TAMAÑO LETRA
Aníbal Pinto, quien sería unos de los economistas más destacados de América Latina, nació en Santiago de Chile, en 1919, dentro de una familia con fuertes raíces históricas en el servicio público al país.
Su antepasado directo, Francisco Antonio Pinto, tuvo una importante participación en las guerras de la independencia de Chile, alcanzando el grado de general. Sin embargo, su mayor nombradía la logró en el campo de la política. La historia lo recuerda como uno de los líderes del sector liberal en las confusas y envenenadas luchas con el grupo conservador y clerical. Fruto de esa participación que le cupo incluso durante un breve período desde la misma presidencia de la República, fue la llamada Constitución Liberal de 1828. Esta Constitución fue prontamente reemplazada por otra de corte conservador; sin embargo, algunos de sus postulados se mantuvieron durante todo el siglo inspirando a las corrientes progresistas que se esforzaron por imponer criterios más liberales y democráticos en la estructura de la joven República.
El hijo mayor de Francisco Antonio Pinto, económica era tan débil que sus amigos hubieron de hacer una colecta para comprarle una casa donde pudiera vivir. Fue contratado como traductor del francés en el "El Mercurio" de Valparaíso donde llegó a ser su director. Aquí están las raíces de la vocación periodística de su bisnieto Aníbal Pinto Santa Cruz.
Aníbal estudió Derecho en la Universidad de Chile. Más que su contacto con los códigos recordó siempre, con gran complacencia, su breve pasada por el cuadro de Honor del fútbol universitario.
En 1940 su destino académico quedó definido al obtener una beca que le permitió ingresar a la London School of Economics en donde permanecerá hasta 1947. En plena II Guerra Mundial, "mientras caían las bombas nazis", contrajo matrimonio con doña María Luisa (Malucha) Solari, joven bailarina becada en los más selectos ballets ingleses. Al regresar a Chile, Malucha se dedicó a fortalecer el balbuceante movimiento dancístico nacional. Con el tiempo sería Prima Ballerina del Ballet Nacional y directora fundadora de la Escuela de Danzas de la Universidad de Chile.
En cuanto a Aníbal, bajo el amparo del sello Editorial Universitaria funda y dirige la revista quincenal "Panorama Económico" que muy pronto se impuso por su seriedad, imparcialidad y honestas intenciones. El que escribe estas líneas tuvo el honor de ser Secretario de Redacción de esa revista pese a que, a la sazón era un joven estudiante ignorante absoluto en economía y con experiencia periodística nula. Pude, por lo tanto, beneficiarme de la generosidad intelectual y de las extraordinarias condiciones de maestro de Aníbal (paciencia, claridad, profunda comprensión humana, etc.). Fue a través de esta revista que se dieron a conocer el pensamiento político y económico de los líderes emergentes chilenos de mediados del siglo XX con una altura de miras y una seriedad profesional a que no estaba acostumbrada la opinión pública chilena.
Paralelamente a esta absorbente ocupación Aníbal Pinto ocupó las cátedras de Finanzas Públicas y la de Desarrollo Económico en la Escuela de Economía de la Universidad de Chile. También se incorporó al equipo periodístico que publicaba la revista Ercilla. De esta manera, Aníbal Pinto pasaba a formar filas con lo más selecto del periodismo chileno y americano. Más tarde fundó y dirigió el vespertino "Última Hora" que elevó la calidad y la responsabilidad del periodismo nacional a alturas nunca vistas en Chile.
En el año 1960 fue nombrado Director de la subsede CEPAL en Río de Janeiro, cargo donde permanecerá hasta 1965. A continuación se desempeñará como profesor de la Escuela para Graduados de la Universidad de Chile (1965-1971).
Durante una década será, a partir de 1970, Director de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, con sede en Santiago de Chile.
Luego, y hasta su fallecimiento, fue consultor principal de la CEPAL.
La producción bibliográfica de Aníbal Pinto Santa Cruz es abundante, sin considerar las múltiples separatas o sobretiros de "El Trimestre Económico", de la "Colección de Estudios de CIEPLAN" o de otras publicaciones donde colaboró con agudos análisis centrados sobre todo en la realidad americana, los libros que contienen su pensamiento son igualmente abundantes. He aquí una lista seleccionada:
En 1951, la Editorial del Pacífico le publica su "Finanzas públicas, mitos y realidades". La misma editorial, por las mismas fechas, reunirá en un volumen varios trabajos de diversos autores: "Inflación, naturaleza y problemas". En 1953, aparecen "Hacia nuestra independencia económica", un sólido y bien fundado esquema de innegable acento izquierdizante, y "Cuestiones principales de la economía".
Este último libro nació de la permanente inquietud de Aníbal al comprobar, una y otra vez la pobreza franciscana de conceptos modernos económicos en los colegios secundarios y aún en los primeros años de Universidad. Ese año el que escribe estas líneas y colaborador de Aníbal se recibía de profesor de Historia, función que ya ejercía en algunos colegios razón por la cual Aníbal le consultó su opinión profesional sobre las bondades del texto. La descarnada respuesta fue que no servía en absoluto para fines escolares principalmente por carecer de una ordenación formal, por abusar de la redacción metafórica, que si bien aligera la lectura puede oscurecer el sentido de las cosas y por la ausencia de capítulos que eran indispensables para una correcta concordancia del texto y los programas escolares en uso. Aníbal no discutió estas conclusiones y solo dijo, parcamente, "Hágalo de nuevo". Así de simple nació un "Curso de Economía" que sería un record editorial hasta el día de hoy. Año tras año fue reeditado por la Editorial Universitaria hasta completar el asombroso número de más de cuarenta ediciones en castellano y quince en portugués (1970, editorial Forum, Brasil).
En cualquier recuento bibliográfico que se haga de la obra de Aníbal Pinto, no puede dejarse de destacar el que sea tal vez, el más significativo de los libros salidos de su pluma en 1953: "Chile un curso de desarrollo frustrado". Ahí Aníbal recorre la historia económica del país y elabora una interesante hipótesis basada en la alternancia de los crecimientos hacia fuera y hacia adentro, consecuencia casi natural de la idea eje propiciada por el equipo de CEPAL del "centro y periferia". Hasta hoy, este libro es un clásico que brilla con luz propia en plena vigencia.
Además conviene agregar "Hacia nuestra independencia económica" (Editorial del Pacífico, 1953); "Antecedentes sobre el desarrollo de la economía chilena" (1954); "Ni estabilidad, ni desarrollo, la política del Fondo Monetario" (1960); "Chile, una economía difícil" (Fondo de Cultura Económica, México, 1964); "Distribución del ingreso en América Latina" (Editorial Universitaria de Buenos Aires, Argentina, 1967); "Política y desarrollo", (Editorial Universitaria, Chile, 1968); "Ensayos sobre Chile y América Latina", (Ediciones Solar, Buenos Aires, Argentina, 1972); "América Latina y el cambio de la economía mundial" (Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1973); "Inflación, raíces estructurales" (Fondo de Cultura Económica, México, 1974); "Inflación reciente en Brasil y en América Latina" (Editorial Graal, Río de Janeiro, Brasil, 1978); "La internacionalización de la economía mundial. Una visión latinoamericana" (Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1980); etc...
En 1982 empezó una publicación que naturalmente causó revuelo en los círculos económicos y políticos. "Pensamiento Iberoamericano. Revista de Economía Política" que hoy tratamos de revivir recordando a su creador y mantenedor.
Como se verá en esta lista existe una gran coherencia entre todas estas obras: amor por la verdad que se impone sobre el prejuicio dogmático y la América Latina como un todo que enfrenta su destino con resolución y valentía para neutralizar las presiones de ciertos estados hegemónicos y de ciertas instituciones que no aman la independencia y la libertad.
He aquí de cuerpo entero el retrato moral de un gran hombre a quien, en 1995, se le concedió el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales. Su huella es imborrable en el campo de la Ciencia Económica, en el periodismo, en la educación y que ejerció su gran calidad humana siendo el maestro por excelencia en todos los que tuvimos el honor de reconocernos sus discípulos.
Aníbal Pinto Santa Cruz, inesperadamente, falleció el 3 de enero de 1996.


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