Pensamiento Iberoamericano
Número 5

Productividad, diplomacia y dependencia técnica: España en Occidente durante el franquismo

María Jesús Santesmases

CCHS-CSIC, España

Número de páginas: 5

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Resumen: A la búsqueda de genealogías de la geopolítica del denominado desarrollo, se exploran aquí en primer lugar las prácticas en la OECE, creada en 1948, y en los primeros años su sucesora, la OCDE, creada en 1961, en lo que atañe a la investigación científica y técnica. En segundo lugar, se repasa la trayectoria de las políticas que afectaban a las ciencias y a las técnicas, así como la construcción de algunas clases profesionales en España durante esos mismos años, desde la posguerra hasta la década de 1960, para dar cuenta del tipo de interacciones entre las organizaciones internacionales occidentales y esos grupos profesionales españoles. Se sugiere que las relaciones exteriores de los sucesivos gobiernos de Franco no solo fueron esenciales para el gobierno de la dictadura y de sus políticas sino también resultaron provisoras de criterios para valorar la profesionalización y mediadoras en el establecimiento de esos criterios.

Palabras clave: meritocracia, ciencia y técnica, política científica, administración pública, posguerra

Abstract: In search of a genealogy of the geopolitics of the so-called development, this article explores, in first part, practices of the OEEC, created in 1948, and of the first years of its successor OECD, created in 1961, regarding scientific and technology research. A second part deals with trajectories of policies for science and technology and the construction of professional classes in Spain during the same period, from the post-Spanish Civil War until the 1960s, so as to account for the interactions between western international organisations and those professional classes. It is suggested that foreign relationships of successive Franco governments were not only instrumental for the dictatorship but as well provided criteria toward professionalization and acted as mediators in the establishment of those criteria.

Keywords: meritocracy, science and technology, science policy, public administration, post-WWII

Resumo: Na procura de genealogias da geopolítica do denominado desenvolvimento, exploram-se aqui em primeiro lugar as práticas na OECE, criada em 1948, e nos primeiros anos sua sucessora, a OCDE, criada em 1961, no que se refere à pesquisa científica e técnica. Em segundo lugar, se repassa a trajetória das políticas que afetavam às ciências e às técnicas, assim como a construção de algumas classes profissionais na Espanha durante os mesmos anos, desde o pós-guerra até a década de 1960, para dar conta do tipo de interações entre as organizações internacionais ocidentais e esses grupos profissionais espanhóis. Sugere-se que as relações exteriores dos sucessivos governos de Franco não somente foram essenciais para o governo da ditadura e de suas políticas, senão que também resultaram provedoras de critérios para avaliar a profissionalização e medidoras no estabelecimento desses critérios.

Palavras clave: meritocracia, ciência e técnica, política científica, administração pública, pós-guerra

Una localización geográfica en unas fechas concretas ofrece la foto fija que se moviliza para dejar rastro del paso del tiempo: cambios en los rostros, en los objetos y en los hechos de quienes se mueven en esa imagen. Personas, objetos y prácticas construyen y reconstruyen el pasado y las expectativas que éste generó en el espacio colectivo que los agentes comparten. Las expectativas se construyen en un escenario cultural de relaciones propias de cada tiempo. En qué medida cada cual tiene autonomía es algo a determinar: las limitaciones de la autonomía se producen en esas interacciones y serían la base para considerar cada cultura como una co-construcción.

El rastro de la Segunda Guerra Mundial se sigue en la historiografía de la recuperación de la devastación. En esa posguerra se forjaron las tendencias que se convertirían en pasos obligados al desarrollo económico e industrial, a la superación de ruinas de guerra y de la carencia de alimentos. Hacia una prosperidad que se produjo con éxito se diseñaron el PlanMarshall y la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) en 1948 y finalmente en 1961 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Como organismo evaluador y vigilante de las políticas en Europa, la influencia política de la OCDE no tiene parangón.

La capacidad para generar medidores del tiempo y el espacio en forma de estadísticas, de la OECE y luego del organismo que la sucedió con el fin del Plan Marshall, la OCDE, y producir maneras de afrontar la recuperación económica e industrial, generaron una forma de pensar el desarrollo que ha sobrevivido hasta la actualidad, ha estabilizado el liderazgo y el protagonismo occidental y ha marcado los caminos a seguir para superar las diferencias entre países.

A la búsqueda de genealogías de la geopolítica del denominado desarrollo, exploraré aquí en primer lugar las prácticas en la OECE y en los primeros años de la OCDE en lo que atañe a la investigación científica y técnica. En segundo lugar, repasaré la trayectoria de las políticas que afectaban a las ciencias y a las técnicas, así como la construcción de algunas clases profesionales en España durante esos mismos años, desde la posguerra hasta la década de 1960, para dar cuenta del tipo de interacciones que se dieron entre las redes propias de las organizaciones internacionales occidentales y algunas clases profesionales españolas.

La red de intercambios de prácticas políticas entre Estados Unidos y Europa en plena segunda posguerra mundial contribuye a comprender la aceptación en su momento del valor de los medidores de la economía y su valor en la clasificación (Godin, 2002). Tal clasificación por productos interiores brutos, porcentajes de gasto y números de mano de obra contribuyó a la construcción de las zonas geopolíticas. Procedentes de los Estados Unidos se recibían en la oficina europea del Plan Marshall tanto los fondos que la ley de Cooperación Económica dedicaba a la ayuda a Europa como la forma en la que se administraría esa ayuda para que fuera realmente eficaz y participara en la recuperación.

En ese momento se produce la estabilización de conceptos tales como desarrollo y productividad industrial, determinados con referencia a los países pioneros en la reconstrucción política y económica. En ellos se practicaban las actividades de recuperación. Lo que para los países que comenzaron a reconstruirse con las ayudas del Plan Marshall fue una recuperación de la devastación, para España fue promoción del desarrollo.

En este trabajo haré una propuesta historiográfica sobre la construcción de influencias cruzadas entre naciones y de las influencias que los organismos internacionales ejercieron al marcar tendencias y generar recursos retóricos para el establecimiento de políticas destinadas a promover las ciencias y las técnicas y que tendrían su parte en España. Para ello me referiré a las condiciones locales de España y su gobierno durante la larga posguerra que fue la dictadura de Francisco Franco, que resultó en todo un periodo hacia el enriquecimiento, la tecnificación y la legitimación de la dictadura. En ese medio que sufriría diversos cambios se recibió la influencia extranjera, más intensamente de las organizaciones internacionales, gestionadas por la diplomacia de la dictadura y en ocasiones promovida por ella misma. Por ello repasaré las políticas de promoción de la investigación en Europa que se reciben en España como parte de un proceso de adaptación del gobierno y de la administración pública, y también de las comunidades investigadoras con el objeto de sugerir un conjunto de factores que pueden denominarse culturales porque son no solo administrativos y de gestión sino de prácticas profesionales y sociales que tomaron parte en la trayectoria española a la prosperidad(1).

Plantearé que en esas circunstancias se manufacturó en España la dependencia técnica, como práctica que parecía aceptar una situación seguidora respecto de aquellos que tuvieron el liderazgo cultural, económico y político en Europa y desde Estados Unidos a partir de los primeros años de la década de 19502. España habría tenido sobre sí misma a partir de entonces una idea de país dependiente de modernizaciones que se inventaban en otros lugares, en otros países. Tecnócratas y profesionales abordaron un conjunto de reformas entre finales de los años 1950 y mediados de los sesenta que en buena parte acusaba esas influencias y que habría consolidado una dependencia técnica que era sobre todo política y cultural. Ese saber de sí misma y sus prácticas habría condicionado las políticas destinadas a la promoción de la investigación y el denominado desarrollo tecnológico e industrial.

I. La investigación científica y técnica en la OECE y en la OCDE

Mientras la dictadura modelaba y remodelaba sus normas, los países aliados que habían vencido en la Segunda Guerra Mundial crearon un conjunto des organismos internacionales. El acceso de España a la mayoría de ellos se produjo tras ser aceptada en 1955 miembro de Naciones Unidas, ingreso que se había rechazado previamente por carecer de gobierno democrático.

La OECE se creó en 1948 con el fin de gestionar los fondos de ayuda a Europa que proporcionó Estados Unidos y que se conocen como el Plan Marshall. El sobrenombre se debe al secretario de Estado George C. Marshall quien, en una conferencia en la universidad de Harvard en junio de 1947, había propuesto que Estados Unidos colaborara en la reconstrucción europea tras la Segunda Guerra Mundial. Sus propuestas de entonces parecen haberse recogido casi en su totalidad a la vista de los acontecimientos. Según propuso, los países que recibieran la ayuda deberían ponerse de acuerdo sobre sus necesidades y sobre su propia participación en la reconstrucción.

El Plan Marshall formó parte de una trayectoria política y económica de Estados Unidos y Europa. Se destaca aquí por su función en el origen de la OCDE, una de las organizaciones internacionales cuyo prestigio creció desde su creación. La OCDE sustituyó a la OECE con el fin del Plan Marshall y añadió entre sus miembros a Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, y posteriormente a España, entre otros. Recibido inicialmente por algunos como un desafío a las soberanías nacionales, muy pronto el Plan Marshall se tomó como un instrumento que contribuiría a mejorar la productividad que en Europa estaba al 50 por ciento respecto a la de 1938.

Para Estados Unidos la estabilidad económica y política de Europa era esencial en la paz mundial. Las consideraciones económicas estaban por tanto inmersas en una red de factores y circunstancias en las que los aspectos defensivos y militares, a menudo denominados "de seguridad", entraban en muy seria consideración. La misma aprobación del Plan Marshall estuvo sujeta a negociaciones en las que se valoraron esos aspectos en el Congreso y por la opinión pública de Estados Unidos con el fin de convencer de la necesidad de tal plan para la propia seguridad del país. La idea de una estabilidad económica que sentaría las bases de una estabilidad política es una de las características de la justificación habitual de la ayuda Marshall y de muchas otras desde entonces.

En julio de 1947, Inglaterra y Francia convocaron a veintidós países europeos a una Conferencia en la que se creó el Comité para la Cooperación Económica Europea (CCEE). El Comité tuvo cuatro prioridades iniciales expresadas por los correspondientes subcomités: alimentos y agricultura, fuentes de energía, siderometalurgia y transportes; cuatro áreas industriales consideradas esenciales para la recuperación. Entre todos, Comité y subcomités, elaboraron un informe que se ha considerado respuesta a la oferta de ayuda de los Estados Unidos. El Programa de Recuperación Europea data de diciembre de 1947 y pretendió aumentar la producción y las exportaciones, y suprimir la inflación para superar la inestabilidad económica. Estas propuestas, una vez recibidas por Estados Unidos dieron lugar a la Foreign Assistance Act que se aprobó en 1948, cuando ya los soviéticos ocupaban Checoslovaquia, lo que aumentó el apoyo público en Estados Unidos a esta dotación presupuestaria. La ayuda así aprobada contaría con una Administración de Cooperación Económica en una oficina europea en París.

Los países que recibirían las ayudas, y que formaban parte de la Conferencia de Cooperación Económica Europea (CCEE) y Estados Unidos emitieron un comunicado conjunto en el que expresaban su acuerdo para crear una organización permanente que gestionara la ayuda. El acuerdo para la creación de la Organización Europea de Cooperación Económica fue firmado por dieciséis países en abril de 1948. En él reconocían la interdependencia de sus economías y de su prosperidad.

Este proceso, así narrado por Mary Carr (2000) con el material de archivo a mano, sugiere que el presupuesto del Plan Marshall y su distribución en Europa era en sí mismo una poderosa influencia de los Estados Unidos en cuya gestión los países europeos implicados desplegaron influencia comparable. La atracción intensa que ejercían los Estados Unidos, como país rico y productivo ha tenido su reflejo en muchos relatos de testigos y participantes en ese proceso. Y su correlato en la definición de los objetivos de la ayuda que proporcionaron tras la Segunda Guerra Mundial no debe excluirse. En su prosperidad, de la que era reflejo fiel la cuantía de la ayuda, se miraría Europa hasta la actualidad.

El carácter internacional del propio Plan Marshall y de la OECE favoreció las relaciones exteriores de los países participantes y receptores de la ayuda. La definición de las necesidades europeas fue un producto del intercambio de saberes y prácticas entre los países miembros del Comité (CCEE) desde 1947. Estos encuentros e intercambios crearon estilos de trabajo y promovieron una circulación de influencias políticas que deben considerarse la base del desarrollo económico y político de la década de 1960 y en general de las políticas públicas contemporáneas.

El mundo occidental parecía querer protegerse de otras guerras por medio precisamente de la creación de foros internacionales cuyos miembros serían los países, representados por autoridades políticas, funcionarios, militares y científicos, según el caso. El mismo año en el que se creó la OECE una reunión en La Haya hizo un primer llamamiento a una Europa unida. Al año siguiente, en 1949, se creó la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), como alianza militar de países occidentales que garantizaría la seguridad frente a las pretensiones expansionistas de la Unión Soviética. Ese mismo año se fundó el Consejo de Europa, en respuesta a aquella reunión de La Haya para promover la cooperación entre sus países miembros en asuntos legales, sociales, administrativos y científicos.


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