De las políticas de transición en Europa a las clases de transiciones y transciones de clase en España
Lorenzo Cachón Rodríguez
Universidad Complutense de Madrid
TAMAÑO LETRA
Resumen: En las últimas décadas se ha producido en Europa una notable transformación de las formas de regulación de la transición profesional de los jóvenes. Las estrategias de los actores han jugado un papel relevante, pero los distintos mercados de trabajo y las formas históricas en que se ha ido institucionalizando la experiencia de cada país hay que verlas actuar en el contexto de algunos factores comunes en distintos países que han tenido un impacto relevante en el empleo juvenil. En España, esas transformaciones han sido muy profundas y rápidas. De una parte, se pueden señalar algunos rasgos generales que son básicamente comunes con el resto de países desarrollados, tanto en los mercados de trabajo como en las políticas públicas. De otra, se han señalado algunos tipos de trayectorias de los jóvenes en su proceso de inserción en la vida activa. Pero aceptando esos rasgos y esas clases de trayectorias, se puede insistir en que hay, sobre todo, trayectorias de clase porque las pautas de esos procesos de inserción son muy desiguales según cual sea el origen social de los jóvenes. Y si los jóvenes son jóvenes inmigrantes, la pauta obrera se acentúa de modo considerable.
Palabras clave: transiciones a la vida activa, trayectorias sociales, origen social, mercado de trabajo juvenil, políticas de empleo
Abstract: During the last decades, Europe has suffered a considerable transformation of the ways in which the youth professional transition is regulated. The actors’ strategies have played a relevant role, but the different labor markets and the historical forms in which the different experiences of each country have been institutionalized need to be considered within the context of some common factors that have had a relevant impact on youth employment. In Spain, these transformations have been very deep and fast. On the one hand, we can point out some general features that are basically shared with the rest of the developed countries, both regarding the labor markets and the public policies. On the other hand, some types of youth trajectories in their process of insertion in working life have been pointed out. But even if we accept those features and this kind of trajectories, we need to insist on the fact that there are, above all, class trajectories because the guidelines of these insertion processes are highly unequal, depending on the youths’ social origin. And if the youth are immigrants, the working class standard is considerably stressed.
Keywords: transitions to work life, social trajectories, social background, youth labor market, employment policies
Resumo: Nas últimas décadas tem-se produzido na Europa uma notável transformação das formas de regulamentaçáo da transição profissional dos jovens. As estratégias dos atores têm representado um papel relevante, porém os diferentes mercados de trabalho e as formas históricas nas que se há institucionalizado a experiência de cada país tem que vê-las atuar no contexto de alguns fatores comuns em distintos países que têm tido um impacto relevante no emprego juvenil. Na Espanha, essas transformações têm sido muito profundas e rápidas. Por um lado, pode-se apontar alguns traços gerais que são basicamente comuns com o objetivo dos países desenvolvidos, tanto nos mercados de trabalho como nas políticas públicas. Por outro lado, têm-se observado alguns tipos de trajetórias dos jovens no seu processo de inserção na vida ativa. Porém aceitando esses traços e esses tipos de trajetórias, pode-se afirmar que existem, sobretudo, trajetórias de classe porque as pautas desses processos de inserção são muito desiguais de acordo com a origem social dos jovens. E se os jovens são jovens imigrantes, a pauta obreira acentua-se de forma considerável.
Palavras clave: transições à vida ativa, trajetórias sociais, origem social, mercado de trabalho juvenil, políticas de emprego
I. Políticas de transición de los jóvenes en Europa: una perspectiva comparada
Cuatro factores parecen haber ejercido un impacto determinante sobre el acceso al empleo de los jóvenes en el conjunto de los países europeos en las últimas décadas:
• El conjunto de los cambios técnicos y organizativos ha supuesto un cambio radical de la estructura de los empleos y de las cualificaciones requeridas por los jóvenes que entran en el mercado de trabajo. El movimiento no afecta sólo a las cualificaciones stricto sensu (saberes y saber hacer), sino a un conjunto de aptitudes más amplias y más imprecisas: capacidad de iniciativa, aptitudes para adaptarse a los cambios, a la movilidad y al cambio profesional. Sin embargo, esa tendencia coexiste con el mantenimiento de planteamientos neotayloristas adaptados a las nuevas técnicas. En todos los casos, los criterios de contratación y los procedimientos por medio de los cuales las empresas someten a prueba la empleabilidad de los jóvenes tienden a transformarse. El tradicional periodo de prueba tiende a prolongarse y diversificarse.
• Bajo el efecto conjugado de una fuerte demanda social y de requerimientos crecientes del sistema productivo, la formación inicial se ha extendido sensiblemente, y desempeña así un papel de refugio frente al desempleo inmediato y de incremento de las probabilidades posteriores de empleo. Sin embargo, ese movimiento no ha supuesto una mejora global ni una igualación de las condiciones de inserción.
• El incremento tendencial del desempleo global desde hace treinta años se ha visto acompañado de un endurecimiento de la competencia entre activos y de unas colas de espera cada vez mayores. El endurecimiento del mercado de trabajo ha llevado a las empresas a revisar sus estrategias de reclutamiento, en especial respecto de los jóvenes. Se han instaurado nuevas reglas de selección y criba de la mano de obra en el ámbito de la empresa que recurren cada vez más al marco estatutario de la política de empleo. Los jóvenes que salen de la formación inicial han sido, junto con las mujeres, los inmigrantes y los parados de larga duración, las fuentes principales de reclutamiento en esas categorías de empleo.
• Por último, frente a las dificultades crecientes de entrada en el mercado de trabajo, los poderes públicos han ido interviniendo de un modo cada vez más activo a través del despliegue de medidas de transición profesional. Ese término genérico designa un conjunto de dispositivos, con frecuencia heterogéneo en cada país (respecto de los objetivos, de los colectivos interesados, de los modos de intervención, de los mecanismos de financiación, de los estatus otorgados a los jóvenes) que intervienen entre la salida del sistema de formación inicial a tiempo completo y el acceso a un empleo sometido a las reglas del derecho laboral común. De esta forma, se ha ido amplificando e institucionalizando un espacio nuevo entre formación y empleo que confiere a los jóvenes estatus muy diversos y esboza un nuevo orden en los sistemas de transición profesional.
El análisis de la transformación de las formas de regulación conduce a interrogarse sobre la transición profesional de los jóvenes como modo de entrada en la relación salarial. La comparación internacional se presenta como una herramienta privilegiada que permite confrontar las distintas formas que adopta ese modo de acceso a la relación salarial en cada ámbito nacional. Por ello, la investigación titulada "Comparación europea de los dispositivos de inserción profesional de los jóvenes: estrategias de los actores, producción de normas, génesis de dispositivos" [1] se articuló en torno a dos ejes: por un lado, la localización de las tendencias transversales que conducen a remodelar el proceso de transición profesional de los jóvenes en el conjunto de los países analizados; y, por otro, la identificación de especificidades nacionales provenientes de la herencia histórica y de las dinámicas institucionales propias de cada uno de esos países.
Una primera hipótesis de la comparación internacional se basó en el hecho de que las cuatro tendencias eran comunes a los seis países (Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido y Suecia), aunque su modo de articulación y los grados y modalidades de su actuación variaban sensiblemente de un espacio nacional a otro. Para ello se seleccionaron diferentes factores para especificar la herencia histórica de cada sistema nacional de transición profesional.
Por un lado, el modo como se articulan formación inicial y primer empleo en cada país permitió "oponer", en un primer momento, a los países en los que el aprendizaje había conservado en los años setenta un papel central como fase de transición institucionalizada, de los demás países marcados por una ruptura entre sistema educativo y empresa. En ese caso, la cuestión consistía en saber por qué en algunos países (Alemania), el aprendizaje había tenido la suficiente plasticidad como para adaptarse a los choques de las últimas dos décadas, mientras que en otros (Reino Unido) se había desmoronado. De modo simétrico, se planteó la cuestión de saber por qué en Suecia, se confirmó y se amplió la responsabilidad del sistema educativo, mientras que en otros países, se consideró insuficiente o demasiado lenta su capacidad de transformación (casos francés, italiano y español), lo que provocó el establecimiento de medidas específicas de formación-inserción fuera del estatuto escolar.
Por otro lado, la referencia a la tipología que distingue los mercados de trabajo profesionales, internos o externos, permitió caracterizar el acceso al empleo juvenil y la gestión de las medidas por parte de las empresas:
• En los mercados de trabajo profesionales, las medidas permiten tener acceso a una cualificación reconocida en el ámbito nacional y transferible en un espacio de movilidad profesional interempresas, a veces intersectorial. La transmisión del saber hacer que obedece a reglas concretas y el acceso al mercado de trabajo por un nivel de salario definido se ven sometidos a un control sindical según una lógica profesional. Esos mercados tropiezan con dificultades mayores cuando unas instituciones profesionales fuertes no aseguran su gestión a largo plazo (capacidades de adaptación de las formaciones a los cambios técnicos, de regulación de los flujos sin que vayan fluctuando en función de las necesidades inmediatas de las empresas, de compromiso por parte de las empresas para evitar una lógica de piratería).
• En los mercados internos de las empresas, el acceso al empleo se efectúa según criterios de reclutamiento definidos por el empleador. El nivel de formación inicial suele servir de criterio o de "señal" de una competencia potencial para la selección a la entrada, completado por otros criterios más subjetivos "de adaptabilidad al puesto de trabajo". La experiencia en la empresa es la que permite más adelante el reconocimiento de la competencia en las clasificaciones. En consecuencia, el espacio de movilidad es interno a la empresa a través de la adquisición de cualificaciones específicas, lo que explica los procesos de "descualificación" que suelen vivir los diplomados jóvenes de la enseñanza profesional obligados a aceptar puestos poco o nada cualificados, al menos durante un tiempo determinado. La empresa puede transferir a las medidas públicas de inserción la función de selección o adaptación a esas necesidades.
• Los mercados externos responden a los requisitos de flexibilidad en la gestión de la mano de obra siempre y cuando la empresa no exija cualificaciones específicas. En los últimos veinte años, las empresas han ampliado el recurso al mercado externo en el caso de categorías de mano de obra que no desempeñaban un papel estratégico en los colectivos de trabajo. En este contexto, los jóvenes pueden inscribirse de modo duradero en itinerarios de precariedad en los que alternan desempleo, empleos precarios y cursillos de formación bajo distintos estatutos que conducen a trayectorias erráticas (véase Walter, Stauber et al., 2002).
En la investigación se abordó hasta qué punto los dispositivos constituían para las empresas, en unos casos un medio de acceso a una mano de obra particularmente precaria y barata, y en otros casos un filtro y un tamiz para tener acceso al mercado interno. Ambas funciones no son además exclusivas una de otra.
La segunda hipótesis se basó en la ausencia de un determinismo engendrado por las especificidades nacionales. La dimensión diacrónica, que forma parte del enfoque comparativo, permitió no reducir los efectos societales a un principio de inercia, según una visión culturalista con frecuencia simplificadora. El hecho de tener en cuenta los cambios bajo el efecto, sobre todo, de las cuatro tendencias comunes explicitadas anteriormente, ha conducido a medir la plasticidad de los sistemas nacionales. La pregunta fundamental se ha centrado en los factores explicativos de la plasticidad (o de la ausencia de ésta) de los diferentes sistemas frente a las mutaciones en curso.
Esta investigación comparativa mostró, por decirlo muy sintéticamente, que existen cuatro modelos diferentes de políticas de transición profesional de los jóvenes en la vida activa en los países examinados:
• El "sistema dual" alemán: regido por una "lógica de profesionalidad", con participación activa de Estado y sociedad civil (sindicatos, patronal e instituciones), históricamente consolidado y socialmente estable.
• El francés, regido por una "lógica de la diversidad", donde el Estado institucionaliza formas diversas de selección de la mano de obra para diferentes colectivos, y donde se introducen modificaciones en el modelo según cambian los gobiernos, las prioridades políticas o la necesidad de hacer pasar "mensajes" a la sociedad. Los sistemas italiano y español podrían asimilarse a este modelo, pero los dispositivos de transición profesional son más estables en el tiempo.
• El británico, que aplica una "lógica de intercambiabilidad" profesional, en un contexto políticamente muy marcado (contra los sindicatos), y que regula la "deslaboralización" de los jóvenes: modelo inspirado por el neoliberalismo thatcherista.
• El sueco, con una "lógica de la profesionalidad" forjada desde el sistema educativo y con una política activa de empleo que se concibe como un elemento del "modelo sueco" tendente a facilitar el ajuste permanente del mercado de trabajo en la búsqueda del pleno empleo.
Si hubiera que resumir las diferencias fundamentales entre los seis países analizados se podría decir que en Alemania y Suecia existe un compromiso social fuerte que se manifiesta en la estabilidad de los principios que rigen las políticas tendentes a facilitar la transición de la educación al empleo estable, y en la flexibilidad que muestran sus estructuras y sus contenidos para adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado de trabajo (tanto estructurales como coyunturales). Por el contrario, en Francia, Reino Unido, España e Italia no parece existir un compromiso social en este campo y esto se manifiesta por la mutabilidad permanente de los principios (sometidos con frecuencia a discusión) y por la rigidez que las instituciones y los contenidos muestran a los cambios.
II. Transformaciones del mercado de trabajo de los jóvenes en España
En los últimos treinta años se han producido profundas transformaciones en el mercado de trabajo, en el sistema educativo y en las políticas que afectan a ambos en España. Y estos cambios generales han tenido una honda repercusión en los jóvenes y en su posición en el mercado laboral.
La reducción de la presencia de los jóvenes (de 16-24 años) en el mercado de trabajo ha sido consecuencia de la disminución del tamaño de las cohortes que acceden al mercado de trabajo (desde 1992) pero, sobre todo, del incremento de los niveles de escolarización que ha sido un fenómeno de gran relevancia en estos años, especialmente desde mediados de los años ochenta. Este incremento de la escolaridad, que ha contribuido de manera significativa a favorecer la incorporación de la mujer al mercado de trabajo una vez terminados los estudios, ha producido un cambio radical en el nivel educativo de la población activa: del predominio de los bajos niveles educativos a mediados de los años setenta, se ha pasado a la situación inversa en sólo dos décadas. Y en este terreno la aportación de los jóvenes (y de los jóvenes adultos de 25-29 años) ha sido fundamental.
Notas:
- [1]. Realizada bajo la coordinación del IRES (París), en ella participaron investigadores de Alemania, Francia (Jacques Freyssinet y Florence Lefresne del IRES, que la coordinaban), Italia, Reino Unido, Suecia y España. Algunos de los resultados de dicho proyecto pueden verse en dos números monográficos de la Revue de l'IRES (véase AA.VV., 1995 y 1999), en Cachón y Lefresne (1999) y en Cachón (2000 y 2003). En esta investigación pudimos observar como ni la noción de "jóvenes" ni la de "medidas" tienen idéntico significado en los seis países: la subyacente noción de "jóvenes" no fue objeto de una definición común; además, las categorías de edades implicadas por las medidas varían sensiblemente de un país a otro y reflejan así la dimensión social de la juventud y de su alargamiento. El mismo término de "inserción" (o "transición profesional") como representación de un proceso fragmentado en el tiempo, compuesto de una sucesión de estatus diferentes, dista mucho de haber tenido la aprobación de todos los participantes en el seminario ya que la palabra ni siquiera encuentra una traducción satisfactoria en alemán y sueco.


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