Pensamiento Iberoamericano
Número 1

Democracia y gobernabilidad en la región latinoamericana

Rebeca Grynspan y Luis Felipe López Calva

Oficina Regional para Latinoamérica y Caribe, PNUD

Número de páginas: 4

BUSCAR



TAMAÑO LETRA



Resumen: El concepto de cohesión social ha sido ampliamente discutido en las ciencias sociales. La cohesión
es, en buena medida, el resultado de procesos históricos, políticos y socioeconómicos. Es, por lo
tanto, complicada su medición. Con el objeto de hacer un aporte en este debate, el siguiente artículo
discute el concepto y la medición de la cohesión social, así como sus impliciones para la gobernabilidad
en América Latina. La perspectiva aquí desarrollada plantea que la cohesión social
requiere de tres elementos: individuos, objetivos potencialmente compartidos y un sistema de
incentivos e instituciones que permitan unir y alcanzar dichos objetivos. En este contexto, no sólo
es importante la existencia de grupos sociales sino que también existan puentes de comunicación
entre ellos. El entorno institucional, el contexto y la historia colectiva se constituyen en fuerzas de
atracción o “distracción” con respecto a los anhelos de la colectividad, es decir, pueden facilitar u
obstruir la cohesión social. La cohesión social es un aspecto de la dinámica colectiva que juega un
papel central para el desempeño económico, de la institucionalidad y la ciudadanía. El gran reto de
la región es pasar de ser sociedades divididas por la pobreza y la inequidad, a sociedades integradas
por los derechos y las oportunidades.



Palabras clave: Cohesión social, gobernabilidad, polarización, democracia

Abstract: The concept of social cohesion has been extensively discussed over by social sciences. Cohesion is
largely the result of historical, and political, and socioeconomics processes. Therefore, its
measurement is quite complex. To contribute to the debate, this article is about social cohesion
measurement and its impact on governance in Latin America. The thesis developed in this article is
that three elements are necessary for social cohesion: individuals, potentially shared objectives and
an incentives’ system with institutions able to unite and reach those objectives. In this context, it is
not only important to count with social groups but to ensure they are communicating with each
other. The institutional environment, the context and collective history are attraction or distraction
streams from the community’s expectations, which means that they can foster or hinder social
cohesion. Social cohesion is part of the collective dynamics that play a central role in economical,
institutional and civil society development. The major challenge for the region is to move from a
type of society divided by poverty and inequality to a type of society grounded on rights and
opportunities.

Keywords: Social cohesion, governance, polarization, democracy.

Resumo: O conceito de coesão social foi amplamente discutido nas ciências sociais. A coesão é, em boa
medida, o resultado de processos históricos, políticos e socioeconomicos. É, portanto, complicada
sua medição. Com o objetivo de fazer uma contribuição neste debate, o seguinte artigo discute o
conceito e a medição da coesão social, assim como suas implicações para a governabilidade na
América Latina. A perspectiva aqui desenvolvida coloca que a coesão social requer de três
elementos: indivíduos, objetivos potencialmente compartilhados e um sistema de incentivos e
instituições que permitam unir e alcançar ditos objetivos. Neste contexto, não só é importante a
existência de grupos sociais, mas também que existam pontes de comunicação entre eles. O
ambiente institucional, o contexto e a história coletiva se constituem em forças de atração ou
“distração” com relação aos anelos da coletividade, isto é, podem facilitar ou obstruir a coesão
social. A coesão social é um aspecto da dinâmica coletiva que joga um papel central para o
desempenho econômico, da institucionalidade e a cidadania. O grande desafio da região é passar
de ser sociedades divididas pela pobreza e a iniqüidade, a sociedades integradas pelos direitos e
as oportunidades.

Palavras clave: Coesão social, governabilidade, polarização, democracia

Introducción

El concepto de cohesión social ha sido ampliamente discutido en las ciencias sociales. La literatura económica, por ejemplo, ha relacionado la idea de cohesión social con nociones de capital social, exclusión, desigualdad y polarización. En ciencia política, desde distintas perspectivas analíticas, se relaciona la cohesión con las categorías de ciudadanía y de legitimidad del contrato social. La literatura sociológica contiene una larga y rica tradición en donde la cohesión se liga a nociones de comunidad e identidad. En la disciplina antropológica este concepto se ha vinculado con trabajos clásicos sobre esquemas de reciprocidad en comunidades tradicionales. Todas estas ideas tienen que ver de manera directa o indirecta con la cohesión social, sin definirla de manera específica.

Por ejemplo, en un estudio reciente la CEPAL define a la cohesión social como la dialéctica entre mecanismos instituidos de inclusión y exclusión sociales y las respuestas, percepciones y disposiciones de la ciudadanía frente al modo en que ellos operan (CEPAL, 2007). Este mismo estudio propone un sistema de más de treinta indicadores para medir las distintas dimensiones de la cohesión social, de manera análoga a lo que se ha propuesto en el sistema europeo de indicadores sociales para incorporar la cohesión como una característica de la "calidad de la sociedad" (Berger-Schmitt, 2000; Cecchini, 2006). Es un hecho indudable que la cohesión social estará relacionada con una muy amplia gama de indicadores y circunstancias, objetivas y subjetivas. Por ello, es importante trabajar a partir de esos indicadores para tener claro en qué sentido un indicador específico de rezago social contribuye a la falta.

La cohesión es, en buena medida, el resultado de procesos históricos, políticos, y socioeconomicos. Su medición es, por lo tanto, complicada su medición. Estos aspectos, concepto y medición, así como sus implicaciones para la gobernabilidad en América Latina, se discuten en este artículo.

Para cumplir este objetivo, el siguiente artículo se dividirá en dos partes. En la primera de ellas, se presentará una definición de cohesión social describiendo los elementos que la componen; junto con esto, se complementará esta perspectiva considerando algunas premisas del concepto de desarrollo humano que sirven para vincular ciudadanía y cohesión social. Después se analizará la importancia de los objetivos y los derechos que hagan posible la existencia de una "fuerza de atracción" hacia fines comunes.

En la segunda parte se analizará un indicador -la polarización- para medir la cohesión social en base al marco conceptual presentado en la parte anterior. Finalmente se aplicará este indicador a la situación económica y social de América Latina y sus implicaciones para la cohesión social.

I. Definición de cohesión social

Para adentrarse en el debate desde un punto de vista conceptual y práctico, es posible empezar de una manera simple, partiendo del significado original aceptado del término cohesión. La etimología nos dice que deriva del concepto de unión en torno a algo específico [2]2. "Acción y efecto de reunirse o adherirse de las cosas entre sí o la materia de que están formadas", nos dice la Real Academia de la Lengua. Asimismo, cohesión se refiere a la "fuerza que mantiene unidas a las moléculas de un cuerpo". Así, la cohesión se define por dos elementos: los componentes que potencialmente conforman un mismo cuerpo y la fuerza de atracción que los hace unirse. La diferencia específica la caracteriza el calificativo de lo social. Al ser social, la cohesión involucra a individuos potencialmente miembros de una comunidad políticamente constituida, requiriendo "fuerzas de atracción" en torno a un objetivo común. Partiendo de esta caracterización convencional del concepto, la cohesión social requiere: I) individuos; II) la existencia de objetivos potencialmente compartidos y, III) un sistema de incentivos, e instituciones que los hacen creíbles, que se constituyan en fuerzas de atracción en torno a dichos objetivos.

Dado lo anterior, existe una inagotable gama de indicadores que pueden interpretarse, desde esta perspectiva, como ilustrativos de que un sistema social carece de objetivo común definido o bien de que la estructura institucional y el contexto son fuerzas de "distracción" y no de atracción en torno al ideal colectivo. Como se ha señalado en trabajos recientes, como el de CEPAL o el más reciente reporte regional de Banco Mundial sobre informalidad en Latinoamérica (Banco Mundial, 2007), la idea Hirschmaniana de "Salida y Voz" está vigente. La migración, la informalidad y otros fenómenos sociales son formas de "salida Hirschmaniana" para grupos que han sentido ausencia de voz y representación, en condiciones en las que el contrato social se ha deslegitimado3. Los individuos responden con acciones concretas ante entornos institucionales y dinámicas sociales que distraen de los objetivos comunes4. Ahí su relación inicial con la noción de gobernabilidad. De acuerdo a encuestas de opinión, en 2004 en América Latina el 14% de los entrevistados declararon que la mejor manera de obtener cambios era protestar en la calle, mientras que solamente 36% declararon tener confianza en el sistema judicial, 27% en el congreso y solamente 22% en los partidos políticos. Asimismo, mientras que el 74% opinaron que la democracia es el mejor sistema de gobierno solamente 38% están satisfechos con su funcionamiento5.

1. La noción valorativa y la noción instrumental

La definición de objetivos comunes centrales, en torno a los cuales se legitima un contrato social específico es una condición primera, que permite posteriormente evaluar si el contexto institucional y social se constituye en "fuerza de atracción" o de "distracción". No se puede hablar de cohesión social en ausencia de objetivos o ideales concretos que vinculen a los grupos sociales. La situación actual en la región, su déficit de gobernabilidad, impone retos no solamente en términos del perfeccionamiento del contexto socioeconómico e institucional, sino incluso en términos de la definición de los objetivos centrales.

De allí la necesidad de un contrato social que, como se mencionará más adelante, debe tener tres propiedades básicas: debe ser estable, eficiente y justo (Binmore, 2005). La primera característica, la estabilidad, tiene como condición necesaria la cohesión, en el sentido de la definición del objetivo y la existencia de mecanismos centrípetos.

En muchos casos no existe una clara noción que establezca en torno a qué objetivos se pretende lograr cohesión. Este primer problema puede llamarse la noción valorativa del grupo social. La discusión en torno a los mecanismos institucionales y de contexto, objetivos y subjetivos, que constituyan fuerzas de atracción hacia el objetivo definido, puede llamarse la noción instrumental. Desde el enfoque de Sen (1999), sobre el que se elabora más adelante, son relevantes las preferencias sobre resultados, pero también las preferencias sobre procesos.

2. Desarrollo humano, cohesión y ciudadanía

El Informe sobre el estado de la democracia en América Latina del PNUD plantea el concepto de ciudadanía integral, estableciendo las dimensiones de ciudadanía política, ciudadanía civil y ciudadanía social. La primera se refiere fundamentalmente a los procedimientos democráticos y derechos de participación, la segunda a aspectos relacionados con la protección personal y del patrimonio, así como de libertades de asociación y expresión, y finalmente la ciudadanía social se refiere a cuestiones de igualdad, reducción de la pobreza y acceso a servicios sociales básicos. El informe hace énfasis en que la democracia se ha establecido como régimen político predominante en toda la región latinoamericana. Después de repasar la noción de "desarrollo como libertad", se cita a O´Donnell, que afirma:

"[En la formulación rigurosa de Guillermo O´Donnell] la democracia es más que un conjunto de condiciones para elegir y ser elegido ("democracia electoral"); también es una manera de organizar la sociedad con el objeto de asegurar y expandir los derechos de las personas ("democracia de ciudadanía"). Esta visión más amplia de la democracia se basa en cuatro ideas principales: a) El ser humano como sujeto portador de derechos; b) La sociedad organizada de modo que garantice el ejercicio y promueva la expansión de la ciudadanía; c) Las elecciones libres y competitivas, junto con la vigencia del estado de derecho, como condición necesaria, aunque no suficiente, de la democracia, y d) La especificidad histórica de los pueblos latinoamericanos en sus procesos de construcción de la nación. Si la ciudadanía es el fundamento de la democracia, la discusión sobre el estado de la democracia y el debate sobre las reformas democráticas debe abarcar las distintas dimensiones de la misma: la ciudadanía política, la ciudadanía civil y la ciudadanía social." De alguna manera, asumiendo el riesgo de pecar de excesiva simplificación, la visión del Informe puede relacionarse con un sistema de ejercicio de derechos. Por un lado, los derechos civiles y políticos y por otro, los derechos económicos, sociales y culturales. Si bien el documento hace énfasis en la construcción de una ciudadanía integral y es, en ese sentido, una visión desde los individuos, tiene una discusión también que parte de un enfoque "de arriba hacia abajo". La sociedad organizada (i.e., el Estado) de modo que garantiza y promueve la expansión de la ciudadanía. Los ciudadanos tienen derechos y el ejercicio de los mismos les otorga ciudadanía y el garante de sus derechos es el Estado. Los "déficit de ciudadanía" son, en esencia, deudas de los Estados con sus ciudadanos.

Intentando complementar el debate ahí planteado, desde un enfoque de desarrollo humano se puede intentar vincular más rigurosamente la lógica de la ciudadanía con la de la cohesión social. Ello nos lleva necesariamente a una perspectiva más amplia que comprende algunas de las premisas claves del desarrollo humano, como son: la libertad positiva, cuya referencia central como punto de partida es Berlin (1969); el concepto de agencia, que Sen ha retomado de la discusión medieval entre individuos que son "pacientes" con necesidades que requieren atención, versus aquellos que son "agentes" y actúan más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas, transformando el entorno6; el énfasis en los procesos de generación de bienestar y satisfacción, trascendiendo los resultados en la evaluación individual.

Para ser consistentes con la visión original, si asumimos que el concepto de desarrollo humano se alimenta de la teoría de los funcionamientos y las capacidades, tenemos que partir de los individuos y el ejercicio real de su libertad. No hay ciudadanía sin ejercicio de la libertad individual. Asimismo, ese ejercicio de libertad individual debe darse en un contexto de capacidad para distinguir opciones, valorarlas, y asumir la responsabilidad de la elección. Los ciudadanos son agentes. Pero, ¿en qué contexto se dan estos procesos de elección responsable individual?, es ahí en donde los procesos importan y no solamente los resultados. No solamente es relevante el "aspecto oportunidad de la libertad" sino también el "aspecto proceso de la libertad", como discute ampliamente Sen en sus Arrow Lectures (Sen, 2002).

De esta manera, las nociones planteadas anteriormente con respecto a la noción valorativa y la noción instrumental de la cohesión social son consustanciales a la noción de ciudadanía desde una perspectiva de desarrollo humano. Ello es además consistente con la noción de "external capabilities" desarrollada recientemente (Foster, 2007). La ciudadanía es una capacidad individual que, sin embargo, únicamente es efectiva en un contexto social. Robinson Crusoe puede ser un agente representativo, pero no un ciudadano.

El individuo no elige, ni aprende, ni valora, ni ejerce su libertad en el vacío. El contexto específico importa. La diferenciación que es pertinente aquí para la discusión sobre gobernabilidad y cohesión es aquella entre las dos dimensiones de proceso a que nos debemos referir (Sen, 2002): la relevancia del proceso individual y la del proceso sistémico, ya que las preferencias individuales se reflejarán sobre ambos tipos de procesos.


Notas:

Número de páginas: 4