Pensamiento Iberoamericano
Número 3

Rasgos característicos de la transición a la vida adulta de los jóvenes españoles en el marco comparado europeo

Almudena Moreno Mínguez

Universidad de Valladolid

Número de páginas: 5

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El hecho combinado de la cultura de la propiedad y el elevado precio de la vivienda desmotivan en parte a muchos jóvenes a alquilar una vivienda e iniciar así el proceso de transición a la vida adulta. Tal y como se puede constatar en el siguiente cuadro, la tenencia de la vivienda en propiedad no es sólo algo propio de las generaciones de más edad sino también de los jóvenes, ya que del total de hogares encabezados por personas de dieciséis a veintinueve años, el 59,7% están formados por jóvenes que tienen una vivienda en propiedad frente a tan sólo el 21,6% de los hogares jóvenes en régimen de alquiler a precio de mercado. A este respecto hay que señalar que el elevado precio del alquiler es otro factor desalentador para los jóvenes, ya que tan sólo el 2,7% de los hogares jóvenes disfruta de un alquiler a precio inferior al de mercado. Otro dato destacable es el hecho de que un 16% de los jóvenes tiene una vivienda en cesión gratuita, seguramente propiedad de la familia. Este es un dato más que expresa la solidaridad y apoyo económico familiar a los jóvenes.

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Estos datos ponen de manifiesto que en los países del sur de Europa convergen una serie de circunstancias anexas a la condición laboral y formativa de los jóvenes que no se producen con la misma intensidad en otros países europeos. Estas condiciones hacen referencia a la precariedad en el empleo, la desigualdad de género, el elevado desempleo en términos comparados, el elevado desajuste entre formación y demanda laboral, y el elevado precio de la vivienda, factores que explicarían en parte las dificultades añadidas que tienen los jóvenes para decidirse a abandonar el hogar familiar.

Sin embargo, y unido a los factores estructurales mencionados anteriormente, se hallan los factores subjetivos o culturales que inciden en la capacidad que tienen los jóvenes para gestionar y afrontar las nuevas situaciones de riesgo que presenta el entorno. De acuerdo con Simpson y Cieslik (2007), la forma en la que se utilizan las habilidades y experiencias que han adquirido los jóvenes a lo largo de su vida en los diferentes contextos familiares y formativos pueden orientar, facilitar o contraer las experiencias personales de las transiciones de los jóvenes.

En el caso de los países del sur de Europa, resulta obvia la conjugación de factores estructurales y familiares en la explicación de las transiciones de los jóvenes. En lo que respecta a este último factor, destaca el hecho de que los jóvenes españoles conceden gran relevancia a la institución familiar como principal agencia de protección, ayuda y de socialización. Esto ha dado lugar a que en estos países la solidaridad familiar como forma cultural se haya convertido en un pilar básico del modelo socioeconómico y de bienestar (Fernández, 2006; Moreno Mínguez, 2007).

Un ejemplo de la incidencia del familiarismo en las biografías transicionales de los jóvenes españoles es el elevado porcentaje de jóvenes con empleo que siguen residiendo en el hogar familiar. Mientras que en otros países el acceso a un empleo, y por tanto a unos recursos económicos, propicia la independencia económica y residencial, en los países del sur de Europa el empleo no es sinónimo de emancipación, ya que muchos jóvenes optan por continuar en el hogar de los padres. Según los datos del gráfico siguiente, el 51% de las mujeres jóvenes y el 50% de los hombres jóvenes con un empleo residen con sus padres, mientras que estos porcentajes son comparadamente más reducidos en el resto de los países analizados. El estudio cualitativo realizado por Holdsworth y Morgan (2006: 89) para varios países europeos ha puesto de manifiesto el hecho de que experiencias de independencia dentro de la familia de origen son poco habituales entre los jóvenes de los países del norte de Europa, mientras que son frecuentes en España. Por otra parte, también han observado que entre los jóvenes noruegos y británicos emerge una intensa percepción de que la familia limita la independencia y autonomía personal, al contrario que sus homólogos españoles, quienes son capaces de prolongar su estancia en el hogar familiar incluso cuando son económicamente independientes porque consideran que tienen cierta autonomía e independencia dentro del hogar familiar de origen. Bien es verdad que esta percepción es muy diferente por clase social, ya que los jóvenes procedentes de familias con pocos recursos económicos se emancipan antes que otros jóvenes de clases más acomodadas, entre otras razones porque el espacio de la residencia habitual es muy reducido para tener de facto una independencia real, y porque estos hechos suelen estar asociados con una autoridad paterna más rígida (Becker et al., 2005).

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Un ejemplo más de la importancia que tiene el familiarismo para los jóvenes españoles se puede observar en el siguiente gráfico. Los jóvenes españoles, italianos, portugueses y griegos serían los que en mayor porcentaje acudirían a un miembro de la familia en caso de un problema personal serio, mientras que para los jóvenes del norte de Europa, la familia como red de solidaridad y apoyo tiene menor relevancia que en los países del sur de Europa. De hecho, en estos países los amigos tienen un papel destacado en caso de tener un problema personal serio. El hecho de que los jóvenes del norte de Europa abandonen a edades muy tempranas el hogar familiar podría explicar que los amigos se conviertan en una red de solidaridad y relacional complementaria a la familia en mayor medida que en los países del sur de Europa. Estas tendencias están asociadas con la importancia del familiarismo y del individualismo en cada régimen de bienestar, entendidos éstos como un conjunto de valores y normas que dan forma a una determinada cultura y, por tanto, a una forma de relacionarse con el entorno y con la familia.

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Tal y como se ha constatado, la incidencia de los factores estructurales (provisión del Estado de bienestar, mercado laboral, formación, vivienda, etc.) en la definición de las biografías transicionales de los jóvenes varía en cada país y en cada régimen de bienestar, dependiendo del contexto cultural de referencia en que los jóvenes inscriben sus percepciones y prácticas. La "independencia" es definida y percibida de diferente forma por los jóvenes españoles que por los noruegos, ya que para los primeros el proceso de adquisición de autonomía está vinculado con la "idea" de familia y con la solidaridad familiar, mientras que para los jóvenes noruegos la familia está ausente del proyecto individual de lograr la independencia (Holdsworth y Morgan 2006: 93). De hecho, los jóvenes españoles se refieren a la independencia como una condición que se puede adquirir dentro de la propia familia de origen gracias a que viven en un régimen de "welfare family" [2].

IV. Conclusión: los efectos de la globalización, la cultura familiar y el régimen de bienestar en el proceso de transición a la vida adulta en el caso español

Desde una perspectiva histórica, el nexo funcional entre abandonar el hogar familiar, la independencia y la transición a la vida adulta se ha convertido en un factor de cambio social fundamental en la sociedad occidental, en contraposición con el pasado más inmediato, donde la transición a la vida adulta se entendía más como un cambio de interdependencias que como un simple logro de la independencia y autonomía personal (Jones y Wallace, 1992; Brannen, Lewis, Nilsen y Smithson, 2002). Por lo tanto, las formas de transición a la vida adulta se han hecho más "fluidas" (Bauman, 2002), flexibles y plurales, por lo que ya no existe una vinculación tan directa como en el pasado entre abandono del hogar familiar e independencia. Tanto es así que por ejemplo para los jóvenes del sur de Europa el vínculo funcional entre independencia residencial y "ser independiente" resulta poco apropiado. Tal y como se recoge en el trabajo cualitativo de Holdworth y Morgan (2006), los jóvenes españoles que viven en casa de sus padres no tienen independencia residencial, pero sin embargo muchos de ellos entienden que son "independientes", y por otro lado los jóvenes que no viven en casa de sus padres se perciben a sí mismos como independientes, pero definen su independencia en formas diferentes a cómo lo hacen los jóvenes británicos o noruegos, ya que la solidaridad y dependencia familiar es un elemento constitutivo fundamental en su "independencia".

Por tanto, el concepto de "biografía elegida" ("choice biography") está reemplazando al término de "biografía estándar" ("standard biography") en la interpretación de las transiciones a la vida adulta, entendidas estas como un proceso prolongado y continuado a lo largo de la vida del joven. Los cambios producidos en el contexto institucional de los regímenes de bienestar, así como en el empleo y en la educación, hacen que el comportamiento de los individuos sea poco previsible. De esta forma las decisiones y elecciones individuales de los jóvenes se convierten en elementos claves para explicar la diversidad de prácticas y estrategias que emplean los jóvenes para responder y reaccionar ante los determinismos estructurales.

Este artículo ha evidenciado la existencia de una tendencia globalizada en las transiciones a la vida adulta de los jóvenes europeos marcada por la precariedad laboral, la incertidumbre y los riesgos asociados a la educación, el empleo o la vivienda, en un contexto de creciente individualización en el que los jóvenes son cada vez más los protagonistas en la toma de decisiones sobre sus propias vidas, frente a la estandarización que caracteriza a las transiciones en el pasado. Sin embargo, en el caso de los países del sur de Europa, y más concretamente en España, se observan tendencias que definen un modelo concreto de transición a la vida adulta de los jóvenes en lo que se refiere a la incidencia de la globalización, la cultura familiar y el régimen de bienestar.

Los efectos de la globalización se han dejado sentir fundamentalmente en la precariedad laboral de los jóvenes españoles, ya que el desempleo, el desajuste entre la formación y el empleo, y los reducidos salarios tienen en España unos índices más elevados que en el resto de Europa. Por otra parte, el contexto institucional del "régimen de bienestar mediterráneo" caracterizado históricamente por las reducidas políticas de ayuda a los jóvenes, ha hecho junto con los otros factores mencionados anteriormente que el retraso en la emancipación y en la adquisición de la independencia haya sido una constante en España desde 1984, aunque en los últimos años se observa cierto cambio de tendencia (Billari et al., 2001, 2004).

La pregunta que suscitan estos análisis es cómo están reaccionando los jóvenes españoles ante esta situación y cómo está incidiendo en el proceso de transición a la vida adulta. Si bien los jóvenes españoles son partícipes de los efectos del individualismo y de la globalización en sus prácticas y acciones de adaptación y respuesta a los determinismos estructurales, sin embargo el peso de la cultura familiarista de solidaridad y dependencia familiar siguen siendo fundamentales para explicar cómo entienden la independencia, la autonomía y, en definitiva, la transición a la vida adulta.

El principio de "reversibilidad" que define los procesos de transición a la vida adulta de los jóvenes europeos en lo que se refiere a la educación, el mercado laboral y la formación de la familia, es aplicable también a los jóvenes españoles. En una sociedad de estructuras sociales cada vez más líquidas y flexibles, los jóvenes entienden su vida como un devenir marcado por el riesgo, la incertidumbre, la precariedad y la reversibilidad. De hecho son conscientes de que su condición de estudiantes, de empleados, de solteros, de independientes/ dependientes de sus familias son todas ellas situaciones transitorias y reversibles. La diferencia entre los jóvenes españoles y los jóvenes europeos es que los primeros contextualizan todas estas posibles situaciones en el entorno familiar, lo que en cierta medida reduce la percepción del riesgo y denota un significado diferente de la "independencia" que se asocia generalmente con el contexto familiar de la dependencia.


Notas:

  • [2]. Concepto utilizado por Machado Pais (2007: 32) para referirse a los apoyos financieros que reciben los jóvenes de sus familias para estimular el consumo como una forma percibida de independencia.
Número de páginas: 5