Pensamiento Iberoamericano
Número 1

Cohesión social: una visión desde América Latina

Eugenio Tironi y Bernardo Sorj

Universidad Católica de Chile - Centro Edelstein de Investigaciones Sociales

Número de páginas: 4

BUSCAR



TAMAÑO LETRA



Resumen: Este artículo es la versión preliminar del marco conceptual del proyecto Nueva Agenda de Cohesión
Social en América Latina, elaborado por el CIEPLAN y el Instituto Fernando Henrique Cardoso.
Argumentamos que la cohesión social asume características propias en cada sociedad y momento
histórico. Esto exige un esfuerzo de construcción teórica y empírica, capaz de dar cuenta de las especificidades
de las sociedades latinoamericanas, lo que representa a su vez una oportunidad de superar
cierto énfasis unilateral en las dimensiones económicas que caracterizó el pensamiento social
latino-americano en las últimas décadas. En la primera parte se hace un breve análisis de la noción
de cohesión social promovida por la Unión Europea, y se discute su aplicabilidad en América Latina.
En la segunda parte se intenta identificar el tipo de cohesión social que se ha dado en Latinoamérica
vis-a-vis Europa y los Estados Unidos, donde predominaron en la construcción de la cohesión social
el estado y el mercado, respectivamente. La tercera parte se aboca a distinguir algunas tendencias
que afectan la cohesión social en la región. En la cuarta parte y final, se formulan algunos lineamientos
e hipótesis que pueden ayudar a orientar una agenda de investigación multidisciplinaria sobre
la cohesión social en América Latina.

Palabras clave: Cohesión social, Europa, Estados Unidos, América Latina

Abstract: This article is the preliminary version of the conceptual framework for the New Agenda for Social
Cohesion in Latin America project, developed by CIEPLAN and the Fernando Henrique Cardoso
Institute. Its main argument is that social cohesion has particular characteristics depending on each
society and historical momentum. This requires an effort to elaborate a theoretical and empirical
framework, able to reflect the specificities of Latin American societies and at the same time to offer
the opportunity to overcoming the unilateral emphasis on economic dimensions that characterized
most of the Latin American social thinking from the last decades. The first part presents a brief
analysis of the social cohesion concept developped by the European Union and its applicability in
Latin America. In the second part the authors try to identify the Latin American social cohesion characteristics
compared to European and United States cases where the social cohesion development
was dominated by the State for Europe and Market for the United States. In the third part the
authors discuss some tendencies that effect on social cohesion in the region. In the fourth and final
part, some hypotheses are formulated in order to guide a multidisciplinary investigation agenda for
social cohesion in Latin America.

Keywords: Social cohesion, Europe, United States, Latin America

Resumo: Este artigo é a versão preliminar do marco conceitual do projeto Nova Agenda de Coesão Social na
América Latina, elaborado pelo CIEPLAN e o Instituto Fernando Henrique Cardoso. Argumentamos
que a coesão social assume características próprias em cada sociedade e momento histórico. Isto
exige um esforço de construção teórica e empírica, capaz de dar conta das especificidades das
sociedades latino-americanas, o que representa pela sua vez uma oportunidade de superar certa
ênfase unilateral nas dimensões econômicas que caracterizou o pensamento social latinoamericano
nas últimas décadas. Na primeira parte se faz uma breve análise da noção de coesão
social promovida pela União Européia, e se discute sua aplicabilidade na América Latina. Na
segunda parte tenta-se identificar o tipo de coesão social que se é dado na América Latina vis-àvis
a Europa e os Estados Unidos, onde predominaram na construção da coesão social o estado e o
mercado, respectivamente. A terceira parte pretende distinguir algumas tendências que afetam a
coesão social na região. Na quarta parte e final, se formulam algumas linhas e hipóteses que
podem ajudar a orientar uma agenda de pesquisa multidisciplinar sobre a coesão social na
América Latina.

Palavras clave: Coesão social, Europa, Estados Unidos, América Latina

Introducción

Que un grupo de individuos llegue a convertirse en una colectividad aglutinada en torno a un todo mayor a la suma de las partes, no es en absoluto baladí. Una larga tradición de pensamiento surge precisamente de la afirmación que esta cohesión es un logro, no el resultado automático de la naturaleza humana, del designio divino o de la mano invisible del mercado. La cohesión social se construye, se desarrolla y, si todo sale bien, se estabiliza en el tiempo; pero también se agota y, muchas veces, se quiebra. ¿Cómo sucede todo esto? ¿Qué permite que un conjunto de individuos acepten vivir en un orden colectivo que les reportará beneficios evolutivos, pero también sacrificios individuales? ¿Y cómo y por qué, a contramano, sus lazos sociales se erosionan y resquebrajan?

América Latina tiene problemas críticos: crecimiento económico inestable, pobreza y desigualdad, corrupción y violencia, ineficacia de los aparatos estatales, olas crecientes de emigración, entre muchos otros. Pero un énfasis unilateral en las dificultades no permite comprender como, a pesar de éstas, las sociedades latinoamericanas continúan funcionando y, muchas con razonables niveles de cohesión. Sin caer en apologías conservadoras resultaría saludable una inversión analítica en función de identificar los enormes recursos positivos de las sociedades latinoamericanas. Comparado a la mayoría de las regiones del mundo, éstas cuentan cuenta con una alta homogeneidad lingüística y religiosa, una tradiciónmente. Inclusive a nivel económico, las bajas tasas de crecimiento del ingreso per capita no dejan ver el esfuerzo enorme de países que, en medio siglo, cuadriplicaron su población. A esto se suma la capacidad de los individuos en Latinoamérica de producir sentido y desplegar estrategias de supervivencia y de solidaridad, lo que da lugar a un rico y vital tejido social.

¿Cuáles son -parafraseando al Presidente F.H. Cardoso- las "formas elementales de la cohesión social" en América Latina que aún subsisten, cuáles están afectadas por procesos de erosión o mutación irreversibles, y cuáles son las formas emergentes? [1] Una reflexión al respecto es más que pertinente, luego de un período en que las sociedades latinoamericanas han experimentado drásticas transformaciones, algunas de las cuales han derrumbado (voluntaria o involuntariamente) ciertas relaciones sociales de tipo tradicional sobre las que reposaba históricamente la cohesión social en muchos países de la región, sin ofrecer alternativas estables o inclusivas desde un punto de socio-económico, ni tampoco desde un punto de vista

institucional y simbólico. Esta cuestión ocupó un lugar central -de la mano, es cierto, del tema del conflicto social- durante gran parte del siglo veinte latinoamericano [2]. No obstante perdió peso a partir de los años setenta, con la hegemonía de un paradigma según el cual la cohesión social (o su ruptura) resulta automáticamente de la operación (o dislocación) del mercado, y del funcionamiento (o desajuste) de las instituciones públicas. La reflexión acerca de las construcciones simbólicas y los consensos básicos en base a los cuales se construye la imagen colectiva de "lo que somos y hacia dónde vamos" quedó así al margen de la corriente intelectual dominante de las últimas tres décadas. Esto corrió en paralelo con la colonización de la sociología por la economía y/o la ciencia política, y el predominio de una cierta tradición intelectual que asocia el estudio de los patrones socio-culturales de larga duración con una visión conservadora de la dinámica social.

La ausencia de una reflexión sobre cómo se construye la cohesión social en una región sometida a acelerados procesos de modernización quizás contribuya a explicar el surgimiento de respuestas populistas o fundamentalistas en diferentes países de América Latina o, al menos, la débil resistencia popular que éstas encaran. Por eso son tan importantes las contribuciones recientes realizadas por el BID y, en particular por la CEPAL a través de su libro Cohesión social. Inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe, que marca un hito en una reflexión que recién ahora se retoma en América Latina [3].

El problema de la cohesión social no es sólo un tema a estudiar; es también un problema a constituir, lo cual supone que quienes lo encaren adopten un punto de vista fundado en valores y contenidos normativos. Este artículo se hace cargo de este condicionamiento, y lo que busca es sumarse a un esfuerzo intelectual más amplio que se desarrolla en la región en este mismo sentido. En la primera parte se hace un breve análisis de la noción de cohesión social promovida por la Unión Europea, y discute acerca de su aplicación en América Latina. En la segunda parte se intenta identificar el tipo de cohesión social que se ha dado en Latinoamérica vis-a-vis Europa y los Estados Unidos. La tercera parte se aboca a distinguir algunas tendencias que afectan la cohesión social en la región. En la cuarta parte y final, se formulan algunos lineamientos para orientar una agenda de investigación sobre la cohesión social en América Latina.

I. El concepto de cohesión social:

orígenes, características y limitaciones

La pregunta acerca de cómo se mantienen unidas las sociedades es un asunto tan antiguo como la historia del pensamiento humano, y cada época ha tenido su forma específica de responderla. En cierto modo, esta es la pregunta que está en el origen de una disciplina particular: la sociología. Sin embargo, el uso contemporáneo del concepto de cohesión social se disemina en gran medida a partir de las elaboraciones de la Unión Europea (UE), la cual busca elaborar un discurso político que salvaguarde los valores, ideas e instituciones que dan origen al llamado "modelo social europeo", así como definir un horizonte deseable para las naciones que constituyen la UE o quieren integrarse a ella. Su definición de cohesión social, hoy ampliamente conocida, es "la capacidad de una sociedad de asegurar el bienestar de todos sus miembros, minimizando disparidades y evitando la polarización. Una sociedad cohesionada consiste en una comunidad de individuos libres que se apoyan en la búsqueda de estos objetivos comunes bajo medios democráticos". [4]

El concepto de cohesión social de la UE se contrapone casi explícitamente a lo que, generalizando, se podría denominar el "modelo estadounidense". A diferencia del caso europeo, en los Estados Unidos la cohesión social no se funda tanto en el Estado como en la sociedad civil, la ética individual y el mercado -que es el principal mecanismo de distribución del bienestar y el reconocimiento. Su promesa no es la igualdad o la fraternidad, sino la movilidad social asociada al mérito y al esfuerzo (el "sueño americano"). Va de suyo que la cohesión social es natural y altamente probable, y se pierde sólo en circunstancias excepcionales; en particular por efecto de las tensiones raciales. Esto es distinto en Europa, donde la cohesión social no está dentro de lo natural ni de lo probable: prueba de ello es que se ha fracturado numerosamente en su historia, sea mediante guerras, revoluciones o genocidios. El concepto europeo de cohesión social tiene como referencia la "cultura de derechos sociales" [5]. Cohesión social equivale a integración social mediante el acceso garantizado legalmente a diferentes funciones y recursos sociales que provee el Estado. La cohesión, por ende, no viene dada de antemano (de la naturaleza del individuo o de la sociedad civil), sino que se crea políticamente mediante la sanción legal de derechos que el Estado tiene la obligación de asegurar, independientemente de cualquier vínculo natural o tradicional.

Las actuales preocupaciones de la UE sobre la cohesión social tienen un trasfondo histórico concreto. El "modelo social europeo", fundado como se dijo en la garantía estatal de diversos derechos civiles, políticos, sociales, culturales, económicos, etc., enfrenta incertidumbres y complejidades de nueva índole que pueden conducir a fenómenos de "desintegración" o "fragmentación" [6]: la "globalización" que deslocaliza la producción y debilita a las empresas nacionales; los "valores neoliberales" que incentivan la competencia y el individualismo; la inflexibilidad al cambio por efectos del así llamado "exceso" de capital social; la erosión de la familia nuclear patriarcal basada en el hombre proveedor; la creciente ola de inmigración intra y extra europea. Esto, entre muchos otros procesos del mismo tipo, ha inducido a cambios en los patrones tradicionales de integración y producción de bienestar basados en la interacción de Estado, el mercado, el trabajo asalariado, la familia, y la sociedad civil [7]. Las consecuencias son nuevas divisiones y tensiones en la sociedad que, en el corto plazo, conducen a conflictos violentos (como los que azotaron las banlieu francesas el 2005) y, en el largo plazo podrían conducir al colapso del "modelo social europeo" y al tipo de cohesión social que reposa sobre éste.

Lo anterior ha conducido a que la "cultura de derechos" europea admita que los agentes encargados de la cohesión social están cambiando, y que es necesario redefinir la distribución de responsabilidades. Si bien la responsabilidad principal sigue recayendo en el Estado, la cohesión social pasa a ser el resultado de un esfuerzo más amplio que incorpora más centralmente a la familia, el mercado y la sociedad civil, incluyendo en ésta última a las empresas. La cohesión social, por lo tanto, no está referida solamente a las políticas públicas contra la exclusión social, sino también a otras dimensiones que generen sentimientos de solidaridad y permitan postular fines y responsabilidades comunes: confianza, asociatividad, acceso equitativo a la información, tolerancia, multiculturalidad, entre otras. Este tránsito a un sistema de cohesión social más abierto y donde participan más agentes, ha sido descrito como el paso de un "Estado de Bienestar" a una "Sociedad del Bienestar" [8].

¿Tiene sentido introducir en el debate latinoamericano esta reflexión promovida por la UE, volviendo en cierto modo sobre temas que estuvieron presentes en el pensamiento desarrollista de los años 50 y 60? La respuesta es definitivamente sí. Si se tienen en cuenta las transformaciones que han experimentado los patrones históricos de organización social en muchos de sus países, abrir ahora un debate sobre las formas de cohesión social en las sociedades de América Latina parece, más que pertinente, indispensable. Ahora bien, ¿es posible aplicar el instrumental conceptual y operacional desarrollado en la UE a la realidad latinoamericana [9]? Esto merece dudas. De partida, en Latinoamérica no hay ni ha habido nada parecido al "modelo social europeo", y por ende no hay un estado de cosas previo que evocar, mantener o recuperar. Pero lo más importante es advertir que la "cultura de derechos" en que descansa la noción europea de cohesión social ha sido históricamente escasa en esta región, por lo que difícilmente podría la cohesión social fundarse sobre aquella.

Es importante no pasar por alto tampoco ciertas características y limitaciones del concepto de cohesión social elaborado por la UE. Como subrayara Pedro Güell este no es un concepto académico construido para ser contrastado empíricamente; se trata más de un concepto (un "framming concept") que surge de foros políticos con la finalidad de consensuar una estratégica común frente a un problema histórico particular ya mencionado: el debilitamiento del "modelo social europeo" [10]. El valor de este concepto, por lo mismo, radica en su ambivalencia, no en su claridad conceptual; en su capacidad evocativa y normativa, no en su rigor científico: esto es lo que le permite "enmarcar" acuerdos estratégicos entre opciones que, sin un concepto de estas características, resultarían opuestas y hasta enfrentadas.

Para decirlo de otro modo, el concepto de cohesión social europeo surge de la necesidad de crear un espacio de convergencia entre las dos grandes tradiciones políticas que han dominado y siguen dominando el paisaje político de este continente, y que comparten entre sí el propósito de mantener, aunque con reformas, el "modelo social europeo". Estas tradiciones son la social-demócrata, con su énfasis en el Estado, la política y los derechos, y la socialcristiana, con su acento en la familia, la sociedad civil y la vida comunitaria. En suma, la noción europea de cohesión social tiene un origen y una función política; y esto es necesario asumirlo así para no pedirle al concepto algo que éste no puede ofrecer.


Notas:

  • [2]. Ver Germani, Gino (1968). Política y Sociedad en una época en transición: de la sociedad tradicional a la sociedad de masas, Buenos Aires:Paidos. También Cardoso, Fernando Henrique y Faletto, Enzo (1970). Dependencia y Desarrollo en América Latina, México: Siglo XXI.
  • [3]. BID (2004), "Social Cohesion in Latin America and the Caribbean; Analysis, Action, and Coordination" Documento preparado por el Sustainable Development Department bajo la supervisión de Antonio Vives, Manager a.i. Sus autores son Marco Ferroni, Mercedes Mateo y
  • [4]. Council of Europe. (2005). "Concerted development of social cohesion indicators.Latina y el Caribe. Libro dirigido por Ernesto Ottone y coordinado por Ana Sojo. Methodological guide", Council of Europe Publishing.http://www.coe.int/T/E/social_cohesion/ social_policies/03.Strategy_for_Social_Cohesion/.
  • [5]. Lo que viene a continuación se basa en una aportación de Biehl, Andrés. (2007). "Aproximación Europea al concepto de Cohesión Social". Documento CIEPLAN, elaborada en el marco del proyecto Nacsal.
  • [6]. European Committee for Social Cohesion (2004)."Revised Strategy for Social Cohesion". Estrasburgo: I.6. Ver también Esping-Andersen, Gosta et al.(2002), Why We Need a New Welfare State, Oxford, GB: Oxford University Press.
  • [7]. Esping Andersen, Gosta (1990). The Three Worlds of Welfare Capitalism, New Jersey, EE.UU:Princeton University Press; Esping Andersen,Gosta (1999). Social Foundations of Post-Industrial Economies, Oxford, GB: Oxford University Press. Ver también Sapir, André (2005), "Globalisation and the Reform of European Social Models", presentación en ECOFIN Informal Meeting, Manchester, 9 de septiembre.
  • [8]. Council of Europe. (2005). "Concerted development of social cohesion indicators. Methodological guide", Council of Europe Publishing.
  • [9]. El instrumental operacional está constituido básicamente por los indicadores de Laeken, definidos por la UE el 2001, y que transformaron la cohesión social en un objetivo a alcanzar y, al mismo tiempo, en un programa a ejecutar. Al respecto ver CEPAL (2007), Capítulo II.
  • [10]. Intervención de Pedro Güell en Seminario Interno de Trabajo de CIEPLAN en el marco de Nacsal. 9 de noviembre de 2006, Santiago de Chile
  • [].
Número de páginas: 4