Pensamiento Iberoamericano
Número 3

Jóvenes en España a las puertas de la participación social y económica. Estrategias individuales y respuestas políticas.

Andreu López Blasco

AREA, EGRIS, Valencia

Número de páginas: 4

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Constatamos que desde hace cierto tiempo en los países occidentales democráticos (después del final de la revolución del año sesenta y ocho) se ha producido una relación más estrecha de los jóvenes con sus padres. Han desaparecido lo que se denomina conflictos intergeneracionales. Una gran parte de los jóvenes tiene una buena relación con sus padres (INJUVE-CIS, Sondeo 2007). Sólo un número reducido de los jóvenes dan como motivo para abandonar el hogar familiar la mala relación con los padres.

La imagen de los empleos de la generación de los padres ya no es suficiente para la mayoría de los jóvenes. Pocas ramas de la economía y sólo algunas empresas continúan teniendo una estructura laboral que se base en la continuidad de las generaciones. Haciendo referencia a las diferentes exigencias laborales se pide a las nuevas generaciones que sean "trabajadores abstractos" (Hornstein, 2007: 2), inteligentes y comprometidos, competentes, flexibles y con un perfil personal atractivo.

En el transcurso de las últimas cuatro décadas, una mayor proporción de jóvenes en muchos países europeos ha alcanzado niveles educativos más elevados, y las mujeres en mayor medida que los hombres. De todas formas, se pueden constatar tres cosas:

• Un número considerable de jóvenes abandona la escuela sin título y/o sin formación profesional.

• Una parte importante de los jóvenes que por decisión propia y/o apoyados por sus padres han seguido en la educación con la esperanza de mejores oportunidades laborales, no han conseguido sacar provecho al mayor tiempo dedicado a la formación, debido a unos rendimientos insuficientes, a la falta de motivación, a no tener claros los objetivos, o a la falta de perseverancia.

• Junto a los perdedores del sistema educativo se sitúa el grupo de los ganadores, que muestran unas habilidades específicas más desarrolladas, unos perfiles más claros, mejores condiciones en el campo de la socialización familiar y en el entorno social (Blossfeld, H.-P., 2006).

El Estado necesita a las generaciones siguientes para pagar los impuestos y para asegurar la asistencia social. Sin embargo, desde el punto de vista educativo y laboral, se está debilitando el marco nacional y la obligación que se sobreentiende en los países de la Unión Europea, el llamado pacto generacional (los trabajadores actuales pagan con sus aportaciones las jubilaciones de los mayores y esperan que la generación siguiente hagan lo mismo con ellos y ellas). En el proceso de globalización se debilitan estos lazos intergeneracionales.

"El marco nacional se convierte en un marco global, es decir, la planificación laboral y social de las siguientes generaciones ya no es abarcable desde un punto de vista nacional... La necesidad de situarse globalmente significa que es necesario adaptarse a una evolución difícilmente previsible. La globalización tiene como consecuencia que se amplía el marco de referencia para la planificación laboral y requiere del individuo un mayor grado de capacidad de actuación individualizada" (Hornstein, W.: 21 [7]).

En las sociedades europeas occidentales con una gran proporción de personas mayores se reduce el peso político de las generaciones jóvenes en los procesos democráticos de la representación de intereses. Sus intereses son descuidados (lo que supone una desventaja para la sociedad en su conjunto y para los jóvenes especialmente) en la medida en que la sociedad se enfrenta a exigencias mayores: limitación del gasto del Estado, protección de los sistemas sociales y de los recursos energéticos, lucha contra el terrorismo, reducción de las cargas para el medioambiente, fomento de la cooperación política multinacional, etc.

En todo caso, son reconocibles los siguientes efectos del proceso de globalización sobre las generaciones jóvenes:

• Una apertura de las referencias generacionales nacionales desde el punto de vista educativo y laboral; como consecuencia, se produce una marginación persistente de los jóvenes con niveles educativos bajos y sin formación profesional, unas exigencias demasiado elevadas para los jóvenes que siguen su educación pero tienen unas habilidades por debajo de la media, y una orientación insuficiente a la hora de alcanzar nuevos objetivos.

• La participación abierta y transnacional en la comunicación virtual, en los modelos de consumo y en los diversos estilos de vida.

• Apoyo de la familia de origen, que permite una determinada forma de vida individual y ofrece asistencia material en el marco de unas interacciones sin conflictos.

III. Respuestas políticas: Políticas de transición integradas

El paradigma que mejor describe a la sociedad actual, tal y como la analizan Beck, Giddens, Bauman, es el de individualización. Individualización hace referencia a la demanda social y a la oportunidad individual para desarrollar las competencias que pueden llevar al sujeto a participar como actor en la sociedad. La individualización implica que las personas de esta sociedad pueden liberarse de muchas presiones sociales, de muchos condicionamientos del medio social y pueden desarrollar sus propios estilos de vida, sin preguntar al vecino lo que le parece, ni a sus mayores, ni al colectivo en el que se incluyen.

Libertad, singularidad y aumento de formas de vida son las oportunidades que nos ofrece la sociedad de la segunda modernidad. Pero al mismo tiempo, de ahí una vez más su ambivalencia, el individuo ya no puede recurrir al exterior, a la sociedad, la familia o al medio social para recabar ayudas, orientación de vida y ejemplos para su situación individual. Las normas sociales, los estilos de vida comunes, los vínculos religiosos y/o morales pierden su plausibilidad, su legitimidad y su influencia. El pacto de progreso que caracterizó en décadas anteriores a la sociedad industrial ha dejado de funcionar.

El individuo tiene que inventarse su propia vida, escribir su propia biografía. Con el concepto de individualización se expresa que las personas están "obligadas" a elegir, a tomar decisiones, y que los vínculos tradicionales no tienen vigencia: no tenemos unos vínculos en los que apoyarnos y, por tanto, tenemos que construir nuevas formas de relación, nuevas redes sociales.

"En pocas palabras, la ‘individualización' consiste en transformar la ‘identidad' humana de algo ‘dado' en una ‘tarea', y en hacer responsables a los actores de la realización de esta tarea y de las consecuencias (así como de los efectos colaterales) de su desempeño" (Bauman, 2004a: 37.)

Los jóvenes no son meros sujetos determinados por la sociedad, o simples "objetos" de la "socialización", sino que son verdaderos actores que manejan, o como mínimo influyen, en las condiciones de sus vidas.

Las respuestas políticas tendrían que tener en cuenta que los individuos son los actores, que están "obligados" a tomar decisiones, a escribir sus propias biografías, y que las transiciones a la vida adulta están interrelacionadas.

Mientras la perspectiva institucional se centra en las transiciones de la escuela al empleo, hay otras que también tienen lugar, como las que se refieren al tránsito de la familia de origen a la independencia, la pareja y la sexualidad, del grupo de iguales y la cultura juvenil a estilos de vida individuales, de la infancia a la ciudadanía, y así sucesivamente.

Las administraciones públicas, por lo general, al planificar o proponer medidas políticas entienden que las interrelaciones entre los diferentes departamentos es positiva y que además es una forma de sumar sinergias, pero ya es más difícil tener en cuenta que el objetivo de las políticas debe ser reforzar las habilidades de las personas para que éstas puedan tomar decisiones. Por este motivo, al proponer "políticas de transición integradas" llamamos la atención sobre una mayor cooperación entre las áreas de educación y formación, empleo, bienestar y políticas de juventud, con el objetivo de un acercamiento más holístico a las biografías individuales.

La individualización de las transiciones implica que la subjetividad de los jóvenes adquiere mayor importancia, pues deben tomar decisiones generadoras de modelos sociales consistentes, que se adecuen a sus situaciones y experiencias vitales. La prolongación y diversificación de las trayectorias ha desarticulado el carácter lineal de las transiciones de los jóvenes.

La red europea EGRIS, después de cuatro años de investigación en los que llevó a cabo la evaluación de las "políticas de empleo" aprobadas por los países de la Unión Europea como consecuencia del Acuerdo de Luxemburgo (1997), considera que las llamadas "buenas prácticas" que se habían realizado en ochos países [8] resumen las "políticas integradas de transición" en cuatro principios positivos [9]:

La perspectiva biográfica: La perspectiva principal que se debe aplicar debe poder responder a la pregunta: ¿qué necesita un hombre o una mujer joven para construir una biografía (incluyendo una carrera profesional/ laboral) que sea exitosa y satisfactoria? ¿Qué es lo que tiene "sentido" para él o para ella? Las políticas que sean incapaces de incluir aspectos relevantes subjetivos de la persona difícilmente pueden conducir al éxito.

El principio de contextualización: Está íntimamente relacionado con la biografía individual, pero también con las condiciones locales, regionales o nacionales que representan la configuración de las transiciones. Las políticas de transición integradas tienen que proveerse de instrumentos flexibles que se adapten a las distintas necesidades, contextos y situaciones.

La flexibilidad y seguridad equilibradas: Las políticas de transición integradas deben equilibrar cuidadosamente la compleja relación entre flexibilidad y seguridad. Esto es: flexibilidad definida desde la perspectiva biográfica de los jóvenes (antes que desde una perspectiva económica de desregulación) con un mayor acceso al empleo, a la educación o la formación. Al mismo tiempo deben tener la capacidad de estructurar los acuerdos/contratos de trabajo y los cursos de formación de acuerdo con las propias orientaciones, las necesidades diarias, las obligaciones familiares, etc. De la misma forma, el acceso individual a la seguridad social es importante para preparar un terreno seguro en el contexto de unas transiciones flexibilizadas.

La participación activa: Ésta es una dimensión clave que permite a jóvenes hombres y mujeres con posiciones de salida diferentes tomar decisiones autónomas sobre los diferentes caminos de sus transiciones, garantizadas por derechos de negociación, espacios de negociación y recursos de negociación; esto es, políticas de bienestar y seguridad para los jóvenes. La participación tiene que ser algo más que un aspecto retórico de las políticas.

Después de la evaluación de la "buenas prácticas" en ocho países de la Unión Europea (Alemania, Dinamarca, España, Irlanda, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido), podemos hacer una clasificación desde la perspectiva de cómo se va reaccionando ante la nueva situación:

• Hay unos países que desde una perspectiva institucional se centran en las transiciones de la escuela al empleo, restringiendo la integración social a la integración en el mercado laboral.

• Otros países suelen dar prioridad a la educación

• Otros países centran sus políticas en el sujeto: aumentando los programas de asesoramiento y reconociendo el papel crucial de la motivación intrínseca. El asesoramiento y el apoyo están estructurados atendiendo a los estándares educativos y de trabajo social, a través de propuestas individuales para facilitar la entrada al mercado laboral. Todos los jóvenes reciben financiación del Estado si están registrados en el sistema público. Existe el llamado "ingreso básico" para los/las jóvenes, facilitando la permeabilidad entre las diferentes rutas educativas.

Las políticas educativas y de empleo se realizan desde estas perspectivas flexibilizando las entradas y salidas en el sistema educativo y reconociendo el aprendizaje no formal.

Referencias bibliográficas

BAUMAN, Z. (2004). Modernidad Líquida. Buenos Aires/México. Fondo de Cultura Económica.


Notas:

  • [7]. Hornstein, Walter: "Jóvenes y políticas de juventud en el proceso de globalización". Conferencia en el marco del simposio del DJI: "Juventud, investigación de juventud y políticas de juventud en el mundo global" (mayo 2007). Munich.
  • [8]. Las reflexiones que se aportan en este apartado se basan en los resultados de una investigación (1998-2001) en la que he participado junto con investigadores de ocho países, en el 4º programa marco de la Comisión Europea. Co-autor de la publicación "Misleading Trajectories". Se puede encontrar más información sobre respuestas políticas en el ámbito de la UE en: "Políticas de Juventud en Europa". Revista de Estudios de Juventud, nº 65, en "Jóvenes y constelaciones de desventaja en Europa" Revista de Estudios de Juventud, nº 77 (INJUVE), y en López Blasco, A., McNeish y Walther A. (2003).
  • [9]. Du Bois-Reymond, Cuconato, Lenzi, López Blasco, Stauber y Walther (2002), p. 155.
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