La dimensión joven de la conectividad en América Latina: brechas, contextos y políticas
César Cristancho, Massiel Guerra y Daniela Ortega
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Resumen: El artículo describe los patrones con que la juventud latinoamericana accede y utiliza las tecnologías de información y comunicación (TIC), en base a información de las encuestas de hogares de algunos países de la región. Los datos ilustran sobre rezagos y avances en este sentido, examinando los ritmos de penetración de tecnologías tales como el computador y la telefonía móvil. Se exploran luego distintas brechas de acceso y uso de las TIC por jóvenes según subgrupos de edad, ingresos de los hogares y nivel educativo. En este punto se destaca el rol de las escuelas para cubrir parte de tales brechas. Luego se sintetizan patrones de uso y sentido que la juventud latinoamericana imprime a las TIC, y cómo emergen nuevos escenarios y aplicaciones que reconfiguran los espacios tradicionales de desarrollo juvenil. Finalmente al artículo examina cómo los gobiernos latinoamericanos enfrentan el desarrollo conjunto de las TIC y la juventud, lo que permite destacar criterios comunes y desafíos pendientes.
Palabras clave: tecnologías de la información y la comunicación, conectividad juvenil, brecha digital, acceso y uso de las TIC
Abstract: The article describes main patterns of access and use of Information and Communication Technologies (ICTs) by Latin American Youth, based on household surveys of selected countries within the Region. Data illustrates lacks and progress that become evident when assessing penetration rates and rhythms of technologies such as computers and mobile telephones. Gaps in youth access and use of ICTs are explored according to age sub-groups among youngsters, household incomes, and educational level. The role of schools in narrowing this gap appears to be essential. The articles goes on describing the diverse contexts and functions of ICTs use among Latin American youngsters, and how new scenarios and applications recreate traditional spheres of youth development. Finally a synthesis of how Latin American public policy is linking ICTs diffusion and youth development is provided, highlighting shared criteria and pending challenges.
Keywords: information and communication technologies, youth connectivity, digital gap, access and use of ICTs
Resumo: O artigo descreve os padrões com que a juventude latino-americana acessa y utiliza as tecnologias de informação e comunicação (TIC), com base na informação das pesquisas de lares de alguns países da região. Os dados ilustram sobre retrocessos e avanços neste sentido, examinando os ritmos de penetração de tecnologias tais como o computador e a telefonia móvel. Então se exploram distintas brechas de acesso e uso das TIC por jovens conforme sub-grupos de idade, renda familiar e nível educativo. Neste ponto destaca-se o rol das escolas para cobrir parte de tais brechas. A seguir se sintetizam padrões de uso e sentido que a juventude latino-americana imprime as TIC, e como emergem novos cenários e aplicações que reconfiguram os espaços tradicionais do desenvolvimento juvenil. Finalmente o artigo examina como os governos latino-americanos enfrentam o desenvolvimento conjunto das TIC e a juventude, o que permite destacar critérios comuns e desafios pendentes.
Palavras clave: tecnologias da informação e da comunicação, conectividade juvenil, brecha digital, aceso e uso das TIC
La transversalidad con que las tecnologías de la información (TIC) permean y recrean la sociedad se hace especialmente evidente entre los jóvenes [1], quienes las incorporan con mayor intensidad, fluidez y diversidad de usos, y auguran constituir un rol protagónico en el desarrollo hacia la sociedad de la información. Así, los jóvenes tienen una especificidad propia que merece el interés de toda la sociedad. Son ellos los que posiblemente emprenderán no sólo cambios productivos y organizacionales, sino también de comunicación y cultura, donde la apropiación y uso de las TIC, además de dato instrumental, entraña cambios de sentido.
En este marco se explora a continuación la relación entre la juventud latinoamericana y las tecnologías de información y comunicación (TIC), con base en indicadores de acceso y uso a dichas tecnologías por parte de la población joven. El análisis se basa en los datos recolectados de encuestas de hogares realizadas por oficinas nacionales de estadística de países de América Latina. Avances y rezagos en conectividad, brechas entre los propios jóvenes, contextos y sentidos del uso, y presencia del tema en la política pública son los puntos a abordar en las páginas siguientes.
I. Jóvenes y conectividad
La relación entre los jóvenes y las TIC ha sido explorada desde la perspectiva cualitativa y en relación a cambios productivos y culturales, pero en el caso latinoamericano la actualización cuantitativa es todavía incipiente en los diagnósticos [2]. A continuación se muestra (gráfico 1) el acceso de los jóvenes a computadores en ocho países de la región, en según tres subgrupos de edad (15-19 años, 20-24 años y 25-29 años).
Si bien estos índices probablemente representan progresos significativos respecto a fines de la década pasada, en general se observa que los niveles de acceso en los hogares no superan el 40% para los jóvenes entre quince y veintinueve años en los países considerados. Además, es notoria la brecha entre países, con una situación desfavorecida en El Salvador, Paraguay y Venezuela. Llama la atención el hecho de que no exista una correlación lineal entre el nivel medio de ingresos de los países y la penetración en el uso de computadores por jóvenes. Costa Rica, con un ingreso medio más cercano a Brasil y bastante por debajo de Chile y Uruguay, ostenta accesos de los jóvenes a computadores bastante altos, probablemente porque fue el país pionero en crear un programa de amplia cobertura de acceso en el sistema escolar. Venezuela muestra niveles casi tan bajos como El Salvador, en circunstancias en las que el ingreso medio nacional es claramente superior.
A pesar de que los períodos que se muestran abarcan en su mayoría un lapso de sólo dos años, aun así es posible apreciar una leve tendencia al incremento en los niveles de acceso por parte de los jóvenes. Esto se hace más evidente cuando se dispone de datos para periodos de tiempo más largos, como en el caso de México y Chile. Patrones similares se registran para el caso de acceso a internet, aunque la conectividad (como el acceso a internet) obviamente es menor que el simple acceso al computador, sobre todo cuando la conectividad se entiende como uso frecuente de la comunicación interactiva a distancia.
Las interrogantes que surgen cuando los datos muestran que el acceso a internet por los jóvenes no puede homologarse con el acceso a computadores, son múltiples: ¿son muy altos los costes de conectividad, falta mayor difusión de conectividad en las escuelas pese a la creciente dotación de infraestructura, los equipos son de rápida obsolescencia y no se actualizan según los requerimientos cambiantes de conectividad?
Otro indicador importante en la sociedad de la información es el acceso a telefonía móvil. No sólo porque dicho acceso supone una comunicación donde la ubicuidad está tanto del lado del emisor como del receptor, y dónde la individualización sustituye al concepto más de familia o de trabajo del teléfono fijo. Sino también porque el teléfono móvil tiene cada vez más funciones, y muy asociadas a la conectividad y los nuevos alfabetos digitales. A continuación, el gráfico 2 muestra qué sucede con el acceso a telefonía por parte de los jóvenes en algunos países de América Latina. Se hace evidente con la información a la vista que la telefonía móvil entre los jóvenes presenta mayores niveles de acceso en comparación a otras tecnologías, llegando a superar el 90% en el caso de Chile, seguido por Brasil y México. Nuevamente se observan brechas fuertes entre países, con una penetración que en El Salvador (aunque solamente con datos del 2004) no llega al 30%.
En general hay un aumento persistente en el tiempo, medido por años muy recientes, en todos los países estudiados, con la excepción de Venezuela que muestra incluso un leve descenso entre el año 2004 y 2005. Entre los subgrupos de edades (15-19, 20-24 y 25-29 años) se observa una relativa homogeneidad, con ligera ventaja para el grupo intermedio de veinte a veinticuatro años. En este caso se hace evidente los incrementos en acceso de los jóvenes, y al mismo tiempo una persistencia de desigualdades entre países. Llama la atención, por último, que ya en el tramote quince a diecinueve años más de la mitad de los adolescentes en cinco de los siete países considerados contaba con acceso a telefonía móvil, lo que indica que por esta vía el recambio generacional es intensivo en saltos de conectividad.
II. Brechas múltiples
América Latina es rica en desigualdades, por decirlo de manera paradójica. Por otro lado, como la incorporación de gran parte de la tecnología se hace sin una base endógena de investigación y desarrollo, la difusión depende de la adopción de tecnologías exógenas, a un ritmo y patrón que varía entre países. A esto se suman estructuras productivas, educativas, de ingresos, adscriptivas y de distribución geográfica que se superponen y refuerzan unas a otras, lo que incide en cómo se distribuye el acceso a la conectividad a lo ancho de la sociedad. A modo de ilustración, el gráfico 3 muestra, por grupos de edad (plano horizontal en el gráfico) y niveles de ingreso (en profundidad en el gráfico, del quintil uno al quintil cinco), esta segmentación en usuarios de internet para cinco países seleccionados de la región: Brasil, Costa Rica, Chile, México y Paraguay.
Los países que se seleccionaron en el gráfico 3 poseen niveles distintos de desarrollo del producto, y también de penetración de las TIC y usos de internet. Contrasta el caso de Paraguay, país que a nivel agregado no alcanza en promedio el 10% de usuarios de internet, comparado con Brasil, que sobrepasa el 25%, y Chile, que podría llegar al 40% de usuarios. No obstante, el patrón común que se observa en todos ellos es que los jóvenes toman ventaja en la utilización de internet respecto a todo el resto de los grupos etarios, y dentro de este grupo, sobresale especialmente el mayor uso que se realiza en el segmento entre quince y diecinueve años, que en el caso de Chile alcanza el 74% de uso promedio.
La brecha generacional para ciertas tecnologías es una perspectiva interesante que ha llevado a acuñar ciertos términos como "infantilización de las redes" (Gordo López y Cavia, 2003, citado en Gordo y Mejías, 2006). Las tecnologías de la comunicación, sobre todo internet, resultan más apropiables y recreables, al parecer, para los más jóvenes entre los jóvenes. Este no es sólo un detalle meramente incidental o instrumental, porque la forma en que los adolescentes se apropian de internet conlleva resignificaciones de sentido, de lenguaje y de simbolización, entre otras. De hecho, como se observa en el gráfico 3, la intensidad de uso de internet es seguida muy de cerca por la población comprendida entre los diez y los catorce años, lo que lleva a reflexionar respecto de cómo será esta dinámica de uso en los años futuros. Más aún si consideramos que la velocidad de los cambios tecnológicos y su asimilación comprime radicalmente la duración de una generación (cinco años de edad podrían ser suficientes para establecer una marcada división en función de los usos y aplicaciones). De lo anterior podría inferirse que la brecha generacional entre jóvenes y adultos (y entre más y menos jóvenes) se exacerbe por esta compresión de los ritmos, pero se mitigue a medida que los jóvenes de hoy, familiarizados con las TIC, se conviertan en los adultos de mañana.
Si la segmentación por edad en conectividad en los países de América Latina es muy fuerte (baste contrastar en el gráfico 3 la intensidad entre los mayores de cuarenta y cinco años con la de los de diez a diecinueve años), también es importante la segmentación por niveles de ingresos. El gráfico 3 segrega a los usuarios de internet según el quintil de ingresos (de adelante hacia atrás, del primer quintil al quinto), y no sorprende que a mayor nivel de ingreso, más conectividad entre jóvenes y también entre no jóvenes. Esta situación se explica por el coste que significa la conexión a internet sobre el ingreso per cápita del hogar para los países de la región (OSILAC, 2007).
Sin embargo, cabe destacar que la brecha de conectividad por ingresos no es homogénea. Las brechas por ingreso son claramente menores a medida que aumenta el promedio general de conectividad, como en el caso de Chile, donde aun en el primer quintil más de la mitad de la población de quince a diecinueve años son usuarios de internet. Los contrastes en términos relativos por grupo de ingreso crecen conforme disminuye la conectividad promedio del país, como es el caso de Paraguay, donde el uso de internet en bajos ingresos para todas las edades es muy bajo. Incluso Costa Rica, que entre los países analizados es el que tiene la mejor distribución del ingreso, tiene contrastes muy fuertes en porcentaje de usuarios de internet por quintil de ingreso, incluso entre los jóvenes (con intensidad seis o siete veces mayor en el quinto quintil en relación al primer quintil).
Desde el punto de vista de la relación entre sociedad de la información e igualdad de oportunidades, estas brechas por ingreso plantean fuertes dudas sobre la posibilidad de que la conectividad compense desigualdades de ingreso y otros activos. Pareciera que es necesario concentrar esfuerzos complementarios en democratizar el acceso a internet y simultáneamente elevar el acceso promedio, pues éste influye positivamente en aquél. Por otro lado, el siguiente gráfico (gráfico 4) muestra, respecto del lugar de uso de internet, que entre los jóvenes más pobres (de quince a diecinueve años) el colegio es el lugar preferencial, y a medida que sube el nivel de ingresos gana protagonismo el hogar. La importancia relativa del establecimiento educativo se revierte a favor del hogar sólo en el quinto quintil, aunque en el caso de Brasil éste cambio ocurre ya en el cuarto quintil. Esto se explica claramente por el hecho de que en hogares pobres no hay computadores, y ratifica la importancia de compensar desigualdades de origen con dotación de conectividad en el sistema escolar (aunque una vez más, hay menor presencia escolar en los últimos años de secundaria de jóvenes de hogares con menores ingresos). El caso chileno es elocuente, tratándose de un país en que el "Programa Enlaces" ha universalizado prácticamente el acceso en las escuelas secundarias públicas del país. Así, las políticas educativas que incorporan el componente tecnológico han jugado un importante rol en atender las desigualdades de origen, lo que ha contribuido con certeza a aminorar una dimensión de la brecha digital: el acceso.
Sin embargo una nueva duda sobre la democratización de internet surge al considerar que la frecuencia e intensidad de uso es siempre menor en la escuela que en el hogar. Todavía en América Latina el número de alumnos por computador es muy alto, y los computadores no están en las salas de clases sino en laboratorios. En el hogar, en cambio, el joven usuario tiene un uso diario y prolongado, que marca una diferencia tanto cualitativa como cuantitativa.
Notas:
- [1]. Sólo en aras de hacer más fluida la prosa se utiliza el genérico masculino para denotar tanto a los, como a las, jóvenes. Para efectos de este artículo se toma el tramo 15-29 años como población joven.
- [2]. No obstante, se puede hacerse referencia a algunos estudios que han encontrado y analizado una fuerte asociación entre la edad y el uso de internet en particular. Entre ellos se pueden destacar: "Informe enter sobre Inhibidores del uso de las TIC en la sociedad española", elaborado por Telefónica (2007); Las tecnologías de las información y comunicación en los hogares, realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Perú (2007); y Utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones en el Uruguay, elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay (2007).


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