Pensamiento Iberoamericano
Número 1

Tugurización y necesidades de la habitabilidad básica en Latinoamérica: rémoras a la cohesión social

Julián Salas

CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS, ESPAÑA

Número de páginas: 4

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Resumen: El trabajo se conforma como un conjunto de nuevos paradigmas que manifiestan sus potencialidades
como herramientas de validez contrastadas para la lucha contra la pobreza, actuando sobre las
necesidades perentorias del hábitat humano en general, y en particular, en los tugurios latinoamericanos.
Necesidades, que a lo largo del trabajo se presentan genéricamente como habitabilidad
básica; concepto que es acotado por el autor, como conjunto de equipamientos capaces de colmar
las necesidades esenciales de cobijo que tienen todas las personas. Su satisfacción requiere que se
cubran las urgencias residenciales del vivir: no sólo las que conciernen al mero cobijo individual,
sino también a los espacios públicos, infraestructuras y servicios elementales que constituyen, en
conjunto, un asentamiento propicio para la reproducción vital. El trabajo analiza la importancia de
la mejora de los tugurios y su dotación de habitabilidad básica para la consecución de desarrollo
realmente humano y de cohesión social urbana.

Palabras clave: Tugurios, mejoramiento barrial, pobreza urbana, vulnerabilidad, Latinoamérica

Abstract: This paper is presented as a set of new paradigms that are seen as be valid contrasted tools to fight
poverty, when acting over the pressing needs of the human habitat in the Latin American slums.
Needs, which are referred to, throughout the paper, as: basic habitability. Basic habitability meaning
a set of equipment able to provide people’s basic housing needs. Covering these needs requires
providing the residential urgencies of living: not only those that refer to the mere individual
dwelling, but also to public spaces, infrastructure and basic services that constitute, as a whole, a
settlement that favors vital reproduction. The essay analyzes the importance of slum upgrading and
the need of providing them with basic habitability so as to enable human development and urban
social cohesion.

Keywords: Slums, neighborhood upgrading, urban poverty, vulnerability, Latin America.

Resumo: O trabalho se conforma como um conjunto de novos paradigmas que manifestam suas
potencialidades como ferramentas de validade contrastadas para a luta contra a pobreza, atuando
sobre as necessidades peremptórias do hábitat humano em geral, e em particular, nas favelas
latino-americanas. Necessidades, que ao longo do trabalho se apresentam genericamente como:
habitabilidade básica; conceito que é definido pelo autor, como conjunto de equipamentos capazes
de satisfazer as necessidades essenciais de amparo que têm todas as pessoas. Sua satisfação
requer que se cubram as urgências residenciais do viver: não só as que concernem ao mero amparo
individual, mas também aos espaços públicos, infra-estruturas e serviços fundamentais que
constituem, em conjunto, um assentamento propício para a reprodução vital. O trabalho analisa a
importância da melhora das favelas e sua dotação de habitabilidade básica para a consecução de

Palavras clave: Favelas, melhoramento dos bairros, pobreza urbana, vulnerabilidade, América Latina

I. Introducción

La habitabilidad básica comprende, o puede incluir, la infraestructura y los servicios básicos comunitarios, entre otros: abastecimiento de agua potable, saneamiento, eliminación de desechos, transporte y comunicaciones, energía, servicios de salud y de emergencia, escuelas, seguridad ciudadana espacios para el ocio... (Salas & Colavidas, 2003).

El trabajo pretende justificar con argumentos y resultados cuantitativos una afirmación contundente como la que se define desde la Cátedra UNESCO en Habitabilidad Básica: Sin habitabilidad básica no hay desarrollo humano posible. Sin cobijo mínimo ni acceso a los servicios más indispensables se puede ser ‘sobreviviente', pero no ‘ciudadano' de pleno derecho, gravitando en forma sustantiva en el desmembramiento social. Puede que sea oportuna una reflexión obvia, pero no baladí: habitabilidad básica necesitan todos los seres humanos sin excepción y la necesitan durante toda la vida (desde el parto hasta la defunción). Se trata de una de las servidumbres más cosmopolitas e intensamente utilizadas de cuantas necesita la humanidad.

El sector económico que se ocupa del hábitat, en el sentido laxo, el que comprende la elección del suelo, planeamiento urbano, construcción, materiales... se muestra intrínsecamente conservador, tradicional, inmovilista, y por lo general, lastrado ante los cambios. La Tabla [1], aún asumiendo los peligros de su excesivo esquematismo, pretende reflejar la evolución de las políticas recientes en materia de hábitat para los más pobres. Hace escasas décadas, las ideas maestras que se exponen en este trabajo, estaban sólo en las mentes de unos pocos y en la práctica de algunos grupos de vanguardia. Los cambios, aunque lentos, se muestran imparables y las políticas no convencionales de vivienda se conforman como propuestas virtuosas para aliviar el ‘hambre de vivienda' [2] (Salas, 1993) y propiciar la cohesión social.

Tan sólo hace tres décadas -Primer Congreso de Naciones Unidas sobre el Hábitat (HÁBITAT I, Vancouver, Canadá, 1976)- no había otra política convencional para enfrentar el subdesarrollo en materia de hábitat que entregar viviendas dignas llave en mano a los ‘sin vivienda' y/o a los ‘sin techo del mundo'. Enunciado, que si se reconocen las dimensiones del problema a nivel planetario, induce a incredulidad: ¿es posible que esto ocurriese tan recientemente y en forma cosmopolita? Se han producido algunos cambios, incluso importantes aportes, pero también retrocesos.

De forma concisa, se apuntan seguidamente algunas ideas-fuerza basadas en trabajos de Ramírez (2002) Fernándes W. (2001) que acotan lo que se entiende por políticas convencionales de vivienda, así como de las que conforman en la actualidad las políticas no convencionales.

a.- Rasgos básicos de las políticas convencionales de vivienda:

• Intervención estatal o gubernamental en todas o en la mayoría de las etapas del proceso de producción, intercambio y uso de las viviendas: elección del suelo, parcelación, urbanización, proyecto, construcción, adjudicación, financiación...

• Producción de viviendas conforme a estándares y normas de mínimos aceptados internacionalmente;

• Provisión de viviendas llave en mano subsidiadas para familias con ingresos estables;

• Priorización de soluciones para la demanda solvente relegando las necesidades de los más desfavorecidos.

b.- Algunas características que acotan las llamadas políticas no convencionales de vivienda, gestadas en los años sesenta, en plena crisis de los programas de modernización y de desarrollo nacional para todos:

• Incremento y expansión de las zonas de tugurios [3], así como de los procesos de auto-ayuda, auto-construcción, toma de tierras, urbanizaciones ilegales...

• Nuevos planteamientos teóricos basados, en parte, en propuestas de J. F. Turner como su ‘libertad para construir' o ‘todo el poder para los pobladores'... (Turner, 1977);

• Creciente aceptación de la vivienda como proceso, que algunos llegan a anteponer al producto: la vivienda como ‘excusa' para tratar de cohesionar a los colectivos organizados;

• Valorización de la pertinencia del mejoramiento de tugurios ilegales en los programas de vivienda (Salas, 2005a, 2005b);

• Los tugurios entendidos y tratados más como solución que como problema (Arif, 2003), (Mac Donald, 2005).

Las políticas no convencionales son, en parte, resultado del pragmatismo para enfrentar la materialidad de los grandes déficit, así como, de los enfoques emergentes desde las ciencias sociales ante la pobreza, más ocupadas hasta ahora de articular el soporte teórico de los orígenes de la pobreza que de diseñar herramientas para combatirla propiciando la cohesión social. En este contexto, han aflorado nuevos paradigmas de la pobreza que reconocen su condición multidimensional, influida por diversas características culturales, locales y sociales, y vivida por los pobres de manera diferente según géneros, edades, etnias y habilidades. La pobreza en materia de hábitat se presenta de tantas y tan variadas formas, que invalida los enfoques exclusivos y las estrategias universalistas para su erradicación.

La propuesta de acercamiento conceptual a la pobreza colectiva que sigue, se sustenta en tratar de matizar y acotar aspectos sustantivos a tener en cuenta para tratar de superarla: su carácter heterogéneo y multisectorial, así como la necesidad de propiciar una actitud proactiva de los afectados -sujetos de la acción- junto a una vocación integradora de sus soluciones en colectivos urbanos más amplios que el propio tugurio. De ellos, se exponen seguidamente cuatro rasgos, desde la óptica que dicta el carecer de habitabilidad básica y sus repercusiones en el tránsito a la consecución simultánea de desarrollo humano y cohesión social.

II. Cuatro aspectos sustantivos de interrelación entre pobreza y habitabilidad básica

a.-La pobreza [4] es heterogénea

También en materia de necesidades de cobijo y de servicios básicos. Al igual que ‘los ricos' no todos lo son igualmente, baste recordar por ejemplo que los 400 más ricos del planeta tienen ingresos equivalentes a los de los 400 millones de ciudadanos más pobres, la pobreza tampoco es homogénea, aunque en ocasiones -especialmente en los grandes tugurios- pueda parecerlo por su aspecto físico externo. En contextos de pobreza e indigencia, las mujeres siempre son más pobres que los hombres; los ancianos y los niños más que las personas en edad laboral; los enfermos y lisiados más que los sanos. Hay que diseñar nuevas estrategias y utilizar parte de las herramientas que existen para diseccionar y discriminar la pobreza a la hora de implementar políticas que realmente pretendan un desarrollo humano.

Una herramienta cuantitativa útil para transitar por los territorios de la pobreza en materia de habitabilidad básica, es la que se reproduce como Tabla 2, elaborada por Arraigada y Mac Donald (1998). Herramienta que nos fue de gran utilidad en un caso práctico de mejoramiento habitacional de 412 viviendas precarias en Ciudad Sandino (Nicaragua) financiado por la Unión Europea que llevamos a la práctica como mejoramiento caso a caso y casa a casa (Salas, 2004), que matiza el mejoramiento secuencial, que pretende superar carencia tras carencia.

La Tabla 2 ofrece datos porcentuales concretos sobre las características de la pobreza y la indigencia latinoamericana en 1999, según cuatro características fundamentales que pueden medirse -no sin un considerable trabajo de campo- en cualquier asentamiento humano tugurizado: el grado de hacinamiento; el acceso o no al agua potable (ambos, aspectos críticos de la habitabilidad básica); la tasas de dependencia demográfica, cociente entre el número de menores de 15 años y mayores de 64 por el número total de las personas que conviven en un hogar y la tasa de ocupación, cociente del número de personas ocupadas con ingresos y el total de los convivientes. Cuatro ratios importantes al discriminar casos de pobreza de habitabilidad así como para evaluar las posibilidades de alcanzar cotas de desarrollo humano de colectivos amplios con carencias básicas.

b.- La pobreza es intrínsecamente multisectorial

No hay familias pobres carentes de un único tipo de necesidad. No es realista imaginar colectivos amplios de pobreza que sólo carezcan de calzado y que no fuesen deficitarios de educación, alimentos, salud, alojamiento... Esta evidencia, no siempre tiene una respuesta lógica al intentar paliar la pobreza mediante programas de cooperación para el desarrollo de carácter monográfico: construcción de viviendas, dotación de agua, micro-créditos, proyectos de género, de energía... Carece de lógica argumentar que la institución financiera, promotora o donante de un determinado proyecto tiene carácter sectorial, por pertenecer a tal o cual ministerio, o a una determinada rama especializada de una entidad multilateral. Los colectivos pobres ni entienden, ni tienen por qué, de organigramas o atribuciones de los que tienen la intención de cooperar.

Los proyectos multisectoriales para la mejora de las condiciones de vida en los sectores más pobres -dentro del amplio campo de la habitabilidad básica- suelen ser más eficientes y tener mejor aceptación por parte de los beneficiarios. A priori, no parece el mejor planteamiento pretender dotar a un colectivo de 300 familias en situación de extrema pobreza, por precarios que sean sus cobijos, con 300 viviendas idénticas, ‘llave en mano', todas de 36 m2, y realizadas por una constructora del sector formal. Posibles combinaciones de procesos casa a casa y caso a caso: mejoras y ampliaciones, dotaciones de servicios básicos, formación de mano de obra, créditos para el sector productivo informal del barrio, bancos de materiales... enseña la práctica que se adaptan mejor al desarrollo humano que se pretende. Es cierto, que las soluciones diversificadas para una realidad siempre diversa, son opciones complejas, que poco tienen que ver con respuestas fruto de una planificación simplificadora.

c.- La participación de la comunidad es imprescindible

Participación durante todo el ciclo del programa, desde las informaciones previas para la formulación de los proyectos, hasta la consolidación del asentamiento. Las mesas de concertación integradas por pobladores y sus organizaciones, instituciones locales, ONG y otros actores, se muestran eficientes para elaborar, acordar y ejecutar las políticas de regularización (UN-HABITAT, 2001).

Salir de la pobreza requiere participación -real, activa, organizada y sustantiva- de los afectados. Décadas de cooperación para el desarrollo, pensada desde el ‘Norte', tan cargada de buenas intenciones como de escasos resultados, ha provocado consenso en torno a que sin la participación decidida de ‘los beneficiarios' no es posible el desarrollo. Afirmación que condensa toda una filosofía para abordar en la actualidad proyectos de desarrollo. Hasta muy recientemente, ésta no era una premisa aceptada por todos, pero hoy se impone por la fuerza de los hechos, incluso, en las instituciones multilaterales más importantes. En el Prólogo del Informe del PNUD (2003) el Presidente del Banco Mundial James D. Wolfensohn sostenía que: "El desarrollo no es sólo cuestión de dinero ni de objetivos numéricos por alcanzar para el 2015, pese a todo lo importante que son. El desarrollo se refiere a la gente [5]".

Un verdadero desarrollo humano necesita contar con actores locales, organizaciones populares fuertes y estructuradas que tomen decisiones mediante mecanismos democráticos. La democratización de la gestión urbana para que los pobres puedan intervenir efectivamente, es en gran medida un tema pendiente, salvo excepciones aisladas. Es imprescindible el fomento de la participación en la toma de decisiones sobre la ciudad y mucho más cuando se reduce la escala de actuación: al barrio, al condominio vecinal, a la plaza pública...

Conviene acotar los contenidos de lo que se entiende por ‘participación' en los procesos de cooperación para el desarrollo en el ámbito del hábitat. Si participar se entiende como ‘co-mandar', esto supone la apertura de una multiplicidad de formas, estrategias de financiación y de gestión, de socializar los beneficios de la ciudad, fundamentales para poder romper procesos de "ghetización" de muchos asentamientos populares... (Sperberg & Happe, 2005). Es por ello, que se comprende en su verdadero significado que los proyectos del programa "Favela Barrio" en Brasil, planteen siempre abrir paso a los transportes urbanos atravesando -abriendo- las favelas que optaron por encerrarse herméticamente frente al exterior. La gestión popular debe tener un papel no solo de corresponsabilidad en los costos y cargas del proceso, sino que también protagonismo activo para revertir el modelo de ciudad excluyente por el de soporte de cohesión social. No ha ocurrido así hasta hace poco, tampoco siempre en la actualidad ya que no es fácil escuchar, consensuar y ejecutar decisiones surgidas de los "beneficiarios" organizados, que en muchas ocasiones quebrantan esquemas y contenidos de programas y proyectos concebidos, redactados y planificados fuera de la realidad que se quiere transformar (CYTED, 1996).


Notas:

  • [1]. El trabajo que se presenta matiza y amplia una reciente ponencia del autor "Sin habitabilidad básica no hay desarrollo humano posible" en la apertura del I Congreso Internacional sobre "Desarrollo Humano" patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid, noviembre 2006. El autor es Director de la Cátedra UNESCO nen Habitabilidad Básica de la Escuela T. S. de Arquitectura de Madrid, Universidad Politécnica.
  • [2]. Contra el hambre de vivienda es el título de uno de los libros publicados por el autor en Edit. ESCALA, Bogotá, Colombia, 1993.
  • [3]. Se adoptará indistintamente en este trabajo los términos: zonas marginales, asentamientos humanos espontáneos, tugurios... favelas, villas miseria, cantigriles, pueblos jóvenes, ranchos, limonás,... según las diferentes nominaciones de los países latinoamericanos para idéntico fenómeno
  • [4]. Emplearemos ‘pobreza' en forma genérica,como sustantivo colectivo con intención de reflejar características y actitudes de colectivos carentes de habitabilidad básica, aún asumiendo las múltiples simplificaciones que ello conlleva. Según el Banco Mundial, ser pobre es "tener hambre, carecer de cobijo y de ropa, estar enfermo y no ser atendido, ser iletrado y no recibir información; además supone vulnerabilidad ante las adversidades y a menudo padecer maltrato y exclusión de las instituciones". En opinión del Premio Nobel de Economía Amartya Sen, la pobreza es la enfermedad social preferida
  • [5]. El subrayado es nuestro.
Número de páginas: 4