De las políticas de transición en Europa a las clases de transiciones y transciones de clase en España
Lorenzo Cachón Rodríguez
Universidad Complutense de Madrid
TAMAÑO LETRA
IV. Clases de transiciones en el mercado de trabajo en España
Esta transición profesional se produce de modo muy diverso. Han sido descritos diferentes tipologías de trayectorias profesionales que muestran que los caminos que siguen los jóvenes en su inserción en la vida activa son muy diferentes y que el origen social, el nivel educativo, el género, la étnia o el origen nacional, y otros factores contribuyen a la conformación de esas trayectorias o patrones de transición. Además, las distintas trayectorias están relacionadas con segmentos laborales distintos.
A partir de los estudios del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, J. Casal (1999) plantea la conveniencia de diferenciar seis tipos de trayectorias distintas entre los jóvenes en los procesos de transición profesional en España:
• Trayectorias en éxito precoz: las describen jóvenes con expectativas altas de carrera profesional, y presuponen opciones de prolongación de la formación académica con resultados positivos o, en su defecto, la opción para una transición profesional susceptible de mejoras graduales a partir de la formación continua y/o la promoción interna rápida. Una parte significativa de jóvenes que han desarrollado una trayectoria universitaria impecable han conseguido realizaciones estables y de proyección de carrera profesional en los tres primeros años de vida laboral. La mayor parte de los universitarios españoles de las promociones de hace unos años han seguido trayectorias similares. El desarrollo de formación superior no es un requisito indispensable: algunas trayectorias con estudios de grado medio han conseguido también este tipo de trayectoria.
• Trayectorias obreras: las prefiguran generalmente jóvenes socialmente orientados hacia la "cultura del trabajo" manual y poco cualificado. Presuponen la definición de un horizonte social limitado en cuanto a la formación reglada y un aprendizaje "a pie de obra", más en función de las ofertas de empleo existentes que de opciones profesionales personales. La escasa cualificación básica y profesional determina los límites en la "carrera" y hacen que tales trayectorias sean particularmente vulnerables a los cambios en el mercado de trabajo. La expansión del sector de la construcción, por ejemplo, es emblemática para caracterizar el proceso de estas trayectorias obreras en un pasado reciente. Muchos jóvenes describen actualmente trayectorias laborales en esta dirección.
• Trayectorias de adscripción familiar: esta trayectoria, poco importante en términos cuantitativos, responde a la presencia de empresas o explotaciones familiares.
• Trayectorias de aproximación sucesiva: se trata de una modalidad definida por altas expectativas de mejora social y profesional (carreras profesionales principalmente) en un contexto donde las opciones a tomar resultan confusas. Es una modalidad de transición dominada por el tanteo, que implica necesariamente un retraso importante en la asunción de logros en la carrera profesional y la emancipación familiar. Esta forma de transcurrir presupone escolarización prolongada, experiencias laborales previas a la inserción, fracasos parciales en el tránsito escuela-vida activa, precariedad y subocupación, etc. Describe una trayectoria de inserción dominada por el ajuste continuo de expectativas (generalmente a la baja) y la asunción gradual de logros parciales. Esta forma de transición siempre ha existido, pero actualmente ha pasado a ser el modo dominante de transición profesional de los jóvenes españoles. Este tipo se aproxima al modelo yo-yo (véase Walter, Stauber et al., 2002; Bois-Reymond y López Blasco, 2003).
• Trayectorias de precariedad: Definidas por itinerarios de resultados escasamente constructivos en el mercado de trabajo: situaciones intermitentes de paro, rotación laboral fuerte y subocupación son tres características dominantes. La particularidad de la trayectoria en precariedad con relación a la anterior reside en que no resulta constructiva desde el punto de vista de la transición profesional. Esta trayectoria puede terminar en una cierta estabilización profesional del joven, pero el estudio de la inserción de los jóvenes adultos ha puesto de relieve que una fracción de la generación mayor de treinta años sigue aún inmersa en esta trayectoria.
• Trayectorias en desestructuración: identifican itinerarios de inserción que anuncian situaciones de bloqueo en la construcción de la transición profesional y la emancipación familiar, y de exclusión social. Generalmente las expectativas de posición social de partida ya resultan ser bajas, y las trayectorias de formación escolar cortas, erráticas y con certificación negativa. La peculiaridad de esta modalidad es el bloqueo sistemático ante la inserción laboral: la trayectoria se impregna de situaciones de paro crónico y entradas circunstanciales en el mercado de trabajo secundario. La mayor parte de las actividades se desarrolla en la economía marginal o en formas de economía sumergida.
Si hasta la crisis de mediados de los años setenta los dos primeros tipos de trayectorias eran los más típicos (a la vez que decrecía la importancia del tercero), en los últimos treinta años las transiciones profesionales predominantes entre los jóvenes son las tres últimas: para Casal la "aproximación sucesiva" se va definiendo como la modalidad dominante, pero la trayectoria de la "precariedad" ha adquirido en España un peso considerable desde mediados de los años ochenta y la "desestructuración" es un fenómeno que, aunque sea minoritario, señala un problema social de primera magnitud. Los resultados del estudio sobre jóvenes asturianos (García Espejo, Gutiérrez e Ibáñez, 1999) apuntan la preponderancia general del modelo "precariedad" en esa región cantábrica y la importancia que tiene tanto el nivel educativo como el género para explicar diferencias significativas en el mercado de trabajo de los jóvenes.
Este planteamiento y los resultados de otras investigaciones (véase, por ejemplo, García Montalvo et al., 1997 y Masjoan et al., 1999) pueden ser leídos (de un modo -sin duda- simplificador) desde dos variantes de segmentación (nivel de cualificación de los jóvenes -graduados universitarios, formación profesional y descualificados-, y tipos de mercados laborales -profesionales, internos y secundarios-), y desde los dispositivos de política de empleo en vigor. Así los tipos propuestos por Casal podrían ser releídos desde esta triple óptica: los dos primeros tipos ("éxito precoz" y "obrera") corresponderían a mercados profesionales de graduados universitarios y de titulados de formación profesional que podrían tener contratos indefinidos en plazos relativamente cortos. Ninguno de los dos tipos parece ser la situación predominante entre los jóvenes españoles en la actualidad. El tipo de la "aproximación sucesiva" podría corresponder en parte también a graduados universitarios y titulados de formación profesional, pero que ven producirse su inserción a través de contratos en prácticas (y en algunos casos contratos para la formación) y otros contratos temporales hasta alcanzar, al cabo de algunos años, un contrato estable que les permite entrar en mercados profesionales o promocionarse en mercados internos de las empresas. Es un tipo de inserción importante en España actualmente. El tipo "precariedad" afecta sobre todo a jóvenes descualificados que transcurren por vías contractuales temporales no formativas y que se enmarcan en mercados de trabajo secundarios. Los otros dos tipos ("adscripción familiar" y "desestructuración") tienen un carácter minoritario y lógicas distintas.
Basándose en la perspectiva comparativa de las similitudes y diferencias de las políticas de transición y los cambios en las transiciones al mercado laboral de los jóvenes, conseguimos una visión diversificada de las transformaciones de las transiciones profesionales.
Si aplicáramos a otros países la tipología de las trayectorias que hemos presentado para España, podríamos ver cómo los diferentes modelos de transición profesional que se van construyendo desde los dispositivos públicos y desde las prácticas de los agentes sociales en los diferentes mercados, hacen aparecer como dominantes uno u otro tipo de trayectorias que describen el proceso de inserción en la vida activa por parte de los jóvenes. Aunque todos los países hayan de afrontar desafíos similares en el mercado laboral, los distintos enfoques institucionales en general y en el campo de los modelos de transición profesional en particular, y las "diferencias societales" (Maurice, Sellier y Silvestre, 1982) hacen aparecer modelos diversos de transición profesional.
V. Transiciones de clase: el origen social en el inicio de las trayectorias laborales en España
Esas distintas clases de trayectorias están muy relacionadas con trayectorias de clase. No disponemos de investigaciones que hayan abordado explícitamente esta relación. Pero a partir de los resultados de la encuesta para el Informe sobre Juventud en España 2004 [3] hemos podido mostrar cómo el origen social de los jóvenes marca diferencialmente el cuándo y el cómo de los primeros pasos de su vida activa (véase Cachón, 2005a).
Aunque el nivel ocupacional de la persona principal del hogar donde viven los jóvenes no sea un indicador preciso del origen social, a partir de él podemos ver algunas regularidades significativas que muestran diferencias sociales notables en los procesos de incorporación de los jóvenes a la vida activa.
Los jóvenes que viven en hogares de mayor nivel ocupacional tienen mucha mayor probabilidad de dedicarse sólo al estudio: la proporción de estudiantes va cayendo desde el 47% de los que viven en hogares cuya persona principal es un profesional superior, hasta el 23% de los viven en hogares cuya persona principal es un trabajador poco cualificado. Por el contrario, en estos últimos hogares la probabilidad de ser inactivo en "otra situación" (básicamente tareas del hogar) es seis veces mayor que en los hogares de los profesionales superiores.
Si se examinan la proporción de activos en el sentido definido por la OIT se observa una mayor desventaja cuando los niveles ocupacionales son más bajos: es decir, que las tasas de actividad son mayores porque se produce una incorporación más temprana al mercado laboral en los estratos ocupacionales más bajos. Pero esto se acentúa si se examina por separado la proporción de activos en sentido estricto y en situaciones intermedias. Estas situaciones intermedias tienen un peso notablemente mayor en los estratos altos, con lo cual las diferencias en las tasas de actividad en sentido restringido según los diferentes estratos ocupacionales son mayores: oscilan entre el 38%, en el caso de los jóvenes para los que la persona principal del hogar es un profesional superior, y el 66%, para los que es un trabajador poco cualificado (véase Cuadro 1).

Además, en los hogares en los que la persona principal es un trabajador cualificado o poco cualificado la proporción de los jóvenes que se dedican a tareas del hogar en superior.
VI. Origen inmigrante y transiciones laborales
Si se examina el proceso de inserción en el mercado de trabajo de los jóvenes de origen inmigrante a partir de la misma encuesta (véase Cachón, 2005b), se puede observar un comportamiento medio que les hace ser "los más obreros de la clase trabajadora", a la vez que se reproduce dentro de este grupo la misma lógica diferencial por origen social.
Las diferencias de las tasas de actividad de estos jóvenes con los españoles son muy importantes y significativas: la tasa de actividad (con la definición de la OIT) de los jóvenes inmigrantes es 12 puntos superior a la de los españoles. Los jóvenes extranjeros se incorporan mucho más al mercado laboral que los españoles. Pero esa diferencia en las tasas de actividad se eleva a 14 puntos si sólo consideramos la población activa en sentido restringido (es decir, excluyendo las situaciones intermedias). Las situaciones intermedias de "estudiar y trabajar" o "estudiar y buscar trabajo" afectan a los extranjeros prácticamente la mitad que a los españoles. Como puede apreciarse por esto y otros datos incluido en el Cuadro 2, el Informe Juventud en España 2004 ofrece una fotografía de los jóvenes inmigrantes en relación a la actividad que se aproxima a las pautas tradicionales de la clase obrera y que son muy distintas de la media de los jóvenes españoles que se van alejando de ese tipo obrero.
Notas:
- [3]. El Informe sobre la Juventud en España tiene carácter cuatrienal, Por tanto, el último publicado hasta la fecha es el de 2004. Este informe ha permitido presentar, por primera vez, datos de los inmigrantes jóvenes en España. Los datos que se recogen en los epígrafes siguientes se basan en este informe.


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