TAMAÑO LETRA
En casi todos los casos el grueso del esfuerzo se invierte en diagnósticos de situación más que en evaluación de planes, programas y proyectos. Aún cuando esto último se contempla suele tratarse de evaluaciones generales, de escaso arraigo institucional, lo que inhibe la posibilidad de contar con análisis de la propia gestión operativa, que muchas veces es decisiva para explicar éxitos y fracasos concretos.
IV. Síntesis y conclusiones: los puntos para debatir sobre estrategias
A la luz de este itinerario de enfoques y herramientas cabe identificar algunos puntos de debate. En la perspectiva analítica aquí planteada pueden destacarse los siguientes:
a) La dinámica de las políticas públicas en su conjunto ha mostrado un aislamiento agudo en casi todas las esferas de trabajo. Leyes específicas, encuestas específicas, planes específicos, entre otros, y la articulación con otros espacios tendría efectos sensibles en impacto y trascendencia.
b) Los esfuerzos han ocurrido en niveles excesivamente generales (diagnósticos globales de situación, evaluación de grandes programas, etc.), y sería recomendable circunscribirse a espacios más específicos, haciendo un particular hincapié en la propia gestión operativa a nivel micro.
c) Se ha operado casi exclusivamente con jóvenes, tratando de asegurar la efectiva participación juvenil como respuesta al paternalismo y al adultismo históricos, pero ello ha impedido trabajar más y mejor con tomadores de decisiones y con la opinión pública.
d) Se ha priorizado en exceso el rol de ejecución en el desarrollo efectivo de las diferentes herramientas construidas, descuidando en buena medida otros roles fundamentales, como la animación de procesos y la articulación de esfuerzos.
Por lo anterior es necesario priorizar acciones hasta ahora soslayadas, entre las que destacan: a) el análisis de las percepciones adultas en relación a los jóvenes, teniendo en cuenta especialmente a aquellos adultos que tienen un vínculo particular con los jóvenes, tales como profesores, familiares y policías; b) la incidencia en la opinión pública, a través de los medios masivos de comunicación y de los tomadores de decisiones (mediante campañas específicas), procurando modificar sus percepciones relacionadas con los jóvenes para revertir los estigmas; c) la concertación efectiva de acciones programáticas entre todas aquellas instituciones que operan en el dominio de las políticas públicas de juventud, para potenciar la construcción de herramientas comunes a partir de una eficiente y efectiva articulación; y d) la evaluación pormenorizada de prácticas promocionales en el vínculo profesores-alumnos en la enseñanza media y en enfoques de trabajo del personal de salud que atiende a adolescentes, entre otros.
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Notas:


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