dificultad de la búsqueda. Este ejemplo ha llegado a ser bastante conocido; lo mencionamos aquí por su carácter realmente paradigmático.

El equipamiento médico sofisticado basado en tecnologías avanzadas suele estar fuera de alcance de los hospitales públicos de los países en desarrollo, donde se atiende por lo general la mayoría de la población. Ampliar sustantivamente su utilización implica contar con suficientes equipos como para asegurar una cobertura geográfica razonable; ello es justamente lo que el costo unitario de los mismos impide. Esto llama a heurísticas alternativas de búsqueda en procura de innovaciones inclusivas. Un ejemplo exitoso en este sentido es el de las lámparas de luz azul utilizadas para tratar la ictericia aguda en recién nacidos. La importancia de estas lámparas desde una perspectiva de inclusión social radica en que un porcentaje muy alto de recién nacidos prematuros sufre de esta enfermedad, grave si no se trata rápidamente, y que la proporción de bebés prematuros en la población carenciada es especialmente alta. Ello hace estratégico contar con dichas lámparas en la mayor cantidad posible de centros públicos de atención de salud. En este caso la razón del alto costo del dispositivo se debe a que las lámparas más eficientes se basan en elementos electrónicos muy precisos pero de baja intensidad, light emiting diodes (LEDs), por lo cual se requieren algunos miles para construir la lámpara. La heurística alternativa de búsqueda se desarrolló en Uruguay, en la Universidad de la República, y consistió en utilizar 10 veces menos LEDs, logrando el mismo efecto de intensidad a través de un dispositivo óptico concentrador de luz. Esta lámpara, producida por una empresa nacional de electrónica, se usa hoy en todos los hospitales públicos del país (Geido et al, 2007).

Estos ejemplos involucran a investigadores de alto nivel académico fuertemente inmersos en la dinámica de investigación de sus respectivos campos. Involucran también capacidades significativas de innovación a nivel productivoempresarial. Uno de los aspectos que ambos ejemplos tienen en común es la expresión precisa de una demanda por investigación e innovación originada en una preocupación por incluir. En el último caso mencionado, los autores del artículo de referencia expresan lo siguiente: “Los autores agradecen al Dr. Octavio Failache, pediatra neonatólogo, que definió las primeras especificaciones de BiliLED estimulado por los magros resultados de la instrumentación terapéutica disponible en los años 2000-2003...”. Un segundo aspecto que tienen en común es constituir ejemplos de demandas atendidas, en el caso cubano a nivel macro por la política pública en salud y en el caso uruguayo a nivel micro por una conjunción de investigación universitaria e innovación a nivel de empresa. Lo que sugieren estos ejemplos, que así presentados aparecen apenas como anécdotas, es que la inclusión social puede convertirse en un poderoso motor de demanda de producción de conocimiento y de innovación. Más aún, sugieren que dicha demanda puede movilizar capacidades endógenas especialmente bien preparadas para heurísticas de búsqueda de soluciones bien adaptadas a condiciones de escasez (Srinivas y Sutz, 2008).

VIII. Recapitulación

La atención integral a la inclusión social requiere de la producción y uso de conocimiento y de la innovación. A su vez, libradas a su propia dinámica en sociedades desiguales, la producción y el uso de conocimientos e innovación tienden a acentuar la desigualdad. El entramado complejo de actores e instituciones que suele denominarse sistemas de innovación puede colaborar a la atención integral a la inclusión social. Ello exige interferir deliberadamente en la dinámica tendencial que caracteriza a las sociedades de escaso nivel de desarrollo, parcialmente descrita a través de los tres círculos virtuosos antes analizados. Una forma de interferir positivamente es doble: por una parte, concebir a las políticas de innovación, usualmente volcadas casi exclusivamente a la competitividad empresarial, también como políticas sociales; por otra parte, concebir a estas últimas, usualmente diseñadas como políticas de asistencia focalizada, también como políticas de innovación, básicamente a través de la gran demanda a cuyo servicio pueden convocar a las capacidades nacionales de solución de problemas.

Generalizando a partir de los ejemplos del área de la salud recién comentados, ciertos círculos virtuosos pueden irse generando como sigue:

i) la búsqueda de inclusión social a través de ciencia, tecnología e innovación fortalece la demanda a ciencia, tecnología e innovación;

ii) esta demanda fortalecida colabora a la consolidación de la innovación a nivel nacional;

iii) de esta manera la legitimación social de las políticas de oferta en ciencia tecnología e innovación crece;

iv) como consecuencia, las capacidades nacionales en ciencia, tecnología e innovación se consolidan y expanden de forma sostenida;

v) así, la disminución de la desigualdad y la ampliación de la generación endógena de conocimientos y de innovación tienden a reforzarse mutuamente.

Esta secuencia virtuosa no es fácil de encontrar en la práctica. Si bien la demanda hacia la innovación orientada por la preocupación por la inclusión ha dado lugar a procesos de innovación muy exitosos (Porter, 1991), ello es resultado de fortalezas previas en materia de innovación y a una vocación previa por la inclusión social. Así, las secuencias virtuosas recién indicadas son hipotéticas. Pero sugieren cursos de acción que tienen base en la realidad.

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