Pensamiento Iberoamericano
Número 0

Migración y desarrollo en América Latina: ¿Círculo vicioso o círculo virtuoso?

Erika Ruíz Sandoval

Instituto Tecnológico Autónomo de México* (ITAM), México D.F.

Número de páginas: 6

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Resumen: La migración y sus fenómenos asociados se han convertido en rasgos estructurales de la economía y la sociedad latinoamericanas y también, aunque con mayor gradualismo, del escenario político de la región, incluyendo sus relaciones exteriores, las cuales empiezan a considerar como destinatarios y aliados potenciales a las diásporas en los principales países de destino. Sin embargo, es difícil precisar en qué medida incide el fenómeno migratorio en el desarrollo de América Latina. Por un lado, puede decirse que la migración es producto del subdesarrollo y la desigualdad de la región y a la vez es uno de los factores que contribuyen a perpetuarlos, si se toman en cuenta costes como la pérdida de capital humano. Por otro, la migración es consecuencia del desarrollo —inconcluso y desigual— de sociedades en transformación estructural y actualmente es uno de los factores que contribuyen a subsanar las brechas en la modernización de los países de origen —las remesas y los proyectos de codesarrollo tienen un papel clave— y a crear sociedades más igualitarias por medio de, por ejemplo, la bancarización o el cambio en el papel de la mujer en las sociedades latinoamericanas, vinculado a la migración masculina o femenina.

Palabras clave: Migración, desarrollo, América Latina, desigualdad, remesas, codesarrollo, fuga de cerebros, economía política, Estados Unidos, Unión Europea.

Abstract: Migration and its associated phenomena have become structural features of Latin America’s economy and society and also, although with more gradualism, of its political environment, including its external relations, which have begun to consider the diasporas in the main destination countries as targets and potential allies. However, it is difficult to give a precise response to the question of in what way and how much does migration impact development in Latin America. On the one hand, it can be said that migration is the product of the region’s underdevelopment and inequality and, at the same time, it is one of the factors that contribute to perpetuate these conditions, if we take into account costs such as the infamous ‘brain drain’. On the other, migration is a consequence of the –inconclusive and unequal—development of societies going through structural transformations and currently is one of the factors that contribute to close the gaps in the modernization process of home countries –remittances and co-development projects have a key role—and to create more egalitarian societies through developments such as bancarization or the change in the social role of women in Latin America, product of masculine or feminine migration.

Keywords: Migration, development, Latin America, inequality, remittances, co-development, brain drain, political economy, United States, European Union.

* La autora agradece el apoyo financiero del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), ambas instituciones mexicanas, para la elaboración de este trabajo. Asimismo, agradece profundamente el apoyo permanente brindado por José Antonio Sanahuja a lo largo del proceso de redacción de este análisis.

La migración [2] y sus fenómenos asociados se han convertido en rasgos estructurales de la economía y la sociedad latinoamericanas y también, aunque con mayor gradualismo, del escenario político de la región, incluyendo sus relaciones exteriores, las cuales empiezan a considerar como destinatarios y aliados potenciales a las diásporas en los principales países de destino. En un principio, la región era receptora de flujos migratorios procedentes de Europa. Sin embargo, desde hace décadas, América Latina es una región de fuerte emigración hacia Estados Unidos y, más recientemente, hacia países de la Unión Europea (UE) [3] particularmente España, aunque también Portugal, Italia y Grecia, amén de otros como Reino Unido, Alemania o Francia. De hecho, podría decirse que América Latina es la región que actualmente vive de manera más intensa el fenómeno migratorio mundial.

Sin embargo, es difícil precisar en qué medida incide el fenómeno migratorio en el desarrollo de América Latina. Tampoco es fácil saber si tiene más costes o más beneficios. Por un lado, puede decirse que la migración es producto del subdesarrollo y la desigualdad de la región y a la vez es uno de los factores que contribuyen a perpetuarlos, si se toman en cuenta costes como la pérdida de capital humano (la llamada "fuga de cerebros") y, en algunos casos, incluso la puesta en riesgo de la viabilidad del Estado en cuestión por la pérdida de población.

Por otro, la migración es consecuencia del desarrollo -inconcluso y desigual- de sociedades en transformación estructural y actualmente es uno de los factores principales que contribuyen a subsanar las brechas en la modernización de los países de origen. Entre los beneficios -reales o supuestos- de la migración latinoamericana para los países de origen habitualmente se cuentan sobre todo las remesas, las cuales apuntalan a un buen número de economías en la región, pero también el cambio en los patrones de consumo, el aumento de la inversión y el comercio [4], y la disminución de la pobreza, cambios que, en buena medida, pueden atribuirse a la bancarización alentada por flujos de remesas cada vez mayores. Pero la migración también está asociada a la difusión de nuevas ideas políticas y socioculturales acordes con niveles superiores de desarrollo, tales como la democracia, la rendición de cuentas en la actividad pública, la participación activa de la sociedad civil o el papel de la mujer en la sociedad. En aquellas instancias en que existen, las iniciativas de codesarrollo promovidas por países de origen y de acogida también pueden sumarse a los beneficios derivados de la migración. En consecuencia, la relación entre migración, por un lado, y desarrollo, igualdad y equidad, por otro, es compleja y, a veces, hasta contradictoria. Si se me permite la analogía, la migración es como el dios romano Jano, el dios de las puertas, de los principios y finales, que por tanto se representa con una cabeza con dos caras, cada una viendo hacia direcciones opuestas [5].

La dualidad del fenómeno hace que sea muy difícil elaborar políticas públicas que logren transformar el círculo vicioso de la migración en un círculo virtuoso de desarrollo en América Latina. Los pocos programas gubernamentales que se han implementado recientemente y que utilizan, por ejemplo, las remesas colectivas como detonadoras de obras públicas y apenas un puñado de proyectos productivos tienen muy poco tiempo en vigor como para saber con plena certeza cuáles son sus resultados en el mediano y largo plazos. Esta situación no sólo afecta a los gobiernos latinoamericanos, que se enfrentan a lo que cada vez más puede calificarse de "hemorragia poblacional", sino también a los países de acogida en el mundo industrializado -sin descontar, por supuesto, a los países de acogida dentro de la propia región- quienes, aun si no siempre lo reconocen, también tienen parte de responsabilidad en este ir y venir de personas, y cuya estabilidad y desarrollo también dependen de la mano de obra migrante. En suma, no parece habérsele encontrado la cuadratura al círculo migratorio o, más bien, cómo hacer de la migración un activo para el desarrollo de América Latina en vez de un obstáculo más.

Las siguientes secciones buscan dar respuesta a la pregunta general de cómo y en qué medida incide el fenómeno migratorio en el desarrollo de América Latina. Para ese fin, se parte de una revisión crítica sobre las distintas teorías que buscan explicar el fenómeno migratorio actual, para luego entrar en aspectos específicos de la migración latinoamericana. Posteriormente se hace un análisis de los costes y beneficios de la migración para América Latina, a partir de tres grandes temas: remesas, pérdida de capital humano o "fuga de cerebros" y, por último, transformaciones de índole política y social atribuibles a la migración. En todos los casos se incluye una revisión de la literatura pertinente existente sobre los vínculos entre migración y desarrollo y se especifican costes y beneficios para América Latina cuando es posible hacerlo. Finalmente, se presentan algunas recomendaciones de política pública basadas en las conclusiones que de este análisis se desprenden, entre las que destaca la necesidad de partir de una visión integral del fenómeno migratorio latinoamericano, algo que, a juzgar por las políticas migratorias existentes, por el momento no se tiene, y buscar la colaboración entre los principales países expulsores y los principales países receptores de migrantes latinoamericanos desde la perspectiva de la responsabilidad compartida.

El vínculo migración-desarrollo: una visión crítica [6]

La migración internacional no es en ningún caso un fenómeno de nuevo cuño. Sin embargo, hoy los flujos de personas que cruzan fronteras son más abundantes que nunca antes e involucran a cada vez más países. Esto se ha traducido en un interés sin precedente tanto de académicos cuanto de funcionarios gubernamentales e internacionales en el fenómeno migratorio y en sus implicaciones a todos los niveles y en todos los ámbitos, particularmente en aquellos relacionados con el desarrollo [7]. Esto también ha dado lugar a visiones que buscan hacer de la migración un fenómeno que contribuya al desarrollo.

Es evidente que hay una relación entre migración y desarrollo. Lo que no es tan claro es qué tipo de relación es ésa: ¿Cómo afecta la migración al desarrollo o el desarrollo a la migración? (Farrant et al., 2006; Lowell y Martin, 2005; SEGIB, 2006; Sriskandarajah, 2005a, 2005b) Hasta ahora no se han encontrado respuestas únicas; sin embargo, puede decirse que migración y desarrollo no son variables independientes. La migración es una parte integral del desarrollo y la una no puede separarse realmente del otro (Skeldon, 1997). Aun así, no es fácil establecer correlaciones claras entre niveles de desarrollo y volúmenes o tipos particulares de flujos migratorios.

Históricamente, la migración generalmente aumenta cuando crece el Producto Interno Bruto (PIB), o cuando se alcanzan etapas superiores de desarrollo. Sin embargo, desde la arena de la política pública esto no suele verse así. En buena parte de las intervenciones de esta naturaleza, la migración tanto interna cuanto internacional es vista como una aberración. En consecuencia, la lectura tiende a ser que si los niveles de desarrollo en el sector rural o en el mundo en desarrollo mejoraran, entonces la gente no tendría que emigrar a las ciudades o a países más desarrollados (Skeldon, 2004).

La mayoría de los políticos y de los ciudadanos en los países capitalistas desarrollados creen que saben por qué los migrantes quieren mudarse a su territorio. Los niveles de vida son bajos en las sociedades que pasan por periodos de transformación estructural y altos en el mundo capitalista desarrollado, y al mudarse de una región a otra los migrantes pueden esperar obtener una ganancia neta en su bienestar material. En términos prácticos, se asume que los migrantes hacen un cálculo coste-beneficio en el que sopesan los costes estimados de mudarse contra las ganancias -monetarias y de otro tipo- proyectadas de vivir y trabajar en un país desarrollado. Debido a que para la mayoría de la gente que no vive en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) las ganancias esperadas superan a los costes, la elección racional sería migrar (Castles, 2004). Sin embargo, la realidad es más complicada que lo que este escenario simplista sugiere, lo que significa que la mayoría de los formuladores de política en el mundo actualmente está basando sus acciones en supuestos e ideas falsas (Massey, 2003; 2005).

Primero, contrario a la creencia popular, la migración internacional no nace de la falta de crecimiento económico y desarrollo, sino del desarrollo mismo. Así como la industrialización se extendió por Europa después de 1800 y su llegada detonó olas de migración en país tras país, hoy los países más pobres y menos desarrollados no son quienes expulsan a la mayoría de los migrantes internacionales. Los países que más población expulsan actualmente son todos países en vías de desarrollo, como México [8], Afganistán, Bangladesh, las Filipinas, Pakistán, China, Vietnam y Colombia. Sin embargo, cabe destacar que, aunque los principales países expulsores pertenecen al mundo en desarrollo, las tasas y niveles de migración de esos países no están asociados con el crecimiento de la población o con la presión demográfica, y también que los migrantes no provienen de los lugares más pobres y menos desarrollados. Con excepción de algunas fuentes de refugiados, los migrantes internacionales tienden a ser originarios de países cuyas economías están creciendo rápidamente y en donde las tasas de fertilidad están decreciendo como resultado de su incorporación a las redes globales de comercio (Massey et al., 1998). Ningún país que haya llevado a cabo la transición hacia una economía de mercado desarrollada lo ha hecho sin pasar por el desplazamiento masivo de personas de los modos de vida tradicionales (generalmente actividades relacionadas con el campo). La consecuencia es que, en numerosos casos, una gran parte de esta población termina migrando al exterior.

Segundo, la migración es una consecuencia natural de procesos de integración sociales, políticos y económicos más amplios que tienen lugar a través de las fronteras internacionales. Cuando aparecen las perturbaciones asociadas con la creación o apertura de mercados, aquellos que se adaptan a los cambios por medio de la migración no se dispersan al azar, ni tampoco se dirigen necesariamente a la sociedad rica más próxima. Más bien, van a lugares a los que ya están vinculados económica, social y políticamente. Los vínculos económicos reflejan relaciones de comercio e inversión más amplias. Los nexos políticos nacen de tratados formales o de historias coloniales [9]. Los vínculos sociales surgen de cualquier arreglo institucional que ponga a la gente en contacto entre sí regular y constantemente, como pueden ser los programas de intercambio de estudiantes, las misiones diplomáticas, el turismo, el comercio y las actividades de las corporaciones multinacionales [10].

Tercero, cuando llegan a los países capitalistas desarrollados, los migrantes generalmente responden a una demanda fuerte y persistente que es intrínseca a la estructura de las economías post industriales. Debido a los cambios en las tecnologías de la producción, el surgimiento del Estado de bienestar y la inserción del mercado en estructuras sociales más amplias, los mercados laborales en los países desarrollados se han vuelto cada vez más segmentados, dividiéndose entre un sector primario en el que hay "buenos" trabajos que son atractivos para los ciudadanos locales y un sector secundario de "malos" trabajos que tienen sueldos pobres que desprecian los habitantes del país en cuestión. Para llenar estos puestos, los empleadores recurren a la mano de obra migrante, lo que frecuentemente se traduce en que son ellos quienes inician los flujos por medio del reclutamiento directo. Si no hubiera demanda por sus servicios, los migrantes, particularmente los indocumentados, no irían a esos países, pues no tendrían medios para mantenerse.


Notas:

  • [2]. En general, se utilizarán el término "migración" y sus derivados en lugar de los de "inmigración" y "emigración" para hablar del fenómeno a su conjunto, entendido como un proceso mucho más complejo que la simple entrada o salida de personas de un territorio.
  • [3]. Los términos Unión Europea, Europa y sus derivados son equivalentes, salvo cuando se especifique otra cosa. Se refieren a los 25 Estados miembros de la Unión Europea - Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa y Suecia- y a las principales instituciones comunitarias -Comisión Europea, Consejo de Ministros y Parlamento Europeo-.
  • [4]. Por ejemplo, Michael Szonyi afirma que un aumento del 10 por ciento en la migración hacia Estados Unidos aumentará las exportaciones y las importaciones hacia y desde el país de origen en 8.3 por ciento y 4.7 por ciento, respectivamente. Cit. en Dade, 2004:2.
  • [5]. A Jano se le rendía culto al principio de la cosecha, de la siembra, del matrimonio, el nacimiento y otro tipo de principios, especialmente los inicios de etapas importantes en la vida de una persona. Jano también representa la transición entre la vida primitiva y la civilización, entre el campo y la ciudad, la guerra y la paz, y el crecimiento de los jóvenes.
  • [6]. En general, se utilizan seis cuerpos teóricos para tratar de explicar el fenómeno migratorio: la economía neoclásica (Todaro, 1976) ; la nueva economía de la migración laboral (Stark, 1991); la teoría del mercado laboral segmentado (Piore, 1979); la teoría de sistemas mundiales (Sassen, 1990); la teoría del capital social (Massey, Goldring y Durand, 1994); y la teoría de la causalidad acumulativa (Massey, 1990). No hay una "gran teoría" de las migraciones que cubra todos los aspectos y quizás buscar una síntesis semejante sería un error, pues una teoría comprehensiva tendría que estructurarse a un nivel tan alto de abstracción que se volvería inútil para la explicación y predicción de procesos concretos (Portes y Dewind, 2004). Por eso, se tiende a desarrollar conceptos y teorías de nivel medio para explicar el fenómeno de la migración internacional.
  • [7]. Que la Asamblea General de Naciones Unidas haya encargado al secretario general un informe sobre el tema de la migración internacional y sus vínculos con el desarrollo, y, más aún, que haya dedicado parte de su sexagésima sesión al análisis de este fenómeno es particularmente significativo. Véanse United Nations/General Assembly, 2006 y United Nations/ECOSOC, 2006. Lo mismo puede decirse de las discusiones celebradas en el marco de la Cumbre Iberoamericana y de otros tantos encuentros internacionales a los que se hace referencia en este texto.
  • [8]. México es el país de origen de la mayoría de los migrantes que llegan a Estados Unidos. Según los estándares macroeconómicos globales, a grandes rasgos México no es un país pobre. Tiene una economía que equivale a más de un billón de dólares, un ingreso per cápita de unos 9 mil dólares, una economía industrializada, niveles de urbanización altos y una esperanza de vida superior a la de muchos otros países en desarrollo. En términos demográficos, la tasa de natalidad en México (2.3) apenas supera la tasa de recambio poblacional, por lo que puede decirse que el fenómeno migratorio no se atribuye a la sobrepoblación.
  • [9]. El boom migratorio latinoamericano en España se explica al menos parcialmente por las coincidencias históricas, culturales y lingüísticas.
  • [10]. Esto también es así en el caso de la inversión extranjera, por ejemplo. Véase Casanova, 2004.
Número de páginas: 6