Pensamiento Iberoamericano
Número 1

La calidad de las relaciones sociales en las grandes ciudades de América Latina: viejos y nuevos determinantes

Rubén Kaztman

Universidad Católica de Uruguay

Número de páginas: 5

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Resumen: El documento busca hacer un aporte a la discusión sobre la naturaleza y los determinantes de la
fragmentación del tejido social en las ciudades latinoamericanas. Para ello propone analizar las
diferencias en la calidad de las relaciones sociales en las grandes ciudades tomando en cuenta las
características de sus matrices socioculturales nacionales y sus niveles de desigualdad económica,
de segmentación en los servicios básicos, y de segregación espacial. Intenta mostrar que si bien
estos tres factores están estrechamente relacionados entre sí, cada uno de ellos aporta ingredientes
distintos a nuestra comprensión, tanto de la calidad de las relaciones sociales en las ciudades,
como de las oportunidades que se les presentan a sus residentes para participar en ámbitos que
hacen posible el aprendizaje de la convivencia en la desigualdad.

Palabras clave: Tejido social, servicios básicos, segregación espacial, relaciones sociales, participación

Abstract: The aim of this paper is to contribute to the debate on causes and characteristics that have
an impact on social fragmentation in Latin American cities. To do so, the author proposes to
analyse the differences in quality of social relations in large cities taking into account their
national socio-cultural patterns, and their levels of economic inequality, their basic services
segmentation and the urban spatial segregation. This approach pretends to demonstrate that,
although these three factors are closely interrelated, each one contributes in a different way to
our understanding not only of quality of social relations in the cities, but also of the opportunitiesoffered to their inhabitants to contribute to learn on ways to cohabitate pacifically in a context of
inequality.

Keywords: Social fragmentation, basic services, urban spatial segregation, social relations, participation

Resumo: O documento procura fazer um aporte à discussão sobre a natureza e os determinantes da
fragmentação do tecido social nas cidades latino-americanas. Para isso propõe analisar as
diferenças na qualidade das relações sociais nas grandes cidades levando em conta as
características de suas matrizes socioculturais nacionais e seus níveis de desigualdade econômica,
de segmentação nos serviços básicos, e de segregação espacial. Tenta mostrar que mesmo que
estes três fatores estejam estreitamente relacionados entre si, cada um deles contribui com
ingredientes diferentes a nossa compreensão, tanto da qualidade das relações sociais nas cidades,
como das oportunidades que se lhes apresentam a seus residentes para participar de âmbitos que
fazem possível a aprendizagem da convivência na desigualdade.

Palavras clave: Tecido social, serviços básicos, segregação espacial, relações sociais, participação

"There is reason to suppose that the great cities concentrate in themselves the extremes of human accomplishment and of human defeat." Robert Merton (1964)

I. Introducción

El viejo problema de la integración social ha vuelto en los últimos años al centro de atención de las ciencias sociales en América Latina. Parte de esa centralidad puede ser efecto de las reverberaciones locales de la preocupación europea por la cohesión social y la prioridad que se le asigna en las agendas políticas del viejo continente. Pero, sin dejar de lado esa posibilidad, no hay duda de que la multiplicidad de signos de fragmentación de los tejidos sociales, que emergen principalmente en las grandes ciudades en América Latina, alimenta una inquietud creciente por el futuro de la región. Ahora bien, ¿cuáles son esos signos?

Entre otros, se señala que pese a la rápida erosión de los patrones tradicionales de dominación, éstos no están siendo sustituidos por patrones modernos desde donde elaborar proyectos colectivos creíbles; que las elites están desertando de las prestaciones públicas, privando de la eficacia de su "voz" a los esfuerzos por mantener y mejorar la calidad de esos espacios; que los altísimos índices de desigualdad que han distinguido desde siempre a los países de la región se mantienen y, en algunos países, se agudizan; que amplios sectores de trabajadores de baja calificación o con especializaciones obsoletas van quedando marginados del mercado laboral, mientras que otros sufren las penosas incertidumbres en cuanto a ingre-sos y protecciones que acompañan la creciente flexibilización de ese mercado; que se observa una baja confianza en las personas y en las instituciones [1] y que el clima de inseguridad pública en las grandes ciudades va en continuo aumento. Los escenarios nacionales, y muy particularmente el panorama urbano, aparece plagado de este tipo de fuerzas centrífugas, siendo difícil localizar en ellos el funcionamiento de mecanismos que alienten esperanzas de mayor cohesión e integración social.

Estas notas buscan aportar a la discusión sobre la naturaleza y los determinantes de la fragmentación del tejido social en las grandes ciudades de América Latina. El diagrama 1 resume la interpretación de las diferencias en la calidad de las relaciones entre las clases sociales en las ciudades. Su lógica descansa en tres dimensiones de la estructura social: el nivel de las desigualdades de ingreso y riqueza, el grado de aislamiento físico y social entre las clases y el peso de las jerarquías adscriptivas en la definición del trato mutuo. Como trataré de mostrar más adelante, si bien estas dimensiones están estrechamente asociadas, las variaciones de cada una responden a causas distintas, tienen consecuencias distintas, y requieren de intervenciones precisas para modificar o neutralizar sus efectos, todo lo cual hace conveniente tratarlas por separado.

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Una vez establecida esa interpretación, el análisis incursiona en las tres puertas que, a nuestro entender, son las más prometedoras para iniciar la discusión sobre la calidad de las relaciones sociales en las ciudades, a saber, la naturaleza de los patrones culturales que dominan la interacción entre "los de arriba" y los de abajo", las desigualdades de ingreso y riqueza, y el grado de aislamiento físico y social entre las clases urbanas. Finalmente, se reflexiona sobre las articulaciones entre estos determinantes, así como sobre los nuevos desafíos que enfrenta la construcción de cohesión social en las ciudades.

II. Patrones culturales dominantes en las relaciones entre las clases urbanas: las matrices socioculturales nacionales y sus transformaciones

1. Patrones culturales dominantes en las relaciones entre las clases urbanas

Seguidamente utilizo la noción de "patrones culturales dominantes en las relaciones entre las clases urbanas" para diferenciar sociedades según el grado en que la jerarquía o la igualdad operan como principios reguladores de las interacciones. Estos principios actúan en sustratos profundos de las actitudes de las personas, dando cuenta de su permanencia en el tiempo. Se manifiestan en las miradas que las clases tienen de otras clases, en el carácter de los rituales de consideración y respeto entre miembros de clases distintas, así como en el mayor o menor cuestionamiento que hacen "los de abajo" a las pretensiones de superioridad social "de los de arriba". Conocer la naturaleza de estos patrones en cada sociedad facilita la comprensión del significado que dan las personas, tanto a sus posiciones relativas, a los cambios en esas posiciones, como a sus reacciones ante el trato que reciben de miembros de otras clases sociales.

Los patrones culturales con fuerte énfasis en las jerarquías pueden diferenciarse entre sí por el peso relativo de los status adscriptos y los status adquiridos. Las sociedades tradicionales suelen definir rangos sociales basados en status adscriptos monopolizados por las elites y asociados al linaje, a títulos de nobleza y, en algunos casos, a orígenes étnicos o raciales. Esos patrones pueden dejar su sello en las sociedades modernas bajo la forma de jerarquías más o menos rígidas en las relaciones entre personas que se ubican a lo largo de dimensiones de status adquiridos [2]. Para interpretar las diferencias del tono de la sociabilidad en las ciudades de la región es relevante conocer las matrices socioculturales nacionales. En ese sentido, las observaciones antropológicas que permiten iluminar las especificidades de esos patrones culturales tienen una riqueza heurística. Sin embargo, la excesiva recurrencia a ellas hace evidente la ausencia de un marco analítico que permita clasificar los países en términos de aspectos centrales de sus matrices socioculturales. Las reflexiones siguientes pretenden ser un modesto aporte en esa dirección.

2. Explorando la naturaleza de las matrices socioculturales nacionales y de sus transformaciones

La noción de matrices socioculturales nacionales es un intento de capturar y de dar visibilidad a algunas dimensiones de la historia económica, política y cultural de los países que resultan relevantes para entender el funcionamiento actual de sus estructuras sociales. Su atractivo es heurístico en dos sentidos. Por un lado, porque coloca como objetivo analítico la identificación de esas dimensiones. Por otro, porque focaliza la atención en un hueco en la actual literatura comparada sobre América Latina: la necesidad de contar con una tipología que ordene los países de acuerdo a criterios relevantes para entender el funcionamiento de sus estructuras sociales.

La naturaleza de las matrices socioculturales nacionales de las sociedades latinoamericanas refleja en mayor o menor medida las huellas de, al menos, tres periodos de la historia de estos países, cada uno de las cuales marcó las características de las instituciones y estructuras sociales nacionales: el pasado colonial, el periodo de industrialización, y las nuevas modalidades de acumulación ligadas a la "ampliación de las fronteras de competitividad". La estructura productiva de las sociedades coloniales imprimió un sello particular a cada país, y generó aptitudes más o menos favorables para aprovechar los cambios de dirección en coyunturas específicas de la economía internacional. Una de esas coyunturas fue la que se abrió con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Bajo esas circunstancias, algunos países pusieron en marcha, o acentuaron, procesos de industrialización en base a la sustitución de productos que antes se importaban, lo que contribuyó a transformar aspectos centrales de sus matrices sociales anteriores. Otros países, en cambio, no aprovecharon esa coyuntura. Unos y otros se enfrentarían mas tarde a los desafíos de la globalización con matrices socioculturales marcadamente distintas.

En muchas sociedades de la región, el nivel de las desigualdades de ingreso está enraizado en el tipo de distribución de la riqueza que se conformó durante su período colonial. Esa distribución fue extremadamente desigual en aquellos países que combinaron la utilización de abundante mano de obra nativa o esclava con gobiernos que distribuyeron entre las elites grandes extensiones de tierra agrícola y minera y que, mediante sistemas como la "encomienda" y la "mita", también asignaron derechos sobre la explotación de la mano de obra nativa (Ferranti, Perry, Ferreira y Walton, 2004 p. 110). Tales fueron, arquetípicamente, los casos de Bolivia, Ecuador, Perú, Guatemala y México con respecto a la población originaria de esas tierras. También Brasil y los países de Caribe con respecto a la fuerza de trabajo esclava, la que en 1825 comprendía el 55% de la población brasileña (Engerman y Sokoloff, 1977). En todos esos países la producción se basó en estrategias intensivas en mano de obra, organizada en haciendas y plantaciones y dominadas por lógicas coercitivas o semi-coercitivas de trabajo. Bajo esas condiciones, pequeñas elites lograron diseñar y consolidar patrones de dominación que les permitieron proteger sus privilegios de los vientos de la modernidad y la democracia.

En otros casos, típicamente Argentina y Uruguay, se combinó una alta concentración de la tierra con una población nativa que, si bien en algunos territorios de esos países fue escasa y dispersa, en otros fue aniquilada por su resistencia al dominio de los conquistadores. El desarrollo de la ganadería extensiva con baja intensidad de mano de obra contribuyó a la expulsión de la población del campo activando procesos de urbanización temprana. A su vez, la homogeneidad en la composición racial y étnica de la población y el peso de la emigración europea de principios del siglo XX generaron en las ciudades condiciones propicias para que la universalización de los derechos civiles, políticos y sociales fuera más rápida que en los países mencionados en el párrafo anterior. Las cifras del cuadro 1 ayudan a visualizar las raíces de las actuales estructuras sociales de algunos países latinoamericanos. Se trata de datos sobre los principales productos de exportación, el peso relativo de los afro descendientes e indígenas en la población total, y de los analfabetos en la población de 15 años y más. Estas cifras nos aproximan a caracterizar sociedades que, por su dotación en activos físicos y en recursos humanos, resultaban más o menos proclives al establecimiento de extensos enclaves mineros o agrícolas [3].

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*Entre paréntesis figura la proporción frente al total exportado f.o.b. El signo- significa que no se reporta información para el analfabetismo a inicios del siglo XX o para origen étinico o racial, a finales del siglo XX. Fuente: Para el origen racial y étinico: Ferranti y otros, 2004; Para analfabetismo y productos principales de exportación: Thorp 1998. Nota: el cuadro incluye datos sobre el origen racial y étnico para el año 2000 para Ámerica Latina y Estados Unidos excepto: afrodescendientes para el año 1992 en Bolivia, Guatemala, Paraguay, Perú y Venezuela;1990 para Ecuador y Panamá 1995 para Nicaragua y 2001 para Canadá. Población indígena para Canadá 1999. Los datos refieren a Colombia 2001, Honduras 1999 y Huruguay 1997. Para los paises del Caribe del cuadro (Cuba, Haiti y Rep. Dominicana), los datos sobre afrodescendientes correponden a 1992 y los referidos a la población indígena son de 1999. (Ferranti y otros 2004).

Sin duda el flujo de ideas de modernización y democratización desde los países más desarrollados fue erosionando los patrones de dominación patrimonialistas de raíz colonial. Pero la profundidad de ese proceso varió mucho según los países y dependió, entre otros factores, del peso político de las elites modernizantes y del peso económico de las estructuras productivas en las que se apoyaban esas elites.

Durante la segunda guerra mundial, pero especialmente en la posguerra, dos transformaciones tienen fuerte impacto en las estructuras sociales de las grandes ciudades: la industrialización por sustitución de importaciones y su mayor o menor correspondencia en el tiempo con los procesos de urbanización.

En efecto, con localizaciones en el tiempo, ritmos y formas distintas, todos los países de la región experimentaron en la primera mitad del siglo XX desplazamientos masivos de población desde áreas rurales y pueblos pequeños a las ciudades. En gran medida, los efectos de esos desplazamientos sobre las transformaciones en la estructura social de las ciudades dependieron tanto de su intensidad como del nivel de "suficiencia dinámica" de cada economía urbana en cuanto a su capacidad de absorción de empleo. Allí donde el ritmo de industrialización fue intenso, tanto los antiguos residentes urbanos como los que arribaban a las ciudades tuvieron posibilidades de encontrar, en las fábricas y en las agrupaciones sindicales emergentes, espacios aptos para la acción colectiva y para la adquisición y ejercicio efectivo de derechos ciudadanos.

Las reivindicaciones de los obreros industriales y los avances en la solución negociada de los conflictos fabriles se extendieron a otras actividades urbanas. El traslado progresivo de la solución de controversias entre patrones y empleados, desde decisiones que en el pasado tomaban los primeros en forma discrecional, a la sujeción de ambos actores a normas adoptadas de común acuerdo entre las organizaciones que los representaban, resultó clave para acelerar la modernización y la democratización de las sociedades. A lo largo de estos procesos se modificaron los marcos de referencia desde donde los sectores populares urbanos evaluarían más tarde los efectos sobre sus vidas de las olas de cambio impulsadas por la apertura económica y por el desarrollo tecnológico.


Notas:

  • [1]. En el informe Latinobarómetro 2004 se presentan datos para 17 países de América Latina sobre los cambios entre 1996 y 2004 en cuanto al porcentaje de personas que responden que se puede confiar en la mayoría de las personas. Es interesante observar que solo 3 de los 17 países se nota un aumento de la confianza interpersonal tal como es medida por las respuestas a esa pregunta, mientras que en los 14 restantes los porcentajes se reducen. (Latinobarómetro 2004).
  • [2]. Fuera de los resultados de estudios etnográficos, tengo la impresión que existe muy poca información que nos permita clasificar a los países
  • [3]. Los datos sobre analfabetismo, además de brindar información importante acerca de la amplitud de la estratificación social, también dan pistas sobre el avance de los derechos políticos de los sectores populares, por cuanto en paísescomo Bolivia, Chile, Perú y Brasil el derecho al voto de los analfabetos recién fue instituido en los años 1952, 1972, 1979 y 1987, respectivamente. En cambio, Argentina, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay establecieron ese derecho alrededor de 1920 (Sokoloff, K.L., 2003).
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